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La avaricia de Henry Chacón endeudó a Curumaní

Tras agotar los recursos de su administración y arrastrando por el piso su popularidad, no le quedó más al alcalde de Curumaní que recurrir a un empréstito por $5.000 millones de pesos como ‘caballito de batalla’, crédito aprobado por el Concejo Municipal con nueve votos positivos y tres en contra, dejando maniatados a los alcaldes de los próximos dos periodos administrativos.

En toda una parafernalia se convirtieron las largas horas de debate y la última sesión del 21 de julio en el Concejo de Curumaní, donde le dieron el ‘sí va’ al Proyecto de Acuerdo N°013 de 2021. Como era de esperarse, la coalición de mansas ovejas del rebaño dio facultades a alcalde Henry Chacón Amaya, muy a pesar de que conocían cada una de las inconsistencias, cambios de presupuestos a última hora, y las consecuencias de la pignoración de los recursos del Sistema General de Participaciones (SGP), y sobretasa a la gasolina por más de ocho mil millones de pesos, sumando el crédito efectuado por la administración anterior.

Según el alcalde Henry Chacón y la coalición, agradecen a Dios que Curumaní tiene la capacidad de endeudamiento como lo muestran estudios realizados y el nutrido informe de la situación presupuestal que presentaron en el recinto, y uno que otro empréstito no afectaría las finanzas del municipio. Otra piedra en el zapato fue buscar el acotejo al tanque del corregimiento de Champan, donde ni siquiera el ponente Leyer Álvarez Martínez tenía claridad sobre cómo distribuir dicha inversión para que los millones no sonaran exorbitantes, tanto así que en cada debate había cambio de título, hasta que por fin dejaron en el papel “la construcción de un tanque elevado en el corregimiento de Champan, con adición de $141.700.000 y la puesta en funcionamiento por $58.300.000”, pese a que le bajaron a la adición presupuestal, suspicacia genera que este valor sigue superando el 50% del contrato inicial, ¡pero eso no importa!, los millones ya están de este lado.

Entre reuniones con el alcalde y nuevos debates buscaban ajustar los presupuestos sin el debido análisis de prioridades, a unas obras le quitaron y a otras le sumaron, por ejemplo al proyecto de reposición de redes de acueducto y/ o alcantarillado en el casco urbano, del cual nunca se conocieron con exactitud las calles y carreras a intervenir, le quitaron $600.000.000 millones de pesos, pero a la cancha de microfútbol que quieren hacer en San Roque de $235.000.000 millones pasaron a ser $375.808.227 para que el escenario deportivo ya no sea en gramado natural sino en piso de concreto y tenga iluminación para su uso nocturno, cuando la comunidad de este corregimiento padece por otro tema prioritario.

Pese a que el anhelado contrato de empréstito no cumplía con muchas exigencias legales, el mandatario hizo de las suyas en una arbitraria distribución sin presupuestos firmados por profesionales y demás soportes, los nueve de la coalición en la corporación se hicieron los de ‘la vista gorda’ y dieron su voto positivo a la garantía de una deuda por más de 10 años y lo logró celebrado con comité de aplausos y en las narices de un grupo de habitantes traídos desde el corregimiento de San Roque.

Hoy el consuelo que le queda a la comunidad de Curumaní es rogar a Dios que estos millonarios recursos lleguen a la ejecución de cada una de las obras que dice el papel y no se desvíen a bolsillos de malintencionados, toda vez que la esperanza de progreso y desarrollo poco a poco se desborona. “Más préstamos, menos obras en el pueblo, esas obras no se ven, solo la lengua que maneja todo, dichos y dichos, y el pueblo queda endeudado, y seguimos lo mismo o peor”, asegura Julio García, uno de los tantos habitantes de Curumaní inconforme con la nefasta administración que lleva las riendas del municipio.

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