El día que Chimila se comunicó con el mundo, gracias a Luis Alberto Monsalvo Gnecco

El día que se supo la noticia, todos en el pueblo brincamos de felicidad. Ya no era un rumor como otras veces. Por eso cuando caminaba por las calles contándole a la gente que ya por fin íbamos a poder comunicarnos con el resto del mundo, todos nos abrazábamos como si estuviéramos disfrutando de una invención.

Llevábamos 15 años insistiendo a gobernadores y alcaldes en la necesidad de una antena que nos permitiera contar con el servicio de telefonía celular. Así que cuando Luis Alberto Monsalvo Gnecco llegó hasta nuestro corregimiento acompañado de la viceministra de las TIC, María Carolina Hoyos, ese 15 de junio del 2015, con la noticia de que ese anhelo sería una realidad, todos nos mirábamos como incrédulos y dudosos, aunque sabíamos que no había vuelta atrás.

Días después, las piezas de la antena empezaron a llegar a lomo de mula. Muchos corríamos a ver si era verdad lo que algunos pobladores decían sobre la llegada de la antena. Y sí, ahí estaban las partes que debían instalar en uno de los cerros elegido por nosotros de manera estratégica, para que la señal no solo llegara a Chimila sino a otras veredas que bordean nuestro pueblo.

La antena que fue instalada en el corregimiento de Chimila durante el gobierno de Luis Alberto Monsalvo.

La antena poco a poco fue mostrándose desde el cerro, ya nos miraba desde lo alto, pero aún no teníamos el servicio. Dos meses después de la visita de Luis Alberto Monsalvo Gnecco, un día cualquiera de agosto los celulares empezaron a sonar de la nada. Fue un momento extraño, porque uno ya estaba acostumbrado a que esos aparatos solo sonaban cuando bajábamos a Caracolicito y a El Copey.

Desde ese día, la historia de nuestro pueblo cambió. Muchos bajaron hasta El Copey para comprar celular. Los que ya teníamos, empezamos a llamar a familiares y amigos para que supieran, que ya por fin, la comunicación podía ser constante, que ya no debían esperar días y a veces semanas para saber de nosotros.

La primera llamada que yo recibí, fue la de la señora Cielo. Me preguntó, Nepo, ¿Cómo está la gente? ¿Luis Alberto les cumplió?, Yo, con una felicidad que aún no creía, solo atiné a decirle: Usted ha parido el mejor gobernador que ha tenido el departamento del Cesar

En realidad todo cambió para bien gracias a Luis Alberto Monsalvo Gnecco, un hombre visionario, un ser humano que desde que llegó a nuestro pueblo, y empezó a dialogar con nosotros y con los campesinos, y supo que estábamos incomunicados con el mundo, nos prometió que vendría de nuevo, pero a traernos esa antena, porque le parecía increíble que en pleno siglo XXI, estuviéramos incomunicados.

Yo no sé qué tan importante pueda ser para otros el asunto, pero a nosotros nos cambió la vida, teniendo en cuenta que hasta para llegar a nuestro pueblo, la carretera era nuestro mayor problema. Literalmente estábamos incomunicados con el mundo de todas las formas, y hasta en eso Luis Alberto Monsalvo Gnecco nos ayudó con la pavimentación de 24 kilómetros de la vía de acceso, que era un camino empedrado, una trocha, que al pavimentarla, permitió reducir en más de una hora el tiempo de llegada desde la cabecera municipal hasta acá, y nos trajo progreso, desarrollo y avance de todas las formas.

El día que él regrese, nuestro pueblo será una fiesta, porque nuestro agradecimiento será eterno, tan eterno, que acá aún se habla de lo mismo, del día que Chimila se empezó a comunicar con el mundo gracias a Luis Alberto Monsalvo Gnecco.

 


Deja un Comentario