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P + P+ P = M

Por: Francisco Cuello Duarte.

Populismo +pandemia +pobreza = miedo, mentira o cualquier otra cosa que se escriba como m, o que huela a feo. El lector me entiende… Esto, para describir el momento difícil social y político que estamos viviendo en Colombia y en algunos países latinoamericanos y el futuro que nos espera. El populismo, según Vargas Llosa, no es una ideología sino una epidemia viral (El estallido del populismo. Libro de Álvaro Vargas Llosa). Puede ser de derecha y también de izquierda.

Ahora bien, si a esta nueva epidemia le sumamos la pandemia del Covid 19, y a esto le agregamos la pobreza, nos da un coctel tan peligroso como una bomba de gran poder destructivo capaz de transformar el sentimiento de las bases sociales, en indignados: aquellos jóvenes que protestan y hacen cacerolazos por la falta de oportunidad en empleo, educación, o por la corrupción del Estado y el desprestigio de los partidos políticos, muchos de ellos sin saber por qué y manipulados por las redes sociales.

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La corrupción está imparable a pesar de los anuncios mediáticos de los Tres Mosqueteros (Contralor, Fiscal y Procurador), pues el único que tiene dinero es el gobierno. Y el narcotráfico, en el otro extremo, donde vive el diablo (Cauca, Nariño y Norte de Santander), con toda clase de bandas, clanes y organizaciones criminales y residuales. Una pobreza extrema en una ideología neoliberal. Y, ahora de postre, el fenómeno de La Niña, acabando con lo poco que estaba parado en el campo y en sector turístico. Este último el más golpeado por el Covid 19.

¿Es una maldición o una equivocación? Al respecto, la expresión latina “vox populi, vox Dei”, ya no aplica en esta época de tanta perversidad y con una tecnología al servicio de la maldad.

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¿Qué nos trae el 2022? Un nuevo Covid. El populismo de derecha o de izquierda, que para sus efectos es lo mismo. Tendremos personajes prometiendo de todo, a un pueblo desempleado y con hambre, y casi dormido y formateado por las redes sociales, aturdido y sonámbulo, entre las notas musicales de señas y alaridos.

Ojalá no aparezca un Golero Emparamao, como en la canción de Aníbal Velásquez: “vuelve el golero emparamao, que siempre vive parado en una estaca, esperando a un burro, que se muera un perro, se muera una vaca” … (bis).

 

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