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Jakeline Henríquez sepultó el hospital de Becerril y ahora va por el Rosario

Como el demonio de Tasmania que por donde quiera que pasa va dejando un desastre, así podría describirse a Jakeline Henríquez Hernández, gerente del hospital Rosario Pumarejo de López; la profesional de la salud, quien hoy está en ‘el ojo del huracán’ por su nula gestión como primera autoridad de esta entidad hospitalaria, tiene buena cola que le pisen y un desorganizado trasegar como gerente del hospital San José de Becerril.

Que Jakeline Henríquez, gerente del hospital Rosario Pumarejo de López hoy esté en el paredón por ser una de las peores que ha tenido el hospital grande de Valledupar, no es algo novedoso para su hoja de vida, así lo confirma su paso por la gerencia del hospital San José de Becerril, escenario en el que estuvo por más de cuatro años y del cual dejó unos pasivos superiores a los 4 mil millones de pesos, deuda que tiene a la actual gerente de esta entidad con las manos amarradas y casi que pagando escondedero a pesos.

Jakeline Henríquez Hernández llega a la gerencia del Hospital San José de Becerril por ser de la línea política del exalcalde Juan Francisco Rojas, es becerrilera y enfermera jefe de profesión, su paso por este hospital como coordinadora de urgencias años atrás, la llevaron a ocupar el primer cargo de esta entidad; sin embargo, lo dejó vuelto un ocho y adportas de ser intervenido por el Estado. Su mala administración no es invento de nadie, los resultados hablan por sí solos, así lo confirma la puntuación que recibió en la evaluación del Plan de Gestión Gerencial aplicado por la Superintendencia de Salud, a través de diez indicadores, balance que Henríquez pasó de arrastra; según se conoció, su puntuación era de escasos tres puntos, es decir con el mínimo establecido.

¿Por qué los pasivos?

El primer dato que se lanzó alrededor del Hospital San José de Becerril fue que los pasivos actualmente superan los 4 mil millones de pesos, cifra que redunda con los ingresos que recibía esta entidad en el periodo anterior, toda vez que una de las pocas cosas que se le destacan a la exgerente del San José, es que a su llegada recibió una facturación de servicios por 80 millones de pesos y terminó entregándola en 160, es decir dobló la cifra.

En el 2015 el hospital entró en riesgo alto por varias deudas que venían de la administración anterior a la de Henríquez y que fueron heredadas por esta, lo que llevó a que a través del Ministerio de Salud y Protección Social se adoptara un Plan de Recuperación Financiera, lo que le permitía al hospital recibir 100 millones de pesos mensuales para pagos de pasivos; es decir,  en menos de tres años pudo cumplir con el pago de los pasivos que en su administración le representaba 2 mil millones de pesos; sin embargo, contrario a ello, la deuda aumentó y terminó en más de 4 mil millones de pesos, lo que llevó a que en el 2019 el municipio fuera catalogado nuevamente en riesgo alto.

Según conoció este medio de comunicación, Henríquez Hernández entregó en abril de 2020 la gerencia a Luz Elena Lemus, cuota de alcalde Raúl Machado, con una deuda de dos pagos de salario y de cesantías al personal de planta, lo que representaba más de 200 millones de pesos. Deuda que terminó siendo el balance entregado por la exgerente a Lemus, toda vez que se conoció que el empalme de la entidad hospitalaria lo hizo mucho tiempo después, porque Henríquez no había terminado de dejar el hospital de Becerril, cuando ya estaba aterrizando en la gerencia del Rosario Pumarejo de López.

Dentro de las deudas más latentes de este Hospital que a cada santo le debe una vela, aparecen la Dian, Electricaribe, Embecerril, entre otros; deudas que quedaron incluidas en el Plan de Saneamiento, Fiscal y Financiero que se adoptó en el 2020, el cual consiste en la inversión de más de 2 mil millones de pesos por parte de la administración de Raúl Machado y que fue viabilizado por el Ministerio de Hacienda.

¿Qué no le trabajó Jakeline al San José?

Además de los ceros reflejados en deuda que Henríquez Hernández le dejó al San José, se conocieron detalles que reflejan la mala gestión de su gerencia, toda vez que varios sectores a los que había que meterle el hombro, al parecer prefirió darle la espalda y seguir de largo. Todo indica que en el hospital no reposa un solo documento que demuestre la búsqueda de una ambulancia, por donde actualmente se fuga mucho dinero, puesto que un mes de alquiler de este vehículo representa una inversión de 18 millones de pesos.

