FUTURO POLÍTICO 2019

Por: Ed Isaac Padilla

Aun alto porcentaje de colombianos les encantan las cabañuelas y predicciones de inicio de año, se quiere conocer el futuro de un nuevo ciclo. Las búsquedas en Google sobre vaticinios, aumentan en frecuencia ostensible en la primera semana de enero, la razón, es propio de los humanos tener inseguridades por no poseer una certeza sobre el futuro.

En la carrera o contienda por el poder local las predicciones son relevantes la tradición cultural milenaria resulta tan fascinante y adictiva que se buscan toda clase de artilugios mágicos para conocer el futuro político; ante el desconocimiento del devenir, muchos candidatos se apegan a las prácticas de la predicción tales como: quiromancia o lectura de la mano, cartomancia o lectura de cartas, cafeomancia, tabacomancia y en los más extremos necromancia y demonomancia.

El ser humano en esencia necesita una especie de ruta de navegación que le sirva para orientarse y así discernir qué rumbo tomar, por eso millones de personas frecuentan las iglesias en busca de una guía espiritual satisfactoria.

Pero en muchos casos la solución se muestra quijotesca casi que chespiristica, como es el caso de aquellos que consultan a la vidente colombiana nacida en Guateque (Boyacá) de nombre Deseret Tavares denominada “clarividente de los famosos”, la cual trabaja en la industria de los adivinos y pitonisos norteamericanos radicados en los Ángeles California, donde se facturan 2.100 millones de dólares al año.  Ella particularmente cobra por cada consulta un promedio de 1.000 dólares, el equivalente en pesos de tres millones aproximadamente.

Deseret Tavares fue la vidente que anticipo que Germán Vargas Lleras sería el sucesor de Juan Manuel Santos en la Casa de Nariño, la misma que vaticino un  terremoto en los Ángeles en 2011 (que jamás ocurrió) y la permanencia del equipo de futbol América de Cali en la segunda división, justo cuando el equipo caleño recuperó la categoría, también se pifió pronosticando que “Timochenko” sería presidente de Colombia y que seis ciudades de los EE.UU. serían destruidas por ataques nucleares y químicos en la era Trump.

Aun así, la siguen consultando en decenas de programas televisivos hispanoparlantes.

Los Futurólogos, adivinos, oráculos y sibilas siempre serán requeridos mientras exista en la humanidad la sed de conocer el futuro, aunque sus métodos son cuestionables, gozan de muchos partidarios desde tiempos inmemoriales.

Ojalá el rey Creso no hubiera escuchado al Oráculo de Delfos cuando se enfrentó con Ciro II el grande de Persia, Oráculo que profetizó que: si cruzaba el río Halys con su ejército, “destruiría un imperio”. Creso no interpretó bien estas palabras y acabó con su propio reino en el año 590 antes de Cristo. En la antigüedad, los augurios jugaban un papel muy importante, la omnisciencia de los dioses anunciaba los sucesos del futuro y ofrecían consejos para actuar en consecuencia. Desde siempre han existido clarividentes y adivinos, anticipadores de desastres, con predicciones emocionantes y al mismo tiempo peligrosas, sino se saben interpretar.

Lo que sugiero en humilde opinión, en lugar de tener una sed desmedida por conocer el futuro, ¿porque no lo construimos?, valorando cada decisión en el presente, reconociendo “el Poder del Presente”, que en instantes será un pasado inalcanzable e irrecuperable.

Construyamos nuestro futuro político, construyamos un diseño de ciudad experimental y sostenible, con una morfología urbana envidiable para el turismo responsable, de la mano de la voluntad popular y un modelo de desarrollo social integral.

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