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El centinela que le montaron a Holmer Jiménez en el HEAD

Encontrar entidades donde los gerentes están de figura o de firmones, no es novedad, durante todo este tiempo La Calle ha ido develando una a una las carteras donde esto ocurre; sin embargo, lo que pasa en el Hospital Eduardo Arredondo Daza (HEAD) está a otro nivel, y es que mientras Holmer Jiménez hace de gerente, detrás tiene dos tigres que saben bien como es el tejemaneje de la entidad y a la hora del té son los que mueven a sus anchas esta empresa.

Hace más de un año que Holmer Jiménez fue nombrado como gerente del Hospital Eduardo Arredondo Daza (HEAD), y desde entonces se ha dibujado una situación que pocos se atreven a decir, y es que quien ‘manda la parada’ en el hospital es Miguel Soto, quien se supone tiene el cargo de subdirector científico, pero a la hora del té es mucho más que eso.

Holmer Jiménez, gerente del
Hospital Eduardo Arredondo Daza (HEAD)

Soto, quien es conocido por haber sido odontólogo del Head años atrás y quien es el esposo de la Gerente Departamental de la Contraloría General de la República de Colombia, Daniela Pumarejo, llegó a ser el mandamás del hospital Eduardo Arredondo Daza, por ser el amigo íntimo del alcalde Mello Castro González, quien no pudo montarlo como gerente a raíz de su falta de experiencia, y al no cumplir con los requisitos que exigía dicho cargo y no habiendo más, la solución fue darle la subdirección científica, escenario que ha aprovechado para actuar como si fuera el gerente e incluso como si fuera el mismísimo alcalde.

Las movidas de Soto

Miguel Soto, subdirector científico

Que Soto se crea el gerente sin serlo tiene un trasfondo, el cual inicia en su estrecha amistad con el alcalde, quien en respaldo a esa amistad y apoyo quiso responderle con la gerencia del HEAD; sin embargo, el hombre no cumplía con los requisitos exigidos para ocupar dicho cargo, lo que llevó a que el mandatario montara a Jiménez en el papel de gerente y a Miguel Soto de subdirector científico; es decir, quien debe coordinar la operatividad de la empresa, cuánto personal se requiere, entre otras cosas, responsabilidad a la que le adhirió por debajo de cuerda ser sus ojos en el hospital; mejor dicho, que no permitiera que una hoja se moviera sin que el mandatario lo supiera.

Por supuesto, las funciones de Soto se han logrado cumplir a la perfección, las cuales son acolitadas por el subdirector financiero, Jaime Maestre, quienes se han amangualado y han llevado a que el actual gerente no dé ni para mover una hoja, toda vez que, si lo intenta, Soto le pone los ojos encima y sobre avisa al mandatario, es decir, si de repartir torta se trata, el que menos participación tiene es el gerente.

La situación es tan evidente en el Hospital, que el subdirector científico no tiene problema en amedrantar a los empleados diciéndoles que el próximo gerente de la entidad será él, lo que termina cobrando fuerza con los rumores que hay de pasillos, y es que Jiménez estaría en la gerencia del Head por solo dos años.

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