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Los caminos que tiene Luis Alberto Monsalvo tras su salida de la gobernación

El pasado 27 de agosto se posesionó el secretario de ambiente, Andrés Meza, como gobernador encargado del departamento, esto tras la detención domiciliaria del mandatario Luis Alberto Monsalvo, quien hoy está en líos jurídicos por el plan de alimentación escolar ejecutado en el año 2015 durante su primera administración. Situación que genera hoy incertidumbre en el Cesar, toda vez que podría cambiar el panorama político.

Hace más de 15 días que el gobernador del Cesar, Luis Alberto Monsalvo, fue apartado del cargo, tras una detención domiciliaria en su contra mientras avanza la investigación por presuntas irregularidades en la contratación del PAE por más de $17.000 millones, razón por la que llegó al cargo el secretario de Ambiente, Andrés Meza. Desde entonces se dice en los corrillos políticos que el despacho se trasladó a la finca de Monsalvo Gnecco, desde donde se siguen tomando decisiones.

Sin embargo, esto no es lo curioso del caso, sino lo que viene detrás de esta situación, toda vez que hoy se podría decir que a partir de esto la historia del departamento podría cambiar. Lo primero que hay que decir es que jurídicamente se cree que en su defensa el gobernador instaurará una revocatoria de la medida, de prosperar o no, esto no influye en el caso, toda vez que la investigación continua, pero aquí se van a poner sobre la mesa algunas situaciones.

La primera de ellas es que la revocatoria de medida que se presume sería en menos de un mes y que por el fuero que tiene el mandatario reciba pronta respuesta; sin embargo, podría no darse la respuesta que espera el gobernador, puesto que la demanda fue bien sustentada y, al parecer, hay hechos de peso; de ser así, entraría la intervención de la Presidencia de la República, que en este caso deberá nombrar un gobernador interino, para lo que los partidos que participaron en la inscripción de Monsalvo Gnecco como candidato deberán enviar una terna de candidatos, de los cuales se elige uno por directorio, para un total de tres, entre los cuales se elige uno solo por parte del mandatario Iván Duque. En este caso entrarían los partidos Liberal, Unidad Nacional y Cambio Radical.

Siendo este el peor de los casos, se hace necesario mencionar que, primero la casa departamental tiene excelentes relaciones con el gobierno nacional, por lo que se cree que, si se da esta medida, siga siendo de la familia Gnecco, es decir gobernaría en cuerpo ajeno; hasta ahí todo marcha bien, lo complejo del caso se da en el ambiente político que se desprende el próximo año, siendo un año de elecciones a congreso y la Presidencia República, en las que las gobernaciones influyen en gran manera.

¿Dónde se pone el barro duro?

Independientemente del resultado que pueda darse en la posible revocatoria de medida de aseguramiento, que se presume instaurará la defensa del mandatario, el barro se pone duro en la investigación al gobernador y que se define en la Corte Suprema de Justicia, caso del que se cree se definirá en más de un año, por lo que todo apuntaría a que los dos años que le restan a este periodo administrativo termine en manos de un gobernador interino.

En este escenario juega un papel importante las relaciones que hay con la presidencia, toda vez que al ser el presidente Duque quien defina el nombre del gobernador encargado, podría respetarle la decisión que por debajo de la mesa tome Monsalvo y su grupo político, de no ser así, colocarían uno de los aposentos de la primera autoridad nacional y ahí entraría la pérdida por completo del poder de la casa Gnecco, lo que influiría de igual forma en las elecciones del próximo periodo, toda vez que entrarían a pelear en un campo sin tener el sartén por el mango.

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