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Los discursos politiqueros que dejan en vergüenza a los alcaldes del Cesar

El populismo en el que terminan los alcaldes al llegar al palacio municipal es algo que sus votantes no perdonan, toda vez que en época electoral se convierten en una lámpara de deseos con fecha de cumplimientos que no se dan y que terminan dejando en evidencia, que llegaron a gobernar a medias. Durante varias ediciones estaremos compartiendo uno a uno los municipios en los que los alcaldes se quedaron en falsas promesas.

En época electoral quienes aspiran llegar al poder no escatiman a la hora de prometer desmedidamente, todo con la intención captar la mayoría de votos. Sin embargo, cuando logran su objetivo se olvidan de todo aquello que prometieron o por lo menos de aquello que lanzaron sin pensar en medio de una plaza pública; del otro lado aparece los planes de gobierno con lo que se supone los mandatarios tienen una hoja de ruta, que en la mayoría de casos tampoco terminan cumpliendo.

En este primer informe aparecen cuatro alcaldes que llevan la bandera de populistas, en palabras coloquiales ‘salieron con un chorro de babas’, entre esos Mello Castro, Francisco Meza, Robinson Manosalva y Henry Chacón Amaya.

Curumaní

Henry Chacón Amaya

Lo que ocurre con la administración de Henry Chacón Amaya si es crónica de una muerte anunciada, en sus diferentes gobiernos no ha habido forma que cumpla a cabalidad con su tarea de administrar, primero que todo por su lio jurídico, ese que carga a cuesta desde hace más de 10 años y que no ha podido solucionar, pero que a la hora del té se le ha convertido en su caballito de batalla para justificar su falta de compromiso con la comunidad, toda vez que su discurso favorito es “no me dejan gobernar”.

En su discurso politiquero, lo que el alcalde afirmaba era que por su amplia experiencia no tenía contendor en temas de gestión; sin embargo, hoy no hay un solo proyecto del orden nacional para el municipio. En el segundo lugar aparecen las supuestas mil viviendas que jalonaría para el municipio, hoy no hay ni siquiera un proyecto organizado y presentado en el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio.

Otro de los grandes proyectos que prometió y que hoy está solo en el recuerdo de quienes creyeron en sus promesas, es un hospital de segundo nivel que según él solo podía entregarlo en su gobierno porque el gobernador Luis Alberto Monsalvo se lo había prometido; sin embargo, de esto solo hay un lote comprado, el cual no contó con la aprobación de la casa departamental.

Y la promesa más grande de todas y que por supuesto no podía faltar fue el suministrar agua 24/7 para los curumanilenses, pero frente a esto no se ha logrado hacer absolutamente nada.

Aguachica

Robinson Manosalva

“Que no eche para atrás… que Aguachica tiene que cambiar”, fueron las palabras que para el año 2018 lanzaba el hoy alcalde Robinson Manosalva, al tiempo que rompía el llanto ante la situación de la segunda ciudad del Cesar, de la que se refería diciendo que estaba permeada de corrupción; sin embargo, si de hablar de promesas incumplidas de su gobierno se trata, se tiene que decir que él es la mayor de todas. Se vendió como un líder defensor de los derechos de los aguachiquenses, opositor a las cosas mal hechas y por supuesto ‘correcto’; sin embargo, la llegada al palacio municipal lo hizo olvidar sus principales compromisos.

Manosalva, llegó a la alcaldía de ese municipio gracias al voto de opinión, los habitantes de esa población del sur del Cesar vieron en ‘el Profesor’, como también se le conocía, la mejor opción para derrotar las maquinarias políticas de siempre, pero en este caso tal parece que el ‘tiro salió por la culata’, porque a juzgar por las acciones y contradicciones del mandatario en sus primeros 20 meses de gobierno, se concluye que salió peor el remedio que la enfermedad.

El primero de ellos y el que más reclamaba en su calidad de ciudadano y de líder de veeduría: la seguridad, muchas veces manifestó temer por su vida, pero hoy a casi dos años de administración esta ciudad inunda en casos de delincuencia como hurtos, secuestros, asesinatos, entre otros.

Uno de los motivos que más impulsan la mala imagen que hoy tiene este mandatario radica en el supuesto compromiso que adquirió para mejorar la imagen y legitimidad institucional, sin embargo, hoy carga a cuestos varios casos de corrupción, problemas de contratación, entre otros.

El Copey

Francisco Meza Altamar

Después de varios intentos, Francisco Meza Altamar logró llegar a la alcaldía de El Copey, pese a vender una imagen de un alcalde que haría la diferencia, el mandatario carga a cuesta diversos conflictos con la ciudadanía que lo califica de tirano y autoritario entre otros. Pese a cuestionar incansablemente las administraciones anteriores por corrupción, hoy es de los alcaldes que tiene líos jurídicos por malos manejos administrativos, entre esos los mercados de la pandemia, la compra de un lote donde habría un negocio redondo, entre otros.

La factura que hoy le pasan al mandatario radica en su mala administración, su mala gerencia, los incontables escándalos que incumplen con lo que prometió, ser un alcalde diferente. Dentro de sus principales razones para gobernar aparecen que él no necesitaba dinero de la alcaldía, que él tenía su propia plata; sin embargo, hay diferentes contratos que contradicen estas declaraciones y ni que hablar de cuando afirmaba que siempre lo verían a pie o en moto por las calles de El Copey; cuando en realidad peleó con uñas y dientes la protección y asignación de un vehículo por parte de la Unidad Nacional de Protección.

Valledupar

Mello Castro González

Pese a que son incontables las promesas que hizo el alcalde Mello Castro González a los valduparenses hoy hablaremos de dos puntualmente, dos, que era claro que no cumpliría pero que la gente prefirió creer, tragarse el sapo y votar en busca de un supuesto cambio. La primera de ellas, fue bastante absurda, en medio de sus discursos el mandatario afirmó que el 01 de enero del 2020 lanzaría al fondo del río Guatapurí las llaves de las camabaja, porque los motociclistas de la ciudad nunca más iban a ser perseguidos… hoy el panorama con la Policía de Tránsito es otra.

Otra de las grandes mentiras que el mandatario le hizo a la ciudad, fue la generación de 10 mil empleos, una cifra que solo en su cabeza se hacía real, puesto que quienes conocen la ciudad son conscientes que es una cifra exorbitante y con pocas posibilidades de cumplirse, para la muestra el botón, hoy a 20 meses de administración no hay cifras de esto y mucho menos papel que lo respalde, toda vez que  de las 273 páginas y 19 ítems que conforman el Plan de Desarrollo municipal de Valledupar, en ningún espacio se mencionan estrategias claras que vayan encaminados a que el alcalde cumpla con esto.

 

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