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¿MURIÓ DE CORONAVIRUS?

Por: Julie Paola Palma

Es la pregunta más frecuente en estos últimos tiempos, es que hoy día morir o no de esta enfermedad se convirtió en un negocio para muchas clínicas y sector salud, y en una tristeza profunda para aquellos que lloran la partida de su ser querido. Se rumoró que el Gobierno, reconocía incentivos por fallecidos del Covid, ante el gran interés de las EPS para la práctica de prueba una y otra vez, así como equivocarse en la “causa de la muerte COVID-19”; se convirtió en una costumbre, que Hospitales y Clínicas se han visto envueltos en situaciones bochornosas por el uso de esta práctica, que se volvió corrupción.

Asombrosamente el crecimiento de pacientes Covid fue en aumento, así como las muertes relacionadas por esta causa; Frente al Estado de Emergencia Sanitaria decretado, el Gobierno garantizó el suministro de bienes y servicios de primera necesidad e incentivos económicos a las familias afectadas, las que fueron aprovechadas por quienes incrementan gastos a favor de su patrimonio. No es que se “pague” a las entidades de salud por la atención o fallecimientos de pacientes Covid, si no que la ganancia extra, radicaría en el sobre costo tres veces más de los valores reales en la compra de insumos de bioseguridad, ventiladores, bolsas para cadáveres, drogas, tapa bocas, ambulancia, alimentos, implementos de aseo, medicamentos, ha sido un gran negocio para los proveedores, clínicas, hospitales, que va desde la contratación con fundaciones ilegales o  inexistentes y sin previa licitación. El aumento del valor de las UCI se ha elevado, sobrepasando el valor de las pólizas de los aseguradores. La compra intempestiva e inmediata de bienes y servicios dio lugar a la corrupción a pesar de que la secretaria de transparencia advirtiera sobre las responsabilidades jurídicas y penales al incumplimiento de los principios de la contratación pública.

Muchos países fueron protagonistas de escándalos, sanciones y destituciones, por recordar los más sonados en México, Venezuela, Perú, España, y Ecuador. Este último incrementó el valor de traslado de muerte por Covid-19, México adquirió el ventilador Ciber RoboticSolutions más caro del mundo por un valor de cerca de 63.000 dólares, en Venezuela se evidenció desde a violación de derechos humanos hasta el tráfico de narcóticos, donde no quedó claro si los auxilios recibidos   para    atender la emergencia fueron donaciones, compras o una deuda más para el país.

En Colombia pese a la implementación de mecanismos para proteger el erario público, nuevamente los corruptos la hicieron; la Fiscalía y la Procuraduría investigaron a gobernaciones y alcaldías por más de 1.286 casos denunciados, inició 990 procesos preventivos, realizó detenciones a civiles y funcionarios, y suspendió del cargo a mandatarios, y aún sigue recogiendo evidencias, para sancionar y juzgar. En regiones como, Atlántico, Meta, Arauca, Norte de Santander, Cundinamarca, San Andrés, Tolima y Cesar, donde la corrupción es apremiante, argumentan que actúan bajo la ley y que son persecuciones políticas ante las elecciones próximas.

Tal como los han tildado bellacos: “hijos de mala madre”, los corruptos invencionan nuevos métodos y prácticas, debido a la flexibidlad de las leyes, más del 50% pagan su condena con la casa por cárcel. Mientras tenemos la esperanza que los responsables paguen por sus malas conductas, como ciudadanos y veedores de lo público, exhortamos a las autoridades mantenerse vigilantes y expectantes para que las maniobras de los funcionarios no continúen explotando la gallina de los huevos de oro, en la que convirtieron esta tragedia mundial y se insta a estar alerta a la hora de formalizar el acta de defunción “causa de muerte”.

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