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Las mujeres periodistas atrapadas en Afganistán

Solo un par de días han pasado desde la llegada de los talibanes del poder en Afganistán y sus consecuencias ya comienzan a apreciarse en la sociedad; muchas mujeres periodistas se escondieron después de que se les dijera que volvieran a casa cuando Kabul fue tomada por el grupo armado.

Además del caos y la desesperación que reina ahora mismo en el aeropuerto de Kabul, donde por lo menos cinco personas habrían muerto mientras intentaban abordar un avión militar que estaba despegando, lo cierto es que el miedo a la opresión talibán ya ha empezado a extenderse entre quienes hasta ahora vivían ajenas a estas presiones.

Las mujeres, periodistas, médicas, abogadas, licenciadas y con profesiones liberales que durante los últimos casi 20 años han conseguido despegar en un país lastrado durante años por el maltrato y la anulación hacia la mujer. Donde ser mujer era sinónimo de no ser nada. Donde el hecho de ser mujer era motivo para no tener valor como persona. Son ellas las que ahora han comenzado a sufrir en menos de 24 horas todo el peso del terror talibán. El miedo a sufrir terribles represalias por haberse atrevido a vivir, a ser. La imagen de varias periodistas afganas hoy lo refleja perfectamente. Ayer conectaban en directo con la cabeza descubierta, hoy ya lo hacen con el hiyab o chador.

Siguen cumpliendo con su trabajo, en este caso con el de periodístico. Una de ellas es Clarissa Ward, periodista de la CNN. Hoy ha vuelto a salir a la calle pero de nuevo con la cabeza cubierta. En una conexión previa durante el fin de semana no fue así. Entonces llevaba un pañuelo al cuello con su melena totalmente visible.

 

 

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