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La política entre delfines, lagartos y otras especies

La semana pasada el término que se puso de moda en las redes sociales fue el de ‘delfín’, aunque estos son unos animales muy bonitos, en el ámbito político esta definición no cae muy bien y menos cuando existen unos ‘delfines’ que con el transcurrir de los años pasan de ser esa bonita especie para convertirse en tiburones que quieren acaparar todo. Y en algunos casos la transformación va más allá, y pasan de delfines a lagartos con el fin de conseguir poder u otras prebendas. Esta designación se les dio a los hijos de los líderes políticos que fueron asesinados por su ideología política ha mediados de los años de 1980 y 1990, y no precisamente porque ellos continuarán con las ideologías de sus padres, sino porque utilizaban sus apellidos para llegar al poder o vivir de la ‘teta’ del Estado, pese a no tener una noción clara de qué es la política y cuál es su finalidad.

En el Cesar quizás hay más lagartos que delfines; sin embargo, comenzaremos hablando de los segundos, de la casa del ‘Chichismo’ en el departamento dos delfines salieron al ruedo, el primero a través de la alianza del viejo zorro de la familia con un ex alcalde, logró llegar a la secretaria de Gobierno, pero por ahí pasó sin pena ni gloria y estuvo ausente por mucho tiempo, hasta que saltó gracias a la credencial de su viejo como congresista al puesto de contralor en la hermosa barranquilla. El segundo delfín de esta casa política ya estaría pasando a la transformación de lagarto, llegó al concejo de Valledupar con ínfulas de reyezuelo que, de político al servicio de la ciudad no tiene nada; no obstante, pese a la lagarteria con el alcalde actual de la ciudad para cumplir con sus compromisos políticos, no le funcionaron pese a ser el presidente de la corporación el año pasado, por lo que tenía que salir el viejo del chichismo a pechar por él. Hoy esta especie de la política, no hace más que llamar la atención peleando en redes sociales con periodistas que critican su nula actuación como concejal de la ciudad.

Otro de los delfines que merodea por la casa departamental es el hijo de un exalcalde prófugo, si bien su apellido le ha dado para ocupar varios cargos y hasta para una aspiración a Cámara de Representantes, su transformación de lagarto no se ha hecho esperar, pues es la única forma que le ha quedado para mantenerse vigente y poderse acomodar bajo el palo que más sombra le dé, hoy está jugando del lado del actual alcalde y ocupa un cargo en un ente descentralizado después de haber pasado por la casa departamental y hasta de alcalde encargado habría estado en otros municipios del Cesar.

De tierras extranjeras llegan los otros delfines, uno de ellos hijo de un excongresista y la otra hija de un ex concejal, ambos aún están en el rótulo de delfín, pues, aunque sus padres han estado envueltos en escándalos, el primero de ellos que tuvo intenciones de llegar a la cámara de representantes, pero no le alcanzó; sin embargo, el apellido le ha ayudado para estar metido en la movida política, no se le ha visto movimientos, mientras que la pupila, pese a llegar al concejo de Valledupar por las influencias de su padre, se está abriendo camino sola y sentando posición, cosa diferente a la que hacía su padre que todo los periodos que estuvo como concejal se mantenía en las coaliciones y trabajando de la mano con los mandatarios.

Aunque la lista de delfines es larga y la de lagartos también, lo vamos a hacer por partes, para mostrarle detalladamente la fauna silvestre política del Cesar.

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