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El tanque es de todos

De: Jesús Perpiñán

El pasado 18 de septiembre del 2021, los vallenatos nos despertamos con una gran noticia: “empezó a operar el tanque de almacenamiento de agua potable”. Este tanque es el segundo más grande del país que estará acondicionado para almacenar 20 mil metros cúbicos de agua potable y serán beneficiados los habitantes de las comunas 3, 4 y 5 de la ciudad. Sin embargo, en paralelo, mientras sonaba por todos lados la buena nueva, en twitter y en los corillos políticos se fraguaba una discordia que, en últimas, buscaba dirimir de manera caprichosa, cual mandatario era el más preponderante y quien si debía “sacar pecho” por esta obra. Y sí, ese ha sido el devenir común de la mayoría de políticos en Colombia, con la intención de dejar sus nombres plasmados en los recuerdos de sus coterráneos, ponen placas, insignias con nombres suyos, piedras enmarcadas y un sinfín de parafernalias que usan para personalizar la gestión realizada. Para este caso en particular, lo cierto es que, el tanque no hubiese sido una obra posible si no existiese la gestión mancomunada entre varios mandatarios que confluyeron en distintos tiempos y que le dieron vía libre a la planeación y posterior ejecución de la obra durante su administración; y como al Cesar lo que es del Cesar, entonces digamos lo siguiente: gracias a Juan Manuel Santos por priorizar el proyecto y darle el punta pie inicial, buena por Tuto Uhía, ahí hubo una excelente gestión y planeación, agradecimientos a Iván Duque por no echar en saco roto lo que ya se había construido y dio orden a sus ministros (cesarences) para que se siguiera adelante con la ejecución, y por último, felicitar al Mello Castro que logró terminarla después de tantos líos técnicos y en medio de una pandemia. Así, sin mezquindad, reconociendo el valor de cada quien y entendiendo que de esta forma es como se logran llevar a cabo los grandes proyectos en los territorios.

Valledupar tiene muchos retos: infraestructura vial, desempleo, inseguridad, etc., son problemáticas que, de implementarse políticas públicas enfocadas a gestionarlas, tardaríamos años en resolverlos de manera estructural, requieren la continuidad de gobiernos y la voluntad política para no frenarlos en el tiempo. Por ejemplo: construir nuevas carreteras con un gran plan que mejore considerablemente las vías de Valledupar y deje atrás la cantidad de huecos que hay en la ciudad, requiere que, un alcalde tome la decisión, lo incluyan en el presupuesto, lo viabilicen, abran el proceso de licitación e inicien las obras, pero, eso en solo 4 años no se resuelve, debe llegar un mandatario que, sin revanchismos llegue a gobernar y no a pelear, que continúe con lo avanzado, que si debe seguirse comprometiendo recursos lo haga, que no deje los tramos tirados y que no tenga en su mente la idea macabra de contarlo todo como si fuera su victoria política y tenga el valor de reconocer que hubo antes de él, un alcalde que lo pensó, gestionó e inició. Es que ahí es donde crecemos, entendiendo que las obras no son de los alcaldes de turno, la plata no la ponen de su bolsillo, los recursos son públicos, las personas financiamos muchas veces con el pago de impuestos, ellos deben tener su reconocimiento, claro que sí, lo que es incorrecto es contarlo todo como victorias personales y desconocer el valor de las personas que, así como ellos, hicieron parte de la construcción.

El tanque no es de nadie, ¡el tanque es de todos!

 

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