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No acaba la recocha con la plata del Hospital Rosario Pumarejo

Como rueda suelta y sin control de nadie viene la Junta Directiva administrando el Hospital Rosario Pumarejo, incompleta, al negar y burlar la posesión del representante de los usuarios. ¡Claro está!, no necesitan estorbos en la mesa directiva para la aprobación del presupuesto 2022, ni ojos en las irregularidades y contratos a dedo que ponen en tela de juicio a la gerente encargada.

Con sigilo y a espalda de las veedurías y los medios de comunicación viene administrando la gerencia de este hospital con el encargo de Leidis Manjarrez Daza, quien en agosto de 2021 ilusionó a los cesarenses con un aliento de esperanza, pero al parecer, es más de lo mismo.

Además de las quejas por el mal servicio de salud que presta la entidad, pese a la apertura de algunos servicios que dejó cerrados la antigua gerente, se suman las irregularidades administrativas en esta entidad que hoy no parece más que un pueblo fantasma con su bajo funcionamiento al no tener contratos con las EPS de peso en el Cesar. Denuncia el señor Kilman Morris, representante de los usuarios ante el Consejo Directivo, que lo han excluido y le han negado la posesión a su cargo desde hace seis meses, exactamente, desde el 30 de junio cuando culminó el periodo de dos años de Hugues Fonseca, quien dio la espalda a los usuarios y terminó siendo el sobachaqueta más grande de la junta.

“En estos momentos hay sesionando cinco miembros en la Junta Directiva, el gobernador encargado Andrés Meza; la secretaria de Salud Departamental Erika Maestre; un representante científico externo, otro representante científico interno, uno del gremio de producción y el de los usuarios, donde fui elegido me han cerrado la puerta en las últimas reuniones”, afirma Kilman Morris en esta situación donde ha sido el defensor de los usuarios en la puerta del hospital cuando niegan la atención de pacientes críticos, porque a las juntas que realizan no lo dejan entrar.

Erika Maestre

“Erika Maestre no ha tomado decisiones, ha hecho caso omiso a la denuncia pública que hicimos. Hay una dilatación para posesionar y yo me gané esto”, manifestó el ciudadano cansado del ‘lleva y trae’ en que lo tienen, interpuso un derecho de petición, se vencieron los términos, y “lo que viene es una queja disciplinaria que hoy se escuda en la duda del funcionamiento de la asociación de usuarios”, asegura Morris.

Este es el último informe que se conoce de las cuentas del Rosario.

Esta negativa y rechazo en la mesa directiva se debe a un tema financiero, la aprobación del presupuesto para el 2022, y todo un misterio ronda el asunto, dado que no hay control fiscal sobre la Junta ni sobre la gerente, quien en cinco meses no ha salido a contar la situación real de este hospital que desde hace varios años viene en cuidados intensivos con un déficit financiero superior a los $38.000 mil millones.

Este año inició con un presupuesto de $81.394 mil millones, y a corte del 30 de junio llegó a más de $92 mil millones con algunas adiciones, “estamos a puertas que se acabe la vigencia presupuestal 2021 y los giros directos no son los esperados durante el año, el ultimo giro llegó por 490 millones según reportes del ADRES, lo preocupante es que no hay recaudo suficiente para la sostenibilidad del hospital, si para sostener el hospital se requiere alrededor de los 5 mil millones mensual y la venta de servicios no da resultados, es crítica la situación”, asegura el representante Kilman Morris.

En los últimos informes que hicieron público a los ojos de la comunidad ante la presión por saber el cáncer que está matando al Rosario, la exgerente Jackeline Henríquez aseguraba que las EPS adeudan más de $56.000 millones, mientras que el Gobierno acumulaba una cartera sin pagar de $38.000 millones por atención a población migrante, dado que este centro quedó para los servicios de salud de los venezolanos, y hoy los cesarenses son enviados a la red privada.

“Actualmente Dusakawi, Cajacopi y Mutual SER EPS remiten pacientes del Eduardo Arredondo, pero las grandes EPS no miran al Rosario, que en su crisis ha abierto sus salas de medicina general, cirugía, neumología, laboratorio, UCI adulto y neonatal, pero padece la falta médicos en las subespecialidades”, asegura Ana Rodríguez, miembro de la Asociación Sindical del Rosario Pumarejo de López.

Y recientemente, en los primeros días de diciembre al Rosario Pumarejo de López le giraron más de $11.000 millones, fue un total de $22 mil millones de pesos pagados en ochos hospitales del Cesar en deuda del Ministerio de Salud por los migrantes, lo que no se sabe es cómo será invertido de tantas deudas que tiene el hospital.

Leidis Manjarrez Daza

La gerente encargada, Leidis Manjarrez, no tardó en manifestarse y asegurar “este pago es un reconocimiento a un servicio que prestamos a la población migrantes. Destacamos el trabajo articulado con la Secretaría de Salud que nos permitió, en un tiempo récord, depurar la cartera y cumplir con nuestras obligaciones administrativas”.

Por otro lado, pero en la misma ESE, fue cuestionada la protesta pacífica que realizaron los médicos y personal de salud el pasado 3 de diciembre junto con la población de discapacidad del Cesar, en el día del Médico en Colombia, donde muchos no sabían que era mejor, si felicitarlos como héroes o acompañarlos en su padecimiento. Algunos no ven su sueldo desde 2020 con más de 15 salarios adeudados, otros han renunciado esperando el pago de salarios de 2019, son contados los especialistas que quedan, y a las enfermeras les deben entre 5 y 6 meses; lo cierto, es que nadie quiere trabajar en el Rosario por su mala fama.

Acta que ratifica la elección de Kilman Morris como Representantes de los Usuarios.

Del seguimiento permanente y las cuatro mesas de trabajo para salvar la entidad anunciadas por la Superintendencia de Salud en su visita a Valledupar, solo quedó el nombre. Cinco meses después se desconoce que ha pasado con los hallazgos administrativos, financieros y asistencial encontrados por la Contraloría, incluso, el mismo Delwin Jiménez, Contralor del Cesar desde la suspensión de la exgerente Jackeline Henríquez le perdió el rastro a lo que pasa al interior del Rosario y este fue uno de los cuestionamientos realizados por dos diputados del Cesar en su reciente informe de gestión.

Por su parte, el diputado Ricardo Quintín Quintero, en un trino desde Twitter fue enfático en decir, “Desconozco a qué le juega el Gobierno Nacional en el Cesar con la crisis del Hospital Rosario Pumarejo de López, es como si estuviera en un maridaje con quienes manejan la Gobernación del Cesar.  Señor Fabio Aristizábal sea objetivo e intervenga”.

Otra incertidumbre que ronda en este hospital es que va a pasar con la gerencia titular, dado que Manjarrez como encargada inicialmente por 3 meses y actualmente con una prórroga, lo que reina es silencio, nadie dice en manos de quien estará la entidad durante el 2022.

 

 

 

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