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EL SIVA Y AGUAS DEL CESAR, DOS ENTIDADES INOPERANTES

Estoy de acuerdo con que cuando hay que liquidar una empresa que no ha cumplido con su misión hay que liquidarla, porque ¿de qué sirve una empresa que sólo es utilizada para cumplir con compromisos burocráticos?, es mejor cerrarlas, más aún cuando hay gerentes que llegan al cargo y se dan cuenta del nivel de burocracia y siguen gerenciando como si nada, son unos parásitos sin ética profesional que a lo único que contribuyen es a desangrar financieramente las arcas públicas. Se preguntarán entonces, ¿en el Cesar hay esa clase de empresas?, y lo que puedo decir es que hay dos perlas, una es el SIVA y la otra es AGUAS DEL CESAR.

La primera nació con un buen propósito, pero se quedó en eso, en un buen propósito pues su gerente, Katrizza Morelli, no ha sido más que una buena funcionaria para cobrar sueldo, que prometió hasta el cansancio que para esta fecha ya estaría rodando el primer bus del sistema integrado de transporte, pero lo único que se ven por las calles es una lluvia de mototaxis. Mientras que la segunda, Aguas del Cesar, no ha hecho más que llenar sus oficinas de funcionarios apadrinados políticamente, desde el gerente hasta sus aseadoras, sin que haya cumplido uno solo fin por el que fueron crearon que es proveer agua a los municipios que los integra, pues lo único que ha hecho es beneficiarse con otra arandela llamada BIOGER, que presta un pésimo servicio de recolección de basuras en las localidades donde hizo el negocio redondo Aguas del Cesar.

Aguas del Cesar se convirtió en una entidad como Electricaribe y su gerente en el Cesar, unos ‘chepitos’ que solo sirven para rendirles cuentas a sus grandes jefes.

Desmenucemos el asunto, el SIVA lleva más de 8 años de existencia y a la fecha ha realizado lo que pudo hacer la secretaria de Planeación del departamento o el mismo municipio de Valledupar, en lo único que se ha convertido es en una bolsa que administra los recursos que le manda el municipio, el departamento y la Nación  para poner en marcha las obras, más cemento, pero de allí a que pase a la segunda fase, que sería la puesta en marcha y circulación del nuevo modelo de trasporte de Valledupar, está muy lejos.

Dicen que todos los extremos son malos, y esta entidad ha estado la mayoría de su existencia en manos de Katrizza Morelli Socarrás, quien no ha dado los resultados esperados, pero ella, al igual que la mayoría de funcionarios que allí trabajan, se mantienen por sus padrinos políticos. Hoy con sorpresa recibimos la invitación pública que hacen para rendir cuentas, la pregunta es ¿de qué va a rendir cuentas una entidad que en el último cuatrienio no ha hecho un carajo?, y me adelanto, van a mostrar la ampliación a la glorieta, la mol de cemento que fue en lo que se convirtió la avenida Simón Bolívar, mataron todos los árboles que allí habían, y son tan descarados en esta entidad, que Katrizza Morelli hace la invitación y no específica el sitio donde será, al parecer virtual.

Situación similar es la que trae sobre sus hombros la empresa Aguas del Cesar, que nació con la firme intención de solucionar el problema de agua en los municipio; sin embargo, esto no ha ocurrido en ninguna de las poblaciones que hoy hacen parte de dicha entidad, por el contrario los mismos alcaldes, aunque no lo manifiesten, se sienten estafados por esta empresa que al igual que el Siva, los gerentes que por allí han pasado, y el que está en la actualidad, se han convertido en unos parásitos cobra sueldos, o en tinterillos de poca monta que lo único que hacen es cumplir órdenes para favorecer a sus superiores. El escándalo más reciente de Aguas del Cesar estalló en el corregimiento de Costilla, municipio de Pelaya en el sur del Cesar, donde esta entidad entregó un contrato al Consorcio Gestores  cuyo representante legal es HERNAN MOTA, por un valor cercano a los 5000 millones de pesos en el año 2017, no obstante tres años después de la ejecución de dicho contrato, que supuestamente mejoraría el acueducto y el alcantarillado de esa población, hoy sus habitantes  no cuentan con agua potable pero no pasa nada,  ninguno de los municipios que hacen parte de Aguas del Cesar cuentan con agua potable.

La solución es sencilla, si el Siva se convirtió en una mera figura decorativa, o fortín burocrático de los gobernantes de turno, al igual que Aguas del Cesar, liquídenlas y los gerentes que están allí si de verdad tienen ética profesional den un paso al costado y no contribuyan al desangre del Estado.

 

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