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Estos son los secretarios que deben irse del gobierno del Mello Castro

A pocos días de que se termine el primer mes del 2021, aún no se divisan los primeros movimientos en la administración municipal, y no es precisamente porque el gabinete del actual alcalde brilla por su excelencia, aunque no se sabe a ciencia cierta qué está pasando al interior de esa caldera, que es en lo que se ha convertido la administración municipal en cabeza de Mello Castro. De muy buena fuente conocimos, que dos veces el alcalde les ha pedido la carta de renuncia protocolaria a los secretarios y encargados de los entes descentralizados, la primera en diciembre pasado con fecha de vencimiento de un mes, y como no realizó ningún cambio, volvió a pedir una nueva dimisión formal la cual se estaría venciendo el 5 de febrero, fecha en la que el alcalde cambia o sigue con los mismos secretarios, la mayoría de ellos fantasmas.

En la administración, tal como lo titulamos en nuestra portada, hay muchos secretarios que se los llevó el Covid-19, pues pasaron el primer año sin pena ni gloria; no obstante, el gobierno ni se inmuta por sacarlos, aunque ya hace varios meses se han ganado el mérito para haber sido expulsados por la puerta de atrás. El primero de ellos el secretario de Gobierno Luis Galvis Núñez, a quien el puesto, al parecer, le quedó grande los hurtos en la ciudad que están a la orden del día, el espacio público se perdió, le quedó grande solucionar el tema de bomberos y como si fuera poco, dejó que la delincuencia se apoderada de la zona rural de Valledupar.

Pero la lista es larga, la secretaría de Tránsito municipal, en cabeza de Roberto Daza Guerrero, junto al gerente de la Terminal de Transporte Luis Eduardo Calderón Fuentes y la gerente de Fonvisocial Lilybeth Ramírez Mendoza conforman el trío dinámico de los desaparecidos, los dos primeros personajes son fichas del ‘Chichismo’, es decir de Eloy ‘Chichí’ Quintero y la dama, ficha del exalcalde Ciro Pupo Castro.

El secretario de Tránsito, Roberto Daza, no puede estar más desaparecido, la movilidad en la ciudad es un caos, no existe a la fecha con la Policía de Tránsito y Transporte convenio vigente, lo que impiden los procedimiento de inmovilizaciones de vehículos mal estacionados o levantamiento de croquis en caso de accidentes, la piratería reina y del servicio urbano colectivo, solo 12 busetas salen al ruedo porque no hay una secretaria que meta en cintura a las empresas que prestan el servicio público.

El otro secretario ‘buena vida’ es el de la Terminal de Transporte, Luis Eduardo Calderón Fuentes, su reconocimiento en el cargo se logró después de ocurrírsele la brillante y majestuosa idea de cobrarle el arriendo a los locales de la Terminal el tiempo que este estuvo cerrado, además de implementar los punto de desinfección solo los días de semana, puesto que tal parece que el Covid solo ingresa de la lunes a viernes, su permanencia en el cargo sería porque Calderón contaría con dos respaldos político, el del ‘Chichismo’ y el del senador Didier Lobo, quienes fueron fichas claves en la victoria de El Mello.

La lista de los funcionarios que se llevó el Covid-19 lo continúa la gerente de Fonvisocial Lilybeth Ramírez Mendoza, la mujer en esa entidad estuvo todo el primer año ciega, sorda y muda, se dice que su único movimiento hecho fue el entramado para vender un predio que era del municipio en el sector de los 450 Años para la construcción de un supermercado, al parecer, y según la fuente, el negocio se habría hecho por debajo de la mesa. Fonvisocial solo tuvo vida en el gobierno de Fredys Socarrás, de ahí para acá los gerentes que han estado solo se han dedicado a calentar el puesto y a cobrar sueldo.

En Hacienda y Planeación, también están dos personajes que pese a su experiencia el cargo se los está llevando por delante, pues solo se dedican a cazar peleas en las redes sociales y a bla, bla, bla, en algunos medios, y es poco lo que hacen. En la Oficina Asesora de Planeación, que dirige Cecilia Rosa Castro Martínez aún no se divisan los primeros proyectos de envergadura para la ciudad, y en cuanto a recaudo, el secretario de Hacienda Carlos Alfonso Araújo Castro, anda con el pañuelo en la mano para secarse las lágrimas cada vez que le preguntan por los ingresos del municipio, mientras que las estrategias para aumentar el recaudo e incentivar a la gente para que paguen brillan por su ausencia.

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