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OTRO PANORAMA DE UNA GUERRA NO DECLARADA

Por: ALFONSO SUAREZ ARIAS

“Si Ucrania fuera miembro de la OTAN, Rusia se comportaría de otra manera”, Mira Milosevich

El mundo se aproxima a pasos agigantados hacia una nueva confrontación mundial, justificando que es para restablecer valores sociales, reunificar pueblos hermanos o permitir el crecimiento de absurdas ideas políticas y religiosas, que trascienden más allá de la crueldad o la deshumanización del único ser que comparte su letargo, con el acostumbramiento a situaciones de abuso y descomposición social, por parte de sus dirigentes adjuntos a la indiferencia ante los procesos democráticos y participativos de la política, que al final son indudablemente el acicate para que surjan en el entorno comunitario, ciertos personajes arraigados a ideas individualizadas, dirigidas a aprovechar todos los elementos, que satisfagan solo sus intereses personales, ansias de poder y abarroten de riquezas materiales su propia despensa, indiferente de la pobreza, hambruna y necesidades que se generan a su alrededor.

La decepción por la globalización, seguirá en crecimiento y muchas naciones priorizarán sus intereses, creando delimitaciones fronterizas y estableciendo condiciones para su ingreso y estadía, con lo que se favorece el resurgimiento de sentimientos nacionalistas, contrarios a cooperación entre las naciones, paralelamente con inundaciones, tsunamis e erupciones volcánicas o incendios forestales, por las altas y bajas temperaturas, que contribuyen a aumentar la fuerza de las tempestades y desastres naturales, mientras las naciones persisten en enfrentamientos y conflictos sociales y políticos, internos y externamente en sempiterno desafío.

Nada más, ver la perversa guerra que se encarnizó en Siria, causa del mayor sufrimiento percibido por el ser humano en los últimos años indiferente del bando o su participación directa. Esta guerra, fue el escenario de los medios de comunicación, que priorizaron otras noticias diferentes a la lóbrega tragedia, avivada por la hipocresía de las naciones inmiscuidas en el conflicto. Cae por su propio peso, el tramoyista plan occidental de buscar la democracia para esta región, y permanecer imperturbables y congraciados, con muchos otros regímenes de Oriente Medio, que no son menos autoritarios.

Dentro de este cinturón de hipócritas, permanecen los regímenes de Qatar y Arabia Saudita, que financiaron los mercenarios exportados a Siria para derrocar al “tirano”, sin interesarles que agredían indistintamente las ciudades y contribuyeron en su destrucción cultural y étnica, además, favorecieron y aun los hacen a “los talibanes”, responsables de hacer retroceder en el tiempo a Afganistán, la nación más afectada por la furia gringa, a pesar de subsistir distante de ofensivas extremistas como el 9/11. Hoy se manifiestan abiertamente el régimen de Estados Unidos contra el imperio postsoviético debatiendo la influencia en la historia que se remonta a la Edad Media, en tanto que Rusia llegó a constituir políticamente un imperio y Ucrania no logró establecer su propio Estado.

Este planeta es realmente un gran globo presurizado, tan alterable, que una pequeña púa fácilmente le haría explotar, dentro de la sensiblería, que no existe hasta ahora otro mundo a donde los habitantes se puedan mudar, porque el más próximo al que han pretendido llegar, Marte, por lo visto es una real radiografía de lo que a éste le va a pasar, convertido en desierto y donde encontrar agua, habrá de ser tan difícil, que será más productivo llevarla hasta allá desde la tierra, empacada en bolsitas plásticas, con el grave riesgo que implicaría la contaminación con los elásticos residuales en la árida estepa marciana.

Vendrán con alarde de intimidación, muchos desfiles militares en cada nación, que harán impredecible determinar las acciones que se darán en cualquier momento, por el temperamento desquiciado de los “líderes” de las potencias mundiales, en una época que necesita de diplomacia, pactos y sensatez, ante la multiplicidad de motivos para iniciar una contienda estancados en la concatenación de conflictos locales, e involucrando a todo los demás ocupantes de los cuatro puntos cardinales por cuenta de más de la mitad de los países reconocidos en el mundo, con graves efectos colaterales en el diseño de una nuevo mapa geográfico y político, solo favorable a los intereses de las “potencias” y a los ávidos comerciantes de la libertad, de los derechos humanos o de los perversos fabricantes de virus y vacunas.

 

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