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Marzo 13-mayo 29: que triunfe la democracia

Por: Luis Antonio Fuentes Arredondo.

En pleno apogeo se encuentra la política en Colombia y, al fin de cuentas año electoral, por todos los rincones del país se siente la agitación de las casi tres mil campañas proselitistas que buscan escaño en el Capitolio.

Una amplísima baraja de nombres y de partidos se explayan sobre el tapete de las esperanzas aspiracionales —está en juego el triunfo de la moral y la ética sobre la corrupción con todas sus artimañas— y, en este 2022, la democracia, en su exacto sentido, está llamada a jugar abiertamente en dos contiendas: la primera, para renovar Congreso, el 13 de marzo, y la otra, por el solio de Bolívar, la Casa de Nariño, el 29 de mayo.

Alivianado el peso de las estrictas restricciones sociales y económicas decretadas como consecuencia de la pandemia por el Covid-19 y sus diversas variantes, los candidatos a Congreso y sus comitivas —algunos respaldados por la presencia de precandidatos presidenciales— van por pueblos y metrópolis amplificando sus estrategias propagandísticas en aras de captar, en vivo y en directo, la atención ciudadana en una lucha por demostrar que ellos no hacen parte de aquellos que, con justa razón, el constituyente primario señala como “malos”.

Pero también lo hacen por redes sociales, desde las cuales han de impactar favorablemente aquellos aspirantes que —además de contar con consultores y asesores en marketing y comunicación política, lo cual se da por descontado— sepan rodearse de expertos en asuntos web, llamados a hacer uso correcto de Instagram, Twitter, Facebook, TikTok y hasta WhatsApp, entre otras. Que algo también habrá de intentarse a través de YouTube.

En el ambiente imperante en torno a la ciudadanía y su posición ante el debate electoral, prima cierta prevención hacia la clase política por malas acciones de algunos pocos y no resultaría justo que, a la hora de las decisiones, sobre la creencia de que se está propinando un castigo para los malos, paguen justos por pecadores. El constituyente primario queda conminado, pues, a hacer la elección acertada y a rechazar, tajantemente, la vieja y malsana costumbre de algunos movimientos de recurrir a la compraventa de votos y similares.

Muy triste, ¡por Dios!, que, de las 2835 aspiraciones al Congreso, 354 candidatos estén abocados a no gozar del derecho a desplazarse libremente por su país sino bajo la protección oficial —cifra que ha revelado el Ministerio del Interior—, lo cual no deja de ser impedimento para el normal desarrollo de una campaña mediante la cual se pueda transmitir a masivas concurrencias en plaza pública iniciativas de bien común a impulsar desde el legislativo. Es decir: el discurso desde tarima o en reuniones cerradas cuyo propósito no puede ser otro sino el de conquistar, sin recurrir a prebendas, solo con ideas, esos votos allí congregados.

La situación de orden público en el país no alcanza, afortunadamente, niveles de extrema gravedad, pero no deja de tener puntos rojos en la geografía nacional, por lo cual se está exhortando a los aspirantes a extremar medidas de seguridad.

En ese orden de ideas, el ministro de Defensa Diego Molano ha informado que su cartera implementa acciones tendientes a proteger tanto a los candidatos como a la infraestructura electoral. Y este anuncio le hace mucho bien al derecho ciudadano de elegir y ser elegido sin presiones de ninguna índole.

En la búsqueda de garantizar tal derecho, la Fuerza Pública ha evaluado cuáles son las regiones del país en las cuales las elecciones —tanto las de marzo como las mayo— están expuestas a serias complicaciones y ha definido estrategias para contrarrestarlo. Al tiempo, el Gobierno tiene listo un paquete de medidas para garantizar la seguridad de candidatos y votantes durante las elecciones de este 2022.

Atención especial, muy especial, se anuncia para los 403 candidatos de las circunscripciones de paz —pertenecientes a 167 municipios y sin mucho conocimiento sobre cada uno de ellos— que aspiran a ocupar una silla en la Cámara de Representantes.

Grosso modo, ese es, pues, el panorama a contemplar durante las semanas que faltan para “el día de las elecciones”: tres para las congresuales, el 13 de marzo, y algo más de 13 semanas para las presidenciales, a finales de mayo.

Como patriotas, debemos respaldar a nuestra Fuerza Pública y creer en su efectividad. Mediante sus evaluaciones, ha identificado 35 municipios en riesgos de afrontar actos contra la democracia y alteraciones del orden público, los cuales han sido integrados a un mapa de prevención y seguridad electoral, la mira de las garantías puesta en ellos. Tales municipios se diseminan en Urabá, Bajo Cauca, Magdalena Medio, Catatumbo, noreste amazónico y Pacífico. Y el mapa también incluye puntos aislados como Santa Marta, Valledupar y Yopal.

Toca, pues, cobijarse bajo las acciones de Gobierno que procuran garantizar el libre sufragio y acudir masivamente a las urnas, dispuestos a derrotar las malas mañas y la corrupción y a participar orgullosos en el triunfo de la democracia.

 

 

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