La suerte de Carlos Oñate que otros también correrán

Lo que mal empieza mal acaba, y muy pocas veces este adagio falla, esta vez aplica ¡y de qué forma! para el exrector de la Universidad Popular del Cesar – UPC, Carlos Emiliano Oñate Gómez, quien desde su llegada al cargo estuvo envuelto en presuntas inhabilidades por haber hecho parte del Consejo Superior de ese claustro educativo; sin embargo, pese a los ires y venires entre demandas y procesos en el Consejo de Estado, pudo mantenerse como rector durante año y medio hasta que un fallo definitivo lo sacó por la puerta de atrás. Pese a que muchos pensaron que con su salida todos los actos de presunta corrupción quedarían en nada, sorpresivamente la Fiscalía lo captura por un contrato que, al parecer, se hizo con vicios legales, dicho contrato había sido revelado por este medio de comunicación hace dos años dentro de una serie de denuncias que surgieron en su momento en contra de Oñate Gómez.

Al igual que con lo corrido con el alcalde de Codazzi, Luis Vladimir Peñaloza Fuentes, quien se le partió la cadena por el eslabón más débil, al exrector de la UPC también le ocurrió lo mismo, pues en el itinerario que abarca el pasado de este personaje, aparece un supuesto pacto realizado entre varios consejeros, docentes de ese centro educativo  que hace varios años con un grupo paramilitar que permeo en su momento la Universidad Popular del Cesar, la finalidad de dicho pacto era la rotación de la rectoría, es decir que Carlos Oñate cuando llegó al cargo lo habría conseguido, por dicho acuerdo, y el que seguiría después de él era Jaime Mestre, no obstante el Consejo de Estado con el fallo les habría dañado el caminado a los miembros de dicho acuerdo.

Pero como su llegada no fue fácil, las denuncias comenzaron a correr de un lado al otro en su contra durante su estadía en la rectoría de la UPC, una de ellas fue la negociación hecha con los consejeros de la época, a quienes les habría dado prebendas económicas a través de contratos a cambio de los votos que lo llevaron a hacer rector, en ese momento resultó salpicado el representante de los estudiantes Farid Campo, de quien se dice le habrían dado el contrato para el encerramiento de la universidad, pero no fue lo único, el monto elevado por el que se compró una cámara fotográfica para tomarle los famosos contratos de vigilancia, y hasta el jugoso plan de medios y los contratos que le daban a algunos periodistas de la ciudad para que le taparan los escándalos hicieron parte del ramillete de contratos polémicos que dejó a su paso Carlos Emiliano Oñate, eso sin mencionar el cartel de abogados que desde hace varios años viene operando, y que son contratados para que, aparentemente defiendan a la universidad, y lo que hacen es hacer que pierdan los casos después de haber negociado con el demandante lo que estaría ahondando en la crisis económica que actualmente atraviesa la UPC.

Esta ‘corruptivitis’ que afecta al país y del cual el Cesar no es ajena, como que se pega, pues el rector actual, Enrique Meza va por la misma senda y no tarda también en ser capturado por irregularidades en procesos contractuales de la UPC, en su lista llega el favoreciendo a una ‘amiguis’ suya en el contrato de seguridad de los estudiantes, el cartel de corrupción en el programa de derecho para entregar títulos a estudiantes sin el lleno de requisitos, el despido masivos de catedráticos por orden de su jefe político, entre otras irregularidades.

La pregunta es, ¿cuántos funcionarios o políticos faltan por ser capturados o inhabilitados en el Cesar?, la lista de los que podrían caer es larga, sin embargo, para esta época de política es cierto que solo caerá el que no esté bien agarrado o incumpla los compromisos pactados.


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