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LOS SINSABORES DE LA PANDEMIA

POR: JULIE PAOLA PALMA ARAZO

Al finalizar el primer semestre del año, se evidencian los tragos amargos y   sinsabores que ha dejado esta catástrofe mundial llamada pandemia a causa del Covid-19. Algunos de los temas más relevantes   ha sido en relación al manejo de los recursos públicos a nivel nacional y regional, tanto así que circularon en las redes sociales algunos memes y comentarios para caricaturizar estos hechos. Me llamó la atención especialmente éste: “se creía que en cuarentena los pobres saldrían a robar a los ricos, y fueron los ricos quienes robaron a los pobres.

Me refiero entonces, a esa frase “robar” como coloquialmente se le conoce al hecho de apoderarse de los bienes ajenos, el querer enriquecerse a expensas de los demás; El problema no radica en querer acrecentar nuestro   patrimonio, sino, en el por qué a costas de lo público. Muy bien aplicarían estos refranes: “Lo que no nos cuesta hagámoslo fiesta; “Ladrones roban millones y son grandes señores; Ante esto surgen varios interrogantes: ¿Por qué resulta tentador para estos grandes dignatarios el erario público?, ¿Por qué usufructuar los recursos del Estado?   Ahh es que lo público no tiene doliente, como se suele escuchar y lo que a muchos les han hecho creer. No hay justificación a este flagelo que ha que venido carcomiendo las arcas de la nación desde hace siglos, décadas y más.

Estoy convencida que, así como la ética es el arte de hacer lo correcto, el apropiarse de lo público   es lo contrario a éste gran principio. Se tiende a estigmatizar que quiénes son autoridad pública, ostentan un cargo público, o un cargo de elección popular, terminan inmersos en hechos de corrupción, pero no es un estigma, es una realidad, ya que abusan sin clemencia sus facultades haciendo uso indebido, apropiándose y malversando los recursos del Estado puestos a su disposición para ser administrados de la mejor manera.

Sin duda alguna en esta contingencia, quedaron al descubierto estrategias y artimañas  implementadas por algunas de  esas mafias sin valores éticos ni morales  que administran lo público,   esa esencia que caracteriza   el quehacer político y público, y que aprovechándose de la situación, muchos  realizaron  o  han influenciaron a hacer mal uso intencional de los recursos financieros y humanos a los que han  tenido  acceso, anticiparon  sus intereses personales o los de sus allegados,  favoreciéndose a sí mismos, poniendo en desventaja a la población más vulnerable,    habidas de necesidades, carentes de una vivienda, de servicios públicos básicos, de asistencia médica oportuna, y por mencionar la falta acceso a la educación “remota” termino en boga debido a las circunstancias actuales.

El hecho de alterar precios y adquirir mercados descompuestos para luego ser entregados como ayudas, así como expedir números de cédulas con beneficiarios falsos donde resultaron favorecidas personas que no lo necesitaban, como es el caso de la alcaldesa de Luruaco, la sobresaturación de precios por cremación y servicios funerarios, son algunos de los actos inescrupulosos y de corrupción durante ésta contingencia. Triste y desconcertante la posición tomada por algunos mandatarios de gobiernos locales y nacional, donde intencionalmente se beneficiaron de la situación, captando por sí mismos, o a través de otras personas, los dineros sagrados del Estado través de jugosos contratos. Ante  las denuncias por estos hechos  el Contralor de la República,  en conjunto con la Procuraduría y la Fiscalía General de la Nación, reaccionaron de manera oportuna investigando sobre desvíos de dineros con fines ajenos a la atención de la pandemia e irregularidades en los contratos, en  distintas regiones  como Córdoba, Chocó, Cesar, Malambo, Cartago, Tolima, Arauca  entre otros; Algunos  casos fueron confirmados otros aun no,  lo cierto es que los funcionarios hallados responsables han sido sancionados y en el mejor de los casos retirados de sus cargos, en un acto plausible ante tanto abuso desmedido. Los entes de control a nivel nacional seguirán con la lupa a través de sus delegados en los municipios y departamentos más importantes a fin de que no se malverse el patrimonio destinado a la contingencia ni se propaguen más actos de corrupción.

Por otra parte, a la fecha la cifra de endeudamiento de Colombia ascendió aún más de lo debido a los préstamos hechos por el gobierno central a organismos internacionales como el Banco Interamericano y el Banco Mundial, para mitigar algunas necesidades y aliviar la crisis económica por la inactividad producida por la cuarentena. Pero, ¿qué hace que los recursos no siempre atiendan ni alcancen a cubrir las prioridades de la manera más eficiente?  Un ejemplo es que nuestro país no cuenta con recursos disponibles para enfrentar este tipo de contingencias, ni lo estará, al contrario, siempre hace falta el centavo para el peso, según lo revelado por la OMS, a causa del Covid-19, los servicios de tratamientos para pacientes con cáncer, hipertensión y diabetes habrían disminuido entre 30 y 50% como consecuencia de la sobrecarga en los hospitales, lo que trajo consigo muertes por ésta causa. Reveló además que los programas de vacunación infantil, al menos en 70 países del mundo, se han visto afectados a raíz de la pandemia, es decir que los recursos fueron “invertidos” para combatir el virus.

 Finalmente; el Covid-19 demostró que la clase vulnerable ha sido la más afectada; sin embargo, es de aclarar que éste virus puso y sigue poniendo en riesgo la vida de cualquier ser humano, sin importar su nivel social, educativo, de ingresos, origen o el lugar donde habita. Por ahora, mientras transcurre a paso lento la reactivación de la economía y el empleo, nuestro mayor desafío será revestirnos de cultura ciudadana manteniendo las medidas preventivas dadas por el ministerio de salud y las autoridades competentes, y así poder salir de la peor crisis de salud de las últimas décadas mirando un nuevo sol y respirando aires nuevos con la venia del altísimo.

 

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