publicidad

publicidad

Jakeline Henríquez, la sepulturera del Rosario 

Un nuevo capítulo se abre alrededor del Hospital Rosario Pumarejo de López, luego que el Invima llegara a cerrar el Banco de Sangre de esta entidad, hecho que era crónica de una muerte anunciada, toda vez que según conoció este medio de comunicación, la Ese ya había sido advertida por la Superintendencia de Salud sobre las fallas que presentaba este escenario de vital importancia para la entidad y no fueron corregidas a tiempo.

Una orden del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos dejó sin sangre al Hospital Rosario Pumarejo de López, esto tras el cierre del banco de hemocomponentes, luego de detectar que varios hallazgos encontrados en auditoría realizada por la Superintendencia Nacional de Salud al Hospital en el año 2020, 12 meses después seguían latentes.

“El hallazgo número 93 del informe de auditoría de la SuperSalud realizada el año pasado da cuenta que las condiciones de mantenimiento de los equipos no era el adecuado, habían unas neveras con oxido lo que puede favorecer a la aparición de infecciones cruzadas, además detectaron escasez de hemoderivados, habían pacientes que hacían la solicitud y el banco no tenía la sustancia y otro hallazgo que se refleja en la una instalación eléctrica inadecuada, entonces fundamentados en estos componentes que se lograron evidenciar y que no se ajustaban a las normas de habilitación, el hospital adquirió un compromiso de un plan de mejoramiento, que luego debía ser verificado por el Invima; sin embargo, cuando el Instituto llega se encuentran con que no se había hecho nada y que seguía en las mismas condiciones” relató el médico Julio Julio Peralta.

Informe de auditorio de la SuperSalud en junio del 2020

Sin plata y sin sangre

Evidencias de SuperSalud sobre el estado del banco de sangre del Rosario

La situación es más grave de lo que se cree, toda vez que el cierre del Banco de Sangre del hospital grande es tan complejo que afecta sobremanera la atención médica que se brinda a los pacientes que se reciben diariamente, toda vez que de requerir sangre, la Ese no tendría como suplirla, a menos que determine comprarla, pero una sola bolsa de 450 ml tiene un valor aproximado de 500 mil pesos; lo que podría desprender el aumento de muertes en la ciudad. “Si en estos momentos llega un paciente herido con arma de fuego, este en medio del desangre puede hacer choque polémico que se corrige es pasándole sangre; entonces al no haber hemocomponente hay que acudir a un centro externo y perjudica altamente al paciente porque a medida que no haya sangre disponible el riesgo de muerte se va incrementando”, dijo Peralta.

En el peor de los casos en el Hospital se atienden con frecuencia pacientes con requerimientos de plaquetas, por lo que una entidad como esta de tercer nivel tenga su banco de sangre cerrado afecta al paciente incrementando el riesgo de muerte. Además de esto, el no contar con sangre le representaría al Rosario la inversión de grandes sumas de dinero en busca de adquirir este hemocomponente. Se estima que el hospital estaría sin sangre propia por un tiempo mínimo de tres meses.

Como si fuera poco el cierre del banco de sangre, se presume que el hospital empieza una crisis asistencial por  la falta de medicamentos, luego que se conociera un documento en el que la Química Farmacéutica de la Ese solicitara a la Clínica Médicos ltda (centro) el préstamo de 30 unidades de meropenem.

Solicitud que genera además suspicacia al haber sido realizada a una de las clínicas del monopolio de los Arce, con quien Henríquez Hernández trabajó antes de llegar a la gerencia del hospital San José de Becerril.

La volvieron a llamar a pullengue

Jesús Suárez Moscote.

Pese a que la gerente del hospital Rosario intenta pasar desapercibida, la duma departamental la trae entre ceja y ceja, por lo que la corporación decidió citarla nuevamente para que rinda cuentas sobre la reciente renuncia de los especialistas tras más de un año sin sueldo. “Todo indica que quieren que el Hospital llegue a un estado de quiebra, para una tercerización, y todo en complicidad con la Supersalud, no es normal que no se busquen las soluciones a una entidad con más de 90 hallazgos en deficiencias asistenciales, administrativas y financieras”, manifestó el diputado Jesús Suárez Moscote.

Situación que fue develada por La Calle la semana anterior y frente a la que, al parecer, la gerente ya habría buscado pañitos de agua tibia para calmar el incendio que está terminando de sepultar su imagen como administradora del Rosario Pumarejo de López. Se supo que Henríquez realizó un acuerdo con la asociación sindical el cual establece el pago de más de mil millones de pesos con el fin que no renuncie, frente a lo que Aspesalud a pesar de haber manifestado que era una renuncia irrevocable, recogió su circo, tragó entero y decidió creer una vez más en la polémica mujer.

La decisión se tomó luego que se diera una reunión entre las dos partes y en la que participó el secretario de Salud del departamento, y donde la gerente asumió el compromiso de girar la suma de mil 500 millones de pesos y posterior a ello, girar de manera mensual lo restante. Pese a que todo quedó dicho se debe esperar que realmente se cumpla con esto, toda vez que, para nadie es un secreto, que el hospital no tiene como cumplir y segundo a la gerente no le gusta responder a los compromisos que asume.

publicidad

publicidad