Por otro lado, el sistema de contratación fue manejado de la peor manera, toda vez que los procesos contractuales no eran cargados al Sistema Electrónico de Contratación Pública- SECOP, como es debido, no contaban con Procesos de Calidad y Mejoramiento, ni mucho menos control interno, al parecer, la exgerente administraba ‘sin pena ni gloria’.

El Rosario confirma que no está preparada

A regaña dientes y sin una excusa más para evadir el control político de la asamblea del Cesar, a la gerente del hospital Rosario Pumarejo de López le tocó cumplir con el tercer llamado que le hizo la duma departamental, escenario al que llegó con unos nervios evidentes y con la convicción que sería crucificada por su inoperancia, actuación a la que no tiene excusa valida. Así lo confirman las cifras, toda vez que a la fecha esta entidad hospitalaria carga a cuestas una cartera por atención a población extranjera, a corte del 28 de febrero, en hospitalización suma $16.142 millones, cifra que aún no está radicada para que pueda ser cancelada; por atención de urgencia la cartera es de $21.786 millones, y por radicar $3.133 millones, lo que suma $19.275 millones sin radicar y una deuda de más de $10.800 millones a empleados de la salud, por hasta nueve meses de trabajo. Por otro lado, contra esta entidad hospitalaria existen 20 procesos jurídicos por fallas médicas, cuyas indemnizaciones ascienden a más de 70.000 millones de pesos.

La contratación anual del HRPL es en promedio de $20.612 millones, con un gasto mensual por más de $3.500 millones, lo que anualmente representan más de $42 mil millones.

A lo que se le suma la contratación sin estudios previos y planificación, para la muestra un botón fue el desacierto que tuvo con la contratación de más de 100 millones de pesos para “la prestación del servicio integral de aseo, mantenimiento áreas jardines y peatonales” del Hospital Rosario Pumarejo de López.

Contrato que tuvo una ejecución de apenas 31 días y que le puso el dedo en la llaga a la mala administración de la gerente, quien no encontró excusa para responder el por qué muchos empleados de la salud hoy se quejan por el no pago de sus salarios, mientras que la mujer cumple con contratos de prestación de servicios innecesarios.

Detalles que fueron expuestos en el debate propuesto por el diputado Jesús Suárez, donde los corporados agarraron cañón corto a la gerente, entre esas Claudia Margarita Zuleta, quien no tuvo reparo en afirmar que los problemas del Rosario Pumarejo de López, crecieron en este último periodo.  “Aquí lo que hay que debatir es que significa cada peso que subió, cada peso que bajó, cuáles han sido los cambios positivos producidos a partir de la llegada de la señora gerente, ya que la crisis del hospital viene desde hace más de una década, acumulando problemas que de alguna manera han estallado en el último periodo como consecuencia de la baja gestión y la coyuntura que hemos vivido a raíz de la pandemia”, dijo Claudia Margarita Zuleta.

“Una prueba de la mala gestión de la administración es si la prestación de servicios va a la baja por qué los gastos van al alza. Igualmente hay que preguntar qué pasó con los 96 hallazgos encontrados por la Supersalud en el 2020, en los que no ha pasado absolutamente nada”, agregó.

El que salió a su defensa

A la fecha, hay una duda latente del por qué Jakeline Henríquez llegó a la gerencia del Rosario, ya que sus antecedentes con el hospital San José no la respaldan, pero el gobernador Luis Alberto Monsalvo avaló su llegada y hoy ya cumple un año a cargo de esta entidad. En los corrillos se dice que su principal mentor es el senador Didier Lobo, lo que termina teniendo soporte con la defensa que el diputado Raúl Romero le brindó en el recinto de la Duma departamental, afirmando que no es fácil sacar del socavón a la entidad en un año.

Raúl Romero

“No es fácil en un año cambiar el rumbo de un hospital que viene de muchos años atrás con dificultades financieras y administrativas, este es un hospital que tiene 27 años de vida jurídica y me pongo en el lugar de la doctora Jakeline y no es fácil, sobre todo en una entidad pública, y súmele eso a que se vino un año atípico, de pandemia, donde la facturación se redujo a un 39%, entonces si me reducen los ingresos ¿cómo voy a sacar adelante un hospital?”, dijo el corporado del partido Cambio Radical.

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