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LA ECONOMÍA DEL SÁLVESE QUIEN PUEDA DEVASTÓ EN VALLEDUPAR

Después de un primer semestre crítico para la economía mundial por la pandemia del Covid-19, que no solo arrasó con miles de vidas, sino que se llevó consigo miles de sueños de emprendedores que buscaban abrirse paso en el complejo mundo de los negocios, y aunque esto ocurrió a nivel mundial, en este espacio lo aterrizaremos en Valledupar, ciudad ubicada en Colombia, municipio donde los sueños de los emprendedores y empresas de renombre que creyeron en la ciudad se vieron obligados a cerrar y otros a simplemente partir, los apoyos de los que siempre hablaba el Presidente de la República, a través de su alocución de 6:00 de la tarde por todos los canales nacionales, se quedó en eso en una alocución, no obstante, mientras otros cerraban por falta de incentivos, otros monstruos de la economía fueron respaldos a manos llenas por el Estado.

En Valledupar, es difícil hacer un censo de los negocios cerrados que fueron golpeados por la pandemia, hoy las cifras que hay son empíricas, así como la de la cantidad de habitantes que tenemos, donde a ciencia cierta no se saben si son 500 0 600 mil o si hay más, y si así está el censo, que se puede esperar del dato exacto de los comerciantes que hay en la ciudad para determinar cuántos cerraron, hoy las pancartas de se arrienda local están por todas partes, y mientras esos pasa la alcaldía de Valledupar y la Cámara de Comercio llenan los correos de los pequeños comerciantes para hacer advertencias sobre la renovación de sus matrículas mercantiles o actualización de datos en la secretaría de Hacienda del municipio, con la advertencia de no hacerlo so pena de multas y sanciones.

Fueron casi nulo los incentivos que existieron para favorecer al pequeño comerciante en Valledupar, la Cámara de Comercio se desapareció del mapa, la alcaldía de Valledupar se dedicó a realizar millonarios contratos, el último para la compra de unas tablets en la ciudad de Medellín de donde es la Primera Dama del municipio. El contrato para dicha compra, nos enteramos, le tiene el ojo puesto la Contraloría por un posible sobrecosto, todo esto, mientras que a los negocios en la ciudad no les quedó más alternativas que cerrar sus puertas.

Aunque muchos no le hayan dado importancia al pequeño comerciante, partiendo desde la misma presidencia de la República, donde las ayudas fueron canalizadas para los grandes empresarios, los pequeños comerciantes, son los que más tributan, son los que menos evaden, mientras las grandes empresas esquivan hasta más no poder sus responsabilidades tributarias.

En Valledupar, el gobernante ofreció mil empleos nuevos en campaña, a la fecha Valledupar es una de las ciudades con mayor desempleo según el DANE, y es que es sencillo deducir porque esta es una ciudad que no es industrializada, carece de empresas grandes que generen empleo, las que existen, solo buscan la mano de obra no calificada en la ciudad y la calificada la traen de afuera, mientras esto sucede, el gobierno municipal le concede excepciones tributarias, mientras que al pequeño comerciante lo mira de reojo, cuando este tributa, genera empleo, y su materia prima es adquirida en la ciudad.

Dos invitaciones a tres señores que piensan que sus puestos son solamente revisar informes desde sus oficinas, señores Cámara de Comercio, Fenalco, alcaldía de Valledupar, en cabeza de la secretaría de Hacienda, salgan de su oficina y dense una vuelta por la novena, la séptima, la octava, por solo nombrar algunas calles para que se den cuenta cuántos almacenes, restaurantes, panadería, y demás, sencillamente ya no existen, bueno sí existen, en sus  bases de datos para enviarle los respectivos correos para que no se les olvido de tributar porque los multan, pero ustedes se olvidaron de ellos en pandemia.

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