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Las promesas sin cumplir de los alcaldes del sur del Cesar

Un nuevo ramillete de alcaldes, aparecen en el especial informativo de los que han sido los mandatarios populistas del departamento, es decir, llegaron al poder y se olvidaron de lo que prometieron a sus electores; algunos de ellos nuevos en el mundo político, por lo que se podría decir se suicidaron políticamente. Algunos municipios del sur del Cesar, creen pasar desapercibidos por la distancia que tiene con la capital vallenata; situación que aprovechan para hacer de las suyas, sin embargo, hoy La Calle le pone la lupa enumerando algunas de las promesas realizadas en campaña y que quedaron en populismo.

 La Gloria

Jorge Toro, alcalde de La Gloria

Cuando Jorge Toro llegó a la administración de La Gloria, reconoció la inversión del gobierno saliente en temas de infraestructura; manifestando que su mirada estaría en los corregimientos del municipio, además del sector social y el contacto con la comunidad; porque era un punto olvidado, sin embargo, llegó al poder y se le olvidó quienes fueron los que le eligieron, según se conoció no le contesta el teléfono ni a la mamá.

“Uno de los enfoques que tenemos es llevar la administración a las calles de la cabecera municipal y de nuestros corregimientos”, fueron las palabras de bienvenida de Toro, al llegar al palacio municipal, hoy se podría decir que del dicho al hecho hay mucho trecho.

Dentro de los pocos resultados que hoy muestra aparecen proyectos del gobierno de Fermín Cruz, entre esos, la pavimentación de 900 metros en el corregimiento de La Mata, 1100 metros lineales en la cabecera municipal, entre otros.

Lo que deja en evidencia que Toro estaría patinando en la gestión ajena y dejando atrás las promesas y compromisos que adquirió cuando no era alcalde. La queja principal la presentan los campesinos, quienes se encuentran sin vía para vender sus productos.

Tamalameque

Luis Lascarro, alcalde de Tamalameque

Luis Lascarro Tafur, no ha iniciado nada de su plan de gobierno, no supo enfrentar la pandemia, su afectación en la salud lo llevó a descuidar su papel como alcalde, o al menos eso parece, porque a simple vista de su administración no se ve nada. Dentro de sus primeros compromisos aparecen el convertir a Tamalameque en un sector competitivo, un hato acorde a la realidad y a las necesidades del país, convertir la ganadería en doble propósito para que el campesino pueda empezar a tener mejores ingresos y lograr una mejor calidad de vida, promesas que quedaron en palabras.

Pasando al sector de infraestructura prometió la inversión vías terciarias, mejoramiento de viviendas, encerramiento de canchas a través de Coldeportes, parques biosaludables, pavimentación de la cabecera municipal en la zona corregimental de Zapatosa y la construcción de su muelle turístico, proyectos que hoy están lejos de ser una realidad.

Mientras la comunidad espera ver esta inversión, al inicio de este año, el alcalde Luis Lascarro fue puesto en la palestra pública, porque al parecer en plena pandemia hizo una millonaria inversión para el mantenimiento y retiro de material emergente de las Ciénagas del Cristo, Guanona y Antequera, al igual que el destaponamiento y extracción de material vegetal tipo firmal y flotante del cauce de los caños denominados quebrada El Alfaro y Caño Guamalito por más de 790 millones de pesos. Contratos que encendieron las alarmas de los organismos de control y que hoy son materia de investigación.

San Martín

Leusman Guerra, alcalde de San Martin

En este municipio el alcalde Leusman Guerra la sacó del estadio, se le olvidó por completo su discurso, en el que manifestaba que no permitiría los abusos de las empresas petroleras y que estas debían ser fuente de empleo para los pobladores; sin embargo, en marzo de este año, el municipio fue noticia por las protestas y paros en vías públicas por los despidos sin justa causa, contrataciones de servicios a menor costo, entre otros. Para ese entonces, los afectados denunciaban al alcalde por pecar por omisión, toda vez que para su campaña en el año 2019 habría contado con el respaldo económico de este grupo empresarial.

Otra de las grandes promesas incumplidas del alcalde fue su compromiso con el servicio de agua potable, según Guerra, en su primer año el municipio tendría el preciado líquido las 24 horas del día, a la fecha sigue llegando a los hogares de manera racionada.

El nombre del alcalde ha estado inmerso en murmuraciones porque presuntamente el hacer parte de su administración en contratos y proyectos tiene un costo tanto para hombres como para mujeres, sin embargo, nadie se ha atrevido a denunciarlo públicamente.

Gamarra

Diomar Claró, alcalde de Gamarra

Uno de los municipios del departamento que no tiene que mostrar, ni gestión ni mucho menos resultados, es Gamarra, el mandatario Diomar Claro, está en ‘el ojo del huracán’, según se conoció dentro de las diversas quejas que hay de su administración aparece el sector rural, siendo la población con la que más adquirió compromisos entre esos arreglos de vías, alcantarillado y acueducto, construcción de aulas de clases, y a la fecha no se ha visto.

“En Gamarra hay deterioro de los colegios y ante eso el alcalde no hace nada, es un mandatario que está amarrado, no toma decisiones solos porque lo maneja la familia Cruz, en cabeza de Libardo Cruz, quien se podría decir es el alcalde de turno”, mencionó una fuente a La Calle.

A su falta de compromiso y trabajo, se le suma los cuestionamientos por la inversión de los recursos públicos en proyectos que dejan duda sobre el monto gastado, más aún cuando los dineros se sacan a través de mínimas cuantía que hacen fácil los trámites y controles por parte de los entes de control.

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