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La puñalada de Arístides Loperena y los Clavijo al gerente de Dusakawi estando en UCI

Un millonario botín para administrar 210 mil millones de pesos generó una traición al interior de la EPS Dusakawi Epsi, la misma entidad que durante los últimos años ha protagonizado diversos escándalos por malos manejos administrativos, Hoy nuevamente está en primera plana por la as ruptura más grandes en su historia, donde los principales protagonistas no son otros que Arístides Loperena y los Clavijo, viejos zorros que conocen al dedillo la contratación de los recursos de esta entidad, quienes aprovechando que el gerente Julián Daza Malo, luchaba por su vida en una UCI, lo sacaron de su cargo para montar un títere que cediera a sus pretensiones. Movimiento que hoy los tiene en el ojo de huracán con el pueblo Wiwa, quienes denuncian que habrían violado el debido proceso y la voluntad de su pueblo.

Una puñalada trapera fue el apoyo que recibió el exgerente de la Eps, Dusakawi Epsi, Julián Daza Malo en su tiempo de recuperación, tras haber sido contagiado con Covid-19, artimaña que fue organizada por uno de los cerebros de la organización, Javier Clavijo, quien junto a los otros integrantes del clan familiar, habrían orquestado todo para llevar a la gerencia de esta entidad indígena, a Arístides Loperena, quien se suponía sucedía en encargo a Daza en su tiempo de incapacidad mientras se recuperaba.

Julian Daza Malo -Aristides Loperena

Lo cierto es que mientras Daza Malo se recuperaba progresivamente de las secuelas que dejó el Covid- 19 en su cuerpo, tras haber pasado varias semanas en la Unidad de Cuidados Intensivos, los Clavijo organizaban todo para que Loperena ocupara el cargo en propiedad y así ellos pudieran manejar la contratación a su acomodo, más de 200 mil millones de pesos que opera la entidad por año; plan para el que el exgerente no se quiso prestar, lo que terminó costándole el puesto. Artimaña que armaron violando el debido proceso de elección del pueblo indígena, las leyes y costumbres de estos.

Así lo afirma las autoridades tradicionales del pueblo Wiwa, quienes, a través de un comunicado de prensa, denuncian cómo los representantes de los cabildos Yukpas, Aruhaco y hasta el mismo Wiwa, dejaron sin piso la elección realizada el año pasado que ratificaba a Julián Daza como gerente de Dusakawi Epsi, usando al parecer razones sin justa causa.

“La justificación por la que se desvincula del cargo al gerente de la Epsi Dusakawi, viola el debido proceso a sabiendas que el señor Julián Daza Malo, no fue notificado de conductas anómalas y poder controvertir, defenderse o apelar debidamente, a su vez tampoco se realizó la debida notificación a las diferentes autoridades tradicionales del pueblo Wiwa, de dichas conductas, es decir que es una decisión tomada de manera arbitraria y unilateral, pasando por encima de nuestras costumbres y leyes internas que son de obligatorio cumplimiento”, dice el documento.

¿Por qué se pelean el poder de esta entidad?

Por supuesto el motivo que la gerencia de esta entidad sea peleada con uñas y dientes tiene una millonaria razón, sin embargo, antes de conocer de qué manera se invierten los recursos que maneja esta entidad indígena, se hace necesario explicar la forma en que Dusakawi Epsi elige a sus gerentes, quienes se suponen se posesionan inicialmente por dos años y se prorrogan por dos más, con la reelección. Al ser una entidad indígena, la asociación de cabildos la integran seis cabildos de la siguiente manera: cuatro cabildos Yukpas, 1 arahuaco, y 1 Wiwa, los cuales tienen derecho, según las políticas establecidas, a posesionar un gerente de cada etnia que integra la Asociación, por un periodo equivalente a dos años y reelegible por dos años más

Enoc Clavijo – Pedro Vásquez Clavijo – Javier Clavijo

En este caso, quienes en su mayoría han tenido ‘el toro por los cachos’ es el grupo familiar de Los Clavijo, al ser los representantes de los cuatro cabildos Yukpas, sin embargo, en el año 2018, la gerencia le correspondió a la etnia Wiwa, quienes para agosto del 2018 posesionaron a Julián Daza Malo, hasta julio del año 2020. A raíz de su buena administración, la Asociación de cabildos tuvo a bien posesionar nuevamente a Daza Malo, por dos años más, por lo que en agosto del año pasado lo reeligieron nuevamente como gerente… sin contar que sería uno de los casos positivos, de la pandemia. El estado de salud del exgerente fue la oportunidad perfecta para que el plan de los Clavijo empezara su curso, quienes inconformes por no cumplir con sus pretensiones administrativas, lo traían entre ‘ceja y ceja’.

Al recibir los no reiterativos de Daza Malo, los Clavijo empezaron a entender que con este gerente no podrían seguir con los negocios internos que han tenido en la organización durante los últimos años, y que en varias oportunidades han quedado develados, para la muestra está el proceso jurídico que hasta hace un año todavía enfrentaba Enoc Clavijo por los aparentes desvíos de recursos en contratación con dicha entidad y del que hoy no se ha resuelto nada.

¿Cómo se reparte el botín?

Líneas arriba se dio a conocer que Dusakawi Epsi maneja por año alrededor de 210 mil millones de pesos, recursos que ingresan por el pago de los 230 mil usuarios que tienen afiliados, toda vez que mientras que el estado a una eps normal le cancela 872.496 mil pesos por paciente, a esta por ser indígena le cancela 914.646 mil pesos, lo que le representa una suma de 17.500 millones de pesos por mes. Según conoció este medio de comunicación, el destino de esos recursos es el siguiente, el 8%, es decir 1.400 millones de pesos corresponden a gastos de funcionamiento, mientas que el 92% corresponde a la contratación de la red de prestación de servicios de salud, es decir a la atención de los usuarios en las diferentes clínicas del Cesar, La Guajira y el magdalena, porcentaje que se distribuye en un 60% para atención de primer nivel, es decir para hospitales y la IPS públicas y el 32% para nivel 2, 3 y 4,  lo equivalente a 5.600 millones de pesos.

Comunicado emitido por el Cabildo indígena Wiwa.

Por supuesto para seguir manejando dicha contratación a su antojo, el can Clavijo necesitaba de su lado la aprobación del gerente, razón de peso que lo llevó a hacer uso del poder que tienen en la asolación de cabildos para mover las fichas. Según se conoció, ante las propuestas hechas por este grupo, Arístides Loperena se vendió al mejor postor, a costas de traicionar su propia etnia en asocio con el cabildo Wiwa entrante José Mario Bolívar Malo, quienes sin el consentimiento y aprobación de las autoridades tradicionales del pueblo Wiwa, dieron rienda suelta a las propuestas orquestadas por el clan.

La Calle intentó comunicarse con el señor Julián Daza Malo, exgerente de Dusakawi Epsi, para conocer su posición frente a esta situación; pero no fue posible entablar comunicación con él.

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