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Mujer víctima en el Cesar logra “Renacer” gracias a proyecto productivo

Tras 15 años de vivir desplazada por la violencia, Rosa María Soracá ve con esperanza su futuro. La Unidad de Restitución de Tierras le devolvió su predio en zona rural del municipio de Becerril, Cesar y le asignó más de $31 millones para emprender su propio proyecto de ganadería. Hoy, esta mujer es ejemplo de sostenibilidad económica y ve los frutos de una nueva historia.

Hace tres años Rosa María Soracá recibió el derecho a la restitución, y con él recuperó su predio. Desde entonces implementó un proyecto productivo de ganadería, “nunca imaginé que aquel 30 de mayo de 2017, sería el renacer de nuestras vidas. Ese día la Unidad de Restitución de Tierras me notificó que podía regresar a la finca que un día la violencia me arrebató”, señaló con emoción.

A sus 57 años, esta mujer, que ha dedicado su vida a las labores del campo asegura que la restitución le dio la oportunidad de recuperar la esperanza en la vida y la confianza en el Estado. Este resultado fue posible gracias al trabajo que lideró la Unidad de Restitución de Tierras con sede en Cesar ante la justicia, que permitió que Rosa Soracá recuperara 31 hectáreas que había dejado abandonadas en zona rural del municipio de Becerril, tras el asesinato de su esposo.

“Renacer” es el nombre de su proyecto de ganadería y el Programa de Proyectos Productivos de la Unidad de Restitución de Tierras le brindó acompañamiento durante 24 meses para lograr garantizar la seguridad alimentaria de Rosa y su familia. Los beneficiarios de la Unidad a través de los proyectos productivos eligen una línea productiva apropiada a su vocación y a las condiciones agroclimáticas de la región y reciben asesoría técnica para generar ingresos económicos sostenibles.

Rosa María Soracá

En el caso de Rosa María, el fallo, además de restituirle la propiedad, ordenó que le fueran condonados los impuestos que se generaron en los años de desplazamiento por parte de la alcaldía de Becerril y a su vez adelantar obras de mejora en las vías cercanas a su predio. Por su parte, el SENA integró al núcleo familiar a formación técnica y la Unidad de Restitución de Tierras implementó el proyecto productivo que hoy es su principal fuente de ingresos.

Para Rosa María el proyecto productivo ha sido una de las mayores satisfacciones de su vida, “usted cree que después de 15 años de pasar dificultades yo imaginaba que iba a estar en mi finca compartiendo con mi familia, ordeñando y levantando ganado, nunca”, sostiene.  Y no es para menos, se dio a la tarea de implementar el proyecto productivo que, pasados tres años, garantiza la sostenibilidad económica de la familia de Rosa María. En total, le fueron asignados $31.249.680 que fueron invertidos en el proyecto ganadero para la producción de leche y carne. Produce entre 3 y 15 litros de leche diarios que transforma en quesos que comercializa en el pueblo y en municipios cercanos.

Historias como las de Rosa reiteran el compromiso de la Unidad con la sostenibilidad del regreso de las víctimas a sus tierras. Lo anterior, sustentado en que estos proyectos mejoran la calidad de vida, a través de la reducción de la pobreza como lo determina una investigación realizada por el Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico de la Universidad de los Andes que evidenció una reducción de la pobreza de los hogares entre el 8% y el 14%.

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