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La agenda de Dont Look Up

Por: Jesús Alberto Perpiñán Cárdenas

(Advertencia: esta columna contiene spoilers).

Hace algunos días se estrenó en Netflix una película muy interesante protagonizada por Leonardo Di Caprio y Jennifer Lawrence que ha dado de qué hablar. Su título es Dont Look Up, que traducido al español significa: no mires arriba. Se trata de una tragedia sarcástica que cuenta la historia de dos científicos estadounidenses con un hallazgo brutal en el que afirman que en 6 meses el mundo va a ser destruido por un asteroide, y, por otro lado, la institucionalidad representada por la presidenta de los Estados Unidos, su jefe de gabinete y una élite empresarial que tratan de desvirtuar todo tipo de evidencia científica debido a sus intereses políticos. Este filme nos deja ver entre líneas una agenda progresista que busca generar un debate de opinión serio sobre el futuro de la humanidad y la responsabilidad de los políticos que toman decisiones a gran escala respecto a este tema. Son varias las aristas que nos deja la película, hablemos de ello.

En primer lugar, la reacción institucional. Al momento del descubrimiento del asteroide, el sentido común de los científicos les indica que esto debe ser conocido por la Casa Blanca, la NASA y todo al andamiaje gubernamental. Lo que sorprende al respecto es la falta de urgencia y la dilatación que existe cuando se conoce la noticia. La tramitología, una oficina de defensa planetaria que se ve inoperante, y una NASA liderada por una mujer poco idónea, refleja lo difícil que resulta para los científicos dar la “mala nueva” a una presidenta totalmente desubicada. Esto demuestra que, en lo público, muchas veces lo urgente e importante termina siendo vilmente relegado ya sea por un trámite eterno o por funcionarios inoperantes que ponen traba por todo. Por otra parte, hay una escena que revela el nivel de sarcasmo con el que normalmente se manejan estos temas: El jefe del gabinete (papelazo) pregunta: ¿de qué universidad son ustedes? Michigan, responden los científicos… Ah, con razón, ¡esto no lo ha estudiado Harvard! Dura crítica al sistema educativo que, a decir verdad, inunda lo público con funcionarios a los que les pesa demasiado el diploma de Universidad “prestigiosa”. Y aunque, en efecto, no todo aquel que dice hallar un asteroide tiene entrada libre al despacho Oval, se esperaba otra actitud por parte de la casa blanca. Por ejemplo: designar unos pares que validaran la información, preguntarse, ¿Qué tan efectiva es la NASA que no ha visto nada aún? Dar un sentido de urgencia a esta catástrofe y actuar. Pero eso, en primera instancia no pasó, la información de poco sirvió, la casa blanca dio un portazo a la evidencia y siguió su rumbo político.

Aquí debemos hacer una acotación especial: para quienes aún no lo habían percibido, esta presidenta pintoresca, polémica y republicana es la representación burda de Donald Trump, quien, en su momento, negó todo tipo de evidencia científica relacionada con el coronavirus y dejó a su suerte a miles de estadounidenses que padecieron la muerte por este virus. Tanto es así que, los analistas políticos aseguran que esta fue la razón por la que Trump no fue reelegido como presidente de los EE.UU.

La aparición en la escena de un CEO de una empresa tecnológica aportante en la campaña de la presidenta ¡es brutal!, afirma tener la solución para fracturar por dentro el cometa, extraer todos los beneficios ($) y dejarlo que caiga en pedacitos para aprovechar sus minerales, y así fue. Esto nos muestra quienes son los que verdaderamente están moviendo los hilos políticos y económicos de la humanidad. Esta nueva era de grandes multimillonarios con mentes brillantes nos están seduciendo con el futuro e invirtiendo cantidades exorbitantes de dinero para descubrir lo que hay más allá, aun cuando eso amerite acabar con todo acá.

Dont Look Up es una película que refleja lo inhumano que suelen ser las decisiones gubernamentales, los intereses económicos que hay detrás de la política y la crueldad que existe en algunos dirigentes políticos que, aun cuando gocen de todo tipo de evidencias, insisten en un discurso lleno de interés personales en el que afirman que lo mejor es: no mirar arriba.

 

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