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Ellos también tienen culpa de la crisis del Rosario Pumarejo

No es un secreto que la crítica situación financiera que vive el centro asistencial más importante del Cesar viene de mucho tiempo atrás. La precariedad del Hospital Rosario Pumarejo de López se ha mantenido vigente no sólo en la gerencia actual en manos de Jackeline Henríquez Hernández, sino bajo la administración de exgerentes que dieron mucho de qué hablar y que hoy no deben pasar de agache frente al complicado panorama que se presenta.

Semanario La Calle en este artículo busca desempolvar los nombres de algunos exgerentes del Rosario Pumarejo de López, que no resultaron ser lo mejor para este centro asistencial y que hoy tienen mucha responsabilidad de que este centro asistencial esté en su peor momento y en una de sus más estrepitosas crisis financieras.

Así las cosas, nos remontamos al 2012 cuando entró a la gerencia el médico cirujano Jhonny Flórez Mendoza, curiosamente después de “desgastarse” en el Hospital (término que usó reiteradamente tras su salida), montó una clínica privada en Valledupar llamada Centro de Especialidades Médicas del Cesar S.A.S (Cemse), la cual está avaluada en más de 15 mil millones de pesos.

Aunque no tiene nada de irregular este hecho, para muchos resulta bastante curiosos que la gran mayoría de los gerentes que salen del Rosario, tiempo después monten sus propias clínicas o centros de atención en salud, llevándose consigo los contactos y el andamiaje de la red pública, siendo esta una de las situaciones que ha provocado una baja considerable en los servicios que ofrecía el Rosario y que hoy están siendo facturados por clínicas privadas de la ciudad.

El mismo año pasó por el cargo Alex Sandro Mindiola Romero, durante dos meses, desde octubre hasta diciembre del 2012. Más tarde, el exgerente tuvo encima los ojos de la Contraloría del Cesar por celebrar el contrato N° 280 del 2012 con el que pretendía asegurar el servicio de alimentación a las personas internadas en el Hospital. A dicho contrato la autoridad encontró una incidencia disciplinaria de la que más tarde, en 2016 salió absuelto Mindiola al considerar que su conducta estuvo, justificada por la causal excluyente de responsabilidad que se contempla en el numeral dos del artículo 28 de la Ley 724 de 2002.

Tan sólo en el 2012, pasaron más de tres personas por la gerencia del Hospital, al finalizar dicho año y comenzando 2013, Nelvis Isabel Bolívar se convirtió en la gerente y también tuvo que ser vigilada de cerca por las autoridades; la mujer con tan sólo ocho días de asumir el cargo, celebró contratos de hasta $30 mil millones de pesos que comprometían recursos hasta el 31 de diciembre del mismo año. De inmediato la Procuraduría del Cesar inició una investigación por presuntas irregularidades contractuales con los recursos del Hospital. El Ministerio Público dio una advertencia a Luis Alberto Monsalvo, quien era presidente de la Junta Directiva del Hospital para ese entonces puesto que transcurría su primer gobierno, para que se abstuviera de darle facultades a la funcionaria para realizar contrataciones hasta no aclarar la situación jurídica que atravesaba en ese momento. Al parecer, la misma Junta Directiva habría sido la que había dado las facultades a Bolívar para contratar hasta 85 mil salarios mínimos legales vigentes. Además, se cree que llegó al cargo sin cumplir los requisitos de la normatividad vigente.

De esta lista no se puede escapar Rubén Sierra, quien comenzando el 2014 fue capturado en su despacho por miembros del Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía en Valledupar para que respondiera en ese entonces por los delitos de celebración de contratos sin el lleno de los requisitos legales y peculado por apropiación a favor de terceros.

La captura de este exgerente se dio tras una orden emanada de la Fiscalía 12 Unidad de Delitos contra la Administración Pública, después de haber firmado los contratos de 25 abogados y un proceso de pago de impuesto predial del que el centro asistencial se encontraba exento, pero fueron desembolsados más de 200 millones de pesos por ese concepto.

Esta se puede decir que ha sido una de las gerencias más controversiales, junto con la de Henríquez, puesto que Sierra peleó hasta más no poder la gerencia del Rosario, incluso interponiendo acciones legales para que se le nombrara. Además, también afrontó varios procesos en la Procuraduría tras su paso por la gerencia del Hospital.

En 2018, el HRPL facturó alrededor de $7.500 millones en atención para urgencias de pacientes venezolanos. Sin embargo, en la E.S.E se vio tan perdida que no sabían cómo gestionar las cuentas de cobro y a quién debían ser dirigidas. Además, en ese año el hospital tenía una crisis por pasivos que superaban los 50 mil millones de pesos, situación que se mantiene latente hasta el día de hoy. Durante ese año el HRPL se quedó estancado en tecnologías, sin especialidades como cardiología, nefrología, entre otros.

Estas son solo algunas de las acciones y gerentes que tienen en la actualidad a uno de los centros asistenciales más importantes del Cesar en cuidados intensivos y casi a punto de su desaparición. ¿Tienen un común denominador los exgerentes que han pasado por HRPL? Lo que sí queda claro es que ha pasado casi una década y la situación del Hospital Rosario Pumarejo de López sigue siendo la misma, e incluso peor.

¿Acabará algún día esta crisis financiera? ¿Será Jackeline Henríquez la gerente que entierre el Rosario?

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