publicidad

publicidad

La lucha fuera de los escenarios de los músicos vallenatos por culpa del Covid

Uno de los gremios más afectados durante esta pandemia ha sido el musical, de hecho, fue de los primeros que el Gobierno ordenó parar sus actividades, por lo que esto implica: conciertos, fiestas, donde la aglomeración es exorbitante. Hoy 14 meses después, algunos actores que están por decirlo de alguna manera, tras bambalinas, nos cuentan su experiencia en medio de este panorama.

Diferentes situaciones han tenido que atravesar los músicos vallenatos desde que el Covid-19 llegó, pese a que al inicio muchos creyeron sería pasajero, hoy el panorama muestra lo contrario. Muchos artistas pasaron ‘de la risa al llanto’, por decirlo de alguna manera, toda vez que vivieron meses productivos con 20 y 30 bailes por mes, hablando puntualmente de noviembre y diciembre del 2019, a tener que enfrentar un confinamiento donde los instrumentos tuvieron que callarse.

Hoy, un año después, muchos no han vuelto a tocar un solo baile, lo que los llevó a tomar decisiones determinantes para sus vidas, algunos de ellos cambiaron de ciudad de residencia, emprendieron negocios de comida, ropa, entre otros, y por suerte aún no se han contagiado o en su defecto han salido victoriosos. Aquí algunos testimonios de la pandemia en la vida de los artistas.

Esto dijeron:

“La pandemia nos ha afectado muchísimo, somos de los gremios que más difícil nos ha tocado. Personalmente a mí y a mi familia no nos ha tocado el Covid-19, pero el don que Dios nos ha dado es este, no significa que no podamos hacer otra cosa porque si nos ha tocado aprender. Yo emprendí con las ventas, tengo una página en Instagram llamada todoventa.titosonido en la que ofrecemos de todo, entre esos casas y carros”, expresó el ingeniero de sonido, Carlos Andrés Barros.

“Hemos sido de los más afectados dentro de la pandemia, porque nuestro trabajo depende en un gran porcentaje de nuestras presentaciones, de nuestros conciertos y por tratarse por cuestión de multitudes, esto no se puede dar y los conciertos virtuales no se pueden hacer todos los fines de semana, estos se hacen una vez cada dos o tres meses”, dijo María José Ospina, corista de Zona 8.

Quien además le contó a La Calle, que ella junto a su esposo, el trombonista Martín Tordoya, la pandemia los llevó a cambiar de lugar de residencia, cambiando el frio de la capital por el calor de su amada Villanueva, tierra de donde es María José. “Mi marido y yo hemos emprendido con comida peruana y ha sido de mucha bendición, también adecuamos un home estudio y siempre sales cositas para grabar”, dijo la artista.

“La economía de mi hogar se ha visto bastante afectada, el gremio artístico y musical ha sido el más golpeado. Durante los cuatro meses que estuvimos confinados sin poder trabajar en la música, nos tocó vivir de los ahorros, hacer maravillas, a mí y a mi esposa nos tocó emprender en distintas cosas: vendimos comida, vendimos ropa, vendimos juguetes para niños, alcancías personalizadas, trabajos escolares… fueron muchas cosas”, contó Carlos García, guitarrista de Zona 8.                             

publicidad

publicidad