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La inoperancia del gerente del terminal de Valledupar lo llevó a la quiebra

‘A saco roto’ se habría ido toda la gestión y resultados que dejó la anterior administración en la terminal de Transportes de Valledupar, así lo refleja la crisis financiera que presenta en la actualidad el puerto terrestre de la capital vallenata, en cabeza del gerente Luis Eduardo Calderón Fuentes; quien estaría escudándose en la pandemia para no aceptar su negligencia y falta de gestión.

A través de un comunicado de prensa, 19 terminales del país, agremiados en Conalter, entre esos, el de Valledupar, piden al Gobierno Nacional que tome las medidas pertinentes frente a la crisis financiera que atraviesan en la actualidad por consecuencia de la pandemia del coronavirus y del paro nacional; situación que muchos estarían viendo como excusa, teniendo en cuenta que durante todo este tiempo y desde la reactivación del transporte público, las quejas alrededor del servicio de transporte en la capital vallenata han estado a la orden del día.

“A través de la Corporación Nacional de Terminales de Transporte, Conalter, entidad de la cual soy vicepresidente, hemos manifestado cuatro puntos críticos al Gobierno Nacional y a la Sociedad Civil, donde además exigimos que se garantice el derecho a la libre locomoción de los colombianos y que nos ayuden a salir de la crisis financiera”, dijo el gerente de la Terminal de Transporte de Valledupar, Luis Eduardo Calderón Fuentes.

Frente a esta declaración el director de la Cámara de Comercio de Valledupar se refirió manifestando que no todo el que ‘quiebra’ es por la pandemia, además que las empresas del estado nunca pierden, en este caso las afectados serían puntualmente las empresas de transporte.

“Lo que tratan es hoy de justificar lo que se viene presentando desde años atrás y por lo que vienen siendo intervenidos por la Superintendencia de Transporte, y hoy todo el mundo quiere echarle la culpa a la pandemia y eso no está bien”, dijo José Luis Urón.

La piratería les quedó grande

El talón de aquiles de la plataforma terrestre de Valledupar es el transporte informal, el cual le ha puesto la ‘pata en la cabeza’ a la legalidad, en este caso a este gremio. Para nadie es un secreto que, durante este tiempo, la informalidad cobró mucha más fuerza y terminó por salírsele de las manos a las autoridades competentes.

“El informal hace competencia desleal; aquí lo que se necesita es autoridad para poner en cintura a quienes hoy están en actividades informales. Toda la culpa no se la podemos echar a la pandemia”, dijo Urón.

Lo que se puede perder

Lo cierto es que mientras el funcionario alza su voz afirmando que la Terminal está en crisis y para lo que además de la pandemia usa el paro nacional como excusa, del otro lado se conoce que desde finales del año anterior estaría buscando no perder la certificación Icontec recibida en el año 2018. Hecho que de darse respondería a su falta de gestión y compromiso con la entidad y los vallenatos.

La certificación ISO 9001-2015, se dio en el año 2018 en la gerencia de Luis Fernando Cuello, tras un seguimiento de calidad Icontec, el cual arrojó que la plataforma terrestre presta a clientes y usuarios servicios eficientes, productivos y estandarizados, al tiempo que se encuentran acorde con las normas técnicas y legales vigentes en relación con la normatividad colombiana en la actividad referente a las terminales de transportes. Panorama que hoy es completamente distinto; toda vez que las referencias que hoy tiene este terminal es el cobro excesivo de pasajes, la no implementación de medidas de bioseguridad y la pérdida de dinero en la inversión de espacios para prevenir el coronavirus, las cuales se encuentran deterioradas.

Unas medidas de papel

Desde el 15 de mayo del año pasado, la Terminal de Transportes de Valledupar afirmó haber intensificado los trabajos de bioseguridad y los controles para las personas que salían de la ciudad, para así “evitar la expansión de la covid-19 bajo la modalidad de importación”, situación de la que muchos en dicho tiempo han visto que ha sido solamente en la teoría, porque en la práctica otro es el mover.

Mientras que desde la gerencia de la terminal afirman que los pasajeros deben cruzar tres filtros para descartar cualquier inconveniente sanitario, en la actualidad a la terminal se entra sin nadie que ataje, situación que termina siendo paradójica antes las millonarias pérdidas de las que, según el gerente, presenta la terminal, puesto que actualmente cuenta con 25 empresas afiliadas que siguen prestando el servicio de transporte sin problema alguno.

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