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LA UPC Y SU RECTORA ACTUAL

Por: Cenaida R. Alvis Barranco

Mi relación directa con la UPC data del 91. Recién egresada su decano de educación Humberto Barrios y su jefe de matemáticas Jesús Valencia me invitaron a trabajar en el programa. Desde entonces, he trabajado con varios de sus programas y múltiples universidades incluida la University of Pennsylvania (quinta en USA). Esto me permite hablar con propiedad sobre este centro educativo tan preciado para muchos vallenatos y cesarences, de sus cambios físicos e institucionales. He atestiguado múltiples situaciones enorgullecedoras, pero también otras que generan profundas tristezas como el veto de parte de un consejero justo en el momento en que traía 11 años de experiencia en universidades gringas y candidatura a dos doctorados de la universidad de indiana. Por ello conocí varios casos similares: Vetos irresponsables que impidieron que nuestros estudiantes interactuaran con personas en la más alta jerarquía académica EN SU ÁREA de estudio, atraídas más por querer mejorar la calidad de nuestros egresados que por los beneficios económicos, pues no es secreto que la UPC compite nacionalmente por el primer lugar en los peores sueldos a sus docentes contratistas.

Paralelamente, en la década de los noventas conocí a quien hoy es su rectora. Esto significa que he visto su crecimiento profesional, y conozco de cerca sus valores, su entereza y su resiliencia. Cuando publiqué mi apoyo a su intención, algunos exalumnos y amigos lo cuestionaron: Nadie emitió un juicio negativo sobre la persona, la profesional, si no el posible apoyo político a su aspiración. Darling representa la mujer luchadora que ha dado lo mejor de sí misma para cumplir sus metas. La favorece no haberse valido de acciones oscuras para llegar a posiciones representativas ejercidas con impecable rigor. En un país, donde muchas escalan dignidades solo por ser esposa, hermana, hija, amante de…. suele generar profundas y negativas pasiones que aquellas se alcancen sin recurrir a tales artilugios. Además de esa innata aversión a la capacidad ajena, del odio visceral al mérito del otro, sus opositores lamentan su origen popular, su carisma, su apoyo a los desfavorecidos y ante todo su actitud retadora a esas formas rastreras de escalar posiciones.

Es lamentable que estas actitudes mezquinas sean las que prevalezcan y terminen enredando un proceso gerencial que la Dra. Guevara puede liderar óptimamente. Es hora de que esas personas, que llevan ya demasiados años aprovechándose de nuestra querida UPC, permitan que quienes de verdad quieran posicionarla y participar de verdaderas discusiones académicas puedan hacerlo. Es el momento de que empecemos entre todos a sacar la UPC del antepenúltimo lugar en que deshonrosamente ha permanecido pese a los rimbombantes discursos de quienes, más que la solución son responsables de ese aberrante resultado. Como sociedad académica deberíamos repetir un mantra similar al que la Covid-19 nos ha enseñado: a la UPC la salvamos entre todos o la hunden unos pocos (gracias a nuestra indiferencia).

Es una época muy difícil para la educación en general y para la pública en particular: se prevé una disminución del 25-50% de la matrícula, no se sabe a cuánto ascenderán los requerimientos para la continuidad de los estudiantes, de los procesos, además de los movimientos por gratuidad absoluta. Esto requiere de rectores capaces de garantizar obtención de recursos extramuros. Lo ideal sería autogenerarlo, incluir la empresa privada, pero nuestros empresarios locales difícilmente superarán la autorecuperación. Aquí, la cercanía de la Dra. Guevara con el gobierno nacional es un plus maravilloso.

Todos los actores de la comunidad universitaria: administrativos, egresados, muy especialmente los estudiantes y docentes tienen la obligación de definir el futuro para la UPC: ¿seguiremos permitiendo que los interesados en mantener  sus intereses mezquinos y ajenos a la academia sigan lucrándose de la UPC, torpedeándole el proceso a la rectora actual,? O ¿empezamos a hablar de registro calificado, investigación, proyectos productivos, concurso de méritos y un largo etcétera académico?

 

 

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