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LAS IAS, UNA CARGA ESTATAL QUE DEBERÍAN DESAPARECER

En el departamento de Antioquia un escándalo sacudió al país, se trataba de los actos de corrupción del contralor departamental, que además involucraba a unos alcaldes y funcionarios públicos que estaban bajo el control auditor de la Contraloría General de la República; pues bien, no hay porque alarmarse, y no porque nuestra posición se enfiele hacia la corrupción, ¡Ni más faltaba!, solo que desde hace muchos años en el país del sagrado corazón, los entes de control dejaron de ser unas entidades que vigilan público, o las entidades privadas que también manejan recursos públicos, sino que se convirtieron en el chuzo del funcionario de turno, que no hacen más que armar negocio a raíz de las quejas de los ciudadanos o de las auditorías realizadas para llenarse los bolsillos unos cuantos particulares.

Aterrizando la situación en el Cesar, no es muy alentadora, aquí las IAS, a las que le temían los funcionarios públicos, dejaron de funcionar hace muchos años, hoy la única que trata de salvaguardar su imagen es la Procuraduría Provincial, que en los últimos meses ha dejado ver que los procesos que estaban engavetados comenzaron a caminar y tienen en jaque a más de uno, no sabemos si eso se deba a la temporada política, pero se están moviendo. A diferencia de esta, existen otras que han pasado de agache los cuatro años. Algunos dirán que van tres años y medio, igual da porque lo que no hicieron ya no lo harán.

Entremos en materia, y para ello hay que analizar ¿qué hizo la Contraloría Departamental durante los cuatro años?, no se ha conocido una sola sanción fiscal a ninguno de los alcaldes o gerentes de instituciones del Estado en ninguno de los municipios que tiene injerencia, ¿será que todo anda sobre ruedas en los municipios?, o todo lo están manejando debajo de la mesa. Habría que mirar si la contraloría del Cesar aguanta una husmeada como la realizada en Antioquia, o al menos una indagación preliminar a algunos de sus funcionarios.

Para que nuestros lectores entiendan, el contralor departamental es elegido por la asamblea del Cesar a través de una terna, no obstante de esa terna ya viene el ungido antes de llegar al seno de dicha corporación, como sucedió hace cuatro años, cuando quien fungió como secretario general de la gobernación, fue elegido contralor, el mismo que en estos cuatro años no ha rendido un solo informe de su gestión, ni tampoco se ha escuchado que alguna alcaldía haya salido mal librada en sus auditorías, recordemos que estos hacen auditoria todo los años a las vigencias vencidas, es decir este año estarían auditando 2018. O en el Cesar las cosas están muy bien o algo está pasando.

Pero eso no es solo en la contraloría que vigila el departamento, la Contraloría Gerencia Cesar que es la encargada de vigilar los recursos de regalías no se queda atrás, hoy no existe un solo informe sobre las actuaciones fiscales del corredor minero, y las denuncias por los malos manejos en municipios Como Chiriguaná, La Jagua de Ibirico, Becerril y El Paso están a la orden del día, no obstante, al parecer, según los conceptos del contralor de la gerencia actual todo está ok, por el momento, pues, aquí es normal que los procesos comiencen a salir a la luz pública dos años después de que los mandatarios dejan el cargo, aun cuando iniciaron tres años atrás.

Eso en cuanto al departamento, porque específicamente en Valledupar la situación no es nada alentadora, la contraloría municipal pasó gran parte del tiempo en interinidad, y otra instituciones que podría haber ayudado a realizar un control a la administración municipal como es la Personería, pasó arrodillada durante los ocho años  que ha estado en el cargo, su alharaca solo se siente a principio de cada gobierno para poder conseguir su objetivo personal ya luego de logrado, su actuación es paquidérmica, o por otro horizonte.

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