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Endeudado y con la crisis creciendo, así arranca el año el Rosario Pumarejo

Durante todo el año pasado 2021, fueron más los errores que los aciertos por parte de la gerencia en turno del Hospital Rosario Pumarejo de López, la crisis financiera parece que es de nunca acabar, y las deudas al personal que trabaja en el área asistencial y administrativa crece como como las aguas del río Guatapurí en pleno invierno.

El 2021 es un año para olvidar en materia de salud en el departamento del Cesar, puesto que el hospital público más importante, como lo es el Rosario Pumarejo de López, acrecentó la crisis financiera que carga acuestas hace varios años. Comenzando por las quejas que se generaron constantemente frente al pésimo servicio que se les está dando a los usuarios, consecuencia de la mala administración de los recursos de la institución prueba de ello fueron las innumerables protestas y paros en la prestación del servicio por parte de los trabajadores por la falta de pago.

El relicario de quejas sigue con la denuncia que hace un par de semanas atrás interpuso Kilman Morales, quien asegura ser el representante de los usuarios ante el Consejo Directivo, denunció en este medio de comunicación que no se le ha permitido desempeñar su cargo desde junio del 2021.

Según Morales, actualmente cinco de los miembros de la Junta Directiva, entre esos el gobernador encargado Andrés Meza, la secretaria de Salud Departamental Erika Maestre, los representantes científicos interno y externos le han cerrado la puerta literalmente sin darle permiso de ser partícipe y cumplir su función que, en este caso, es velar porque se le cumpla a los pacientes en estado crítico.

Estas fueron las protestas que se presentaron durante el 2021.

Enfermeros y médicos, y hasta los vigilantes, se cansaron que no se les cumpliera con sus honorarios de hasta 11 meses, situación completamente injusta luego de haber atravesado la crisis de la pandemia y la falta de recursos y que comenzaran este 2022 con sus sueldos al día.

El despilfarro de Henríquez

Ni que hablar del dinero que se despilfarró por medio del hospital, pues la entonces gerente Jacqueline Henríquez hizo uso de una suma de dinero por más de 54.000.000 de pesos para la firma de un contrato por el uso de un vehículo a todo costo para su apoyo como directora del Rosario Pumarejo y el cual fue ejecutado por la Asociación Transporcol.

En este caso no solo los funcionarios del hospital sino también los ciudadanos estuvieron en desacuerdo y vieron el descaro de Jacqueline y la poca empatía frente a la situación que atravesaban en ese momento los empleados, siendo reprochada en todos los rincones de la ciudad por su poco tacto y apoyo para con el sistema de salud.

Con la llegada de la Superintendencia de Salud a Valledupar a ver cual era el verdadero problema que atraviesa la institución, tuvo que reconocer que se habían presentado fraudes y mal manejos dentro de la administración, logrando la destitución de varios funcionarios, entre ellas la ex gerente Henríquez.

En septiembre del 2021 se dio la llegada de la nueva gerente Leidis María Manjarrez Daza, la cual parecía ser la luz en este oscuro panorama, pero que al igual que el anterior fue una total decepción pues no se vio una verdadera gestión y simplemente pasó desapercibida ante una crisis que se ha salido de control.

La infraestructura va pa’ atrás

Jacqueline Henríquez

Es tanto el desaliento frente al hospital Rosario, que sus instalaciones están cada día peor, durante la temporada de lluvias de mitad de año del 2021, en redes sociales circularon imágenes impactantes de cómo este centro asistencial se inundaba de agua.

Hospital Rosario Pumarejo de López inundado debido a las fuertes lluvias de la temporada.

Otro tema serio es la falta de las diferentes especialistas pues cada vez cuenta con menos personal para atender algo de gran envergadura o hasta una simple cirugía.

Y es que el 2021 será recordado como el año que la crisis del Rosario Pumarejo de López estalló, venía de una desidia donde los principales afectados han sido los empleados, desde el gremio de vigilantes hasta el de los especialistas, quienes no tuvieron otra opción que dar un paso al costado, pues la deuda de sus honorarios superaba varios meses. A partir de esto se empezó a rumorar el posible cierre de la ESE; sin embargo, no antes de darle una nueva esperanza, la cual habría llegado con la gerencia de Manjarrez Daza, quien remplaza a Jaqueline Henríquez, quien hoy enfrenta investigaciones por procesos fiscales.

La situación actual del Rosario no es nada alentadora, y pese a que han querido calmar la situación con pañitos de agua tibia, a la que los profesionales de la salud han tenido que someterse, así lo reveló este medio de comunicación, el contrato de los médicos generales y especialistas se venció el pasado viernes 03 de septiembre, por lo que para ese día no fueron vistos en la entidad hospitalaria. Por el lado de las enfermeras, cuentan con contrato por días, los jefes tienen por un término de 15 y las auxiliares por 10, mientras que a los vigilantes les adeudan más de tres meses de salario.

“Está en proceso de empalme, estamos atentos a una reunión para que ella nos diga cómo están las cosas, la atención al paciente se ha reactivado, pero estamos pendientes a la contratación del personal porque está paralizado, ella ha tratado de organizar y desde la junta le han autorizado por días” manifestó Ana Rodríguez, enfermera y miembro de la Asociación Sindical del Rosario Pumarejo de López.

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