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El pasado oscuro como gerente de hospitales de Jakeline Henríquez

Con una vestimenta como monja de convento de pueblo, con menos prendas de oro de las que habitualmente usa, dos camándulas colgadas en el pecho  y una cara de mártir como si no matara una mosca, así llegó la gerente del hospital Rosario Pumarejo de  López la semana pasada al  debate de control político citado por la Asamblea del Cesar, allí la retahíla de la mujer, la quejadera por la poca facturación y las deudas que tiene el hospital con su cuerpo médico, fueron algunas de la temáticas tratadas.

Aunque a decir verdad, el debate fue más de lo mismo, una gerente que demuestra con cada palabra que dice que le quedó grande el manejo de la ESE, ya le había quedado grande el hospital del municipio de Becerril, de donde no salió muy bien librada puesto que el centro médico está en procesos de reestructuración, el cual para medio saldarlo tendrán que inyectarle la bobadita de 3000 millones de pesos, además de afrontar varias demandas de empleados que fueron afectados  por actos administrativos ejecutados por Jakeline Henríquez Hernández, al parecer, violando el debido proceso.

La pregunta es ¿cómo llega este personaje a manejar el hospital más importante del departamento del Cesar?, pues bien, lo que se ha conocido es que la mujer juega de los bandos apoderados de la salud del Cesar. Henríquez Hernández, al parecer, estuvo vinculada durante varios años al emporio médico de los Arce, y de allí había saltado a la gerencia del hospital de Becerril, y hoy su puesto en el Rosario, todo indicaría, se lo debe al lobby realizado por el senador Didier Lobo Chichilla; no obstante, según el run run de la política en el Cesar, sus días en el cargo estarían contados, pues han sido más los desaciertos que los aciertos.

Las alertas sobre su precaria gestión, no solo las estarían denunciando los conocedores de la salud del departamento que ven como el barco llamado Hospital Rosario Pumarejo de López se hunde sin que su capitán se inmute por evitarlo, sino que hoy el análisis realizado por el Sistema de Alertas y Seguimiento a Hospitales, califica por debajo de los estándares nacionales la gestión adelantada por Jakeline Henríquez, a eso se le suman los escandalosos contratos que ha celebrado, pese a que sus finanzas, según lo expuesto por la gerente no son las mejores; y por si fuera poco, han denunciado los médicos que hoy se consideran de primera línea afrontando la pandemia del Covid – 19, que no han sido inmunizados y siguen prestando sus servicios en el hospital, los paros reiterativos por descalabro salarial a empleados, despidos injustificados, sobrecarga laboral y un  rosario de quejas más grandes que las dos camándulas que se colgó en el pecho el día del debate.

Volviendo al debate de la Asamblea, este dejó un sabor agridulce, más agrio que dulce, pues aunque se esperaban cuestionamiento más fuertes, debido a la gestión precaria del personaje, ni el proponente del debate, ni el presidente, se vieron en la tónica de cuestionar los procederes de la gerente, sino más bien de escuchar su retahíla, por lo que solo la voz de la diputada Claudia Margarita Zuleta, hoy declarada en oposición, fue la que se atrevió a cuestionar varios de los puntos expuestos por la gerente del hospital, entre ellos, la ejecución de millonarios contratos para podar los jardines de la ESE, los despidos injustificados, el no pago de salarios entre otras temáticas.

Dicen los conocedores de la salud en el Cesar, que o cambian de timonel en el Rosario Pumarejo de López o ese será el próximo IDREC.

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