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La SuperSalud deja morir al Rosario al omitir su urgente intervención

Con el poco aliento que le queda al pequeño grupo de dolientes del Rosario Pumarejo de López, fue enviado un derecho de petición al superintendente de Salud, Fabio Aristizábal Ángel, respaldado por más de 10 mil firmas con la que buscan la pronta intervención de esta empresa social de estado. ¿Seguirá la SuperSalud pecando por omisión?

En estado S.O.S está el Hospital Rosario Pumarejo de López, quien pese a la crítica situación que viene presentado desde hace meses, en la última semana entró en un estado deprimente que deja entrever que si no se toma una decisión determinante en este caso, en poco tiempo el hospital grande será solo un recuerdo, un lugar en el que los gerentes de turno se hicieron ricos; o al menos así lo calificó el gobernador del Cesar, Luis Alberto Monsalvo, en una rueda de medios, donde palabras más palabras menos, afirmó que él no podía hacer nada.

Según indicó el mandatario, la crisis radica en que las EPS empezaron a contratar con el sector privado dejando de lado el régimen subsidiado, “tenemos que convocar a las entidades del orden nacional para que nos ayude en parte a hacer un proceso de control y poner en cintura a las EPS que incluso se escudan diciendo que en el hospital no hay un servicio de calidad”, dijo el gobernador del Cesar.

Razones que tiempo atrás no contaban con veracidad pero que hoy a la fecha tiene mucha fuerza, toda vez que durante el último mes el Hospital Rosario ha quedado sin personal médico, muestra de ello ha sido la renuncia de especialistas y hasta del cuerpo de vigilancia. Hoy el hospital solo tiene habilitado el servicio de urgencias y algunos de consulta externa.

Pese a esta aseveración, de otro lado se conoce que la situación financiera que tiene al hospital, ad portas del cierre, radica en la tercerización laboral como modalidad de contratación, toda vez que el 95% de los trabajadores están vinculados por contratos sindicales, entre hospital y asociaciones.

“Desde 2020 y en este 2021 se vienen adelantando mesas de diálogo, pero las asociaciones aseguran que la ESE no paga a tiempo por la grave situación financiera en la que se encuentra. Las reuniones han fracasado porque la gerente no participa, y porque como Ministerio no contamos con las competencias suficientes para dirimir este conflicto; sin embargo, iniciamos procesos administrativos sancionatorios por tercerización laboral indebida, lo que puede terminar en una sanción y millonaria multa en su debido momento”, aseveró el director territorial del Ministerio del Trabajo en el Cesar, Assad Raish Gámez.

¿Qué espera la SuperSalud?

Lo cierto es que en todo este panorama la única esperanza está en la Superintendencia de Salud, la cual ha pecado por omisión ante este caso; toda vez que de esta no se conoce siquiera un pronunciamiento. Pese al evidente silencio del Superintendente de Salud, Fabio Aristizábal Ángel, el médico Julio Julio Peralta emprendió una campaña de recolección de más de 10 mil firmas con el fin de exigir la pronta intervención de esta empresa social del estado que está a punto de morir sin que nadie haga nada. Pese a que la gerente Jakeline Hernández de boca asume compromisos de pagos con los contratistas, la realidad es que el hospital es inviable financieramente.

“En el hospital ya no hay nada que perder, nosotros radicamos un derecho de petición que quisimos legitimar con la recolección de firmas y no es que con ellas el Superintendente ya tenga la obligación, lo que lo obliga a él es la realidad de todos los ámbitos que tiene en decadencia el hospital: administrativo, financiero, asistencial… toda esas dificultades son las que deben obligarlo a él a que intervenga el hospital porque si no es así, de aquí a tres meses ya no habrá hospital”, afirmó Julio Julio Peralta.

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