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Perspectivas económicas

Por: Oriana Álvarez Vos

La apertura de la actividad económica que se dio después de los cierres masivos durante la pandemia ayudó a la recuperación de los ingresos de muchos hogares, pero al parecer, esto no se ha traducido en una mejora en la calidad de los puestos de trabajo. Además, los resultados son bastante heterogéneos dentro de las diferentes capitales colombianas, la región Caribe es la que presentó la mayor proporción de trabajadores informales, lo que coincide mucho con los menores ingresos per-cápita, mayores niveles de pobreza y bajos niveles de productividad de esta parte del país.

El 2023 está marcado por un escenario de significativos retos. La situación económica internacional se dificulta, la Reserva Federal de Estados Unidos sigue reafirmando su compromiso con la estabilidad de precios mediante el apretamiento monetario que ha tenido importantes afectaciones en la dinámica de consumo, en las expectativas y decisiones empresariales. Por su parte, en Colombia, el PIB creció de manera excepcional el 8% en 2022 y el mercado laboral logró recuperarse, sin embargo, no ha estado exento de la crisis generalizada en el incremento de los precios a nivel mundial; la inflación y las tasas de interés terminaron en los niveles más altos en los últimos 21 años.

Frente a este panorama, los pronósticos de crecimiento para este año están entre el 0.5% y el 1.7%. Lo cierto es que gran parte del desempeño de la economía colombiana dependerá entre otras cosas de lo que pueda pasar con la inflación. Se prevé que comience a ceder en el segundo semestre del año, pero habrá primero que esperar a que toque techo. Los datos de cierre del 2022 indican que es muy probable que el fenómeno continúe este mes al incorporarse el aumento del salario mínimo a los costos y contratos.

La otra parte, dependerá de la capacidad del Gobierno Central de llevar a cabo dos importantes reformas, la laboral y la pensional. Uno de los principales desafíos del mercado de trabajo en Colombia es la informalidad. Esta semana el DANE dio a conocer las mediciones más recientes del empleo informal, entre los meses de septiembre y noviembre de 2022, de los 22 millones de ocupados, un poco más de la mitad (13 millones) se encontraban en la informalidad. La apertura de la actividad económica que se dio después de los cierres masivos durante la pandemia ayudó a la recuperación de los ingresos de muchos hogares, pero al parecer, esto no se ha traducido en una mejora en la calidad de los puestos de trabajo. Además, los resultados son bastante heterogéneos dentro de las diferentes capitales colombianas, la región Caribe es la que presentó la mayor proporción de trabajadores informales, lo que coincide mucho con los menores ingresos per-cápita, mayores niveles de pobreza y bajos niveles de productividad de esta parte del país.

Dentro de este contexto, la reforma laboral resultará clave para el resultado económico de 2023. La problemática de la informalidad es un fenómeno multidimensional por lo que requiere el diseño de planes integrales que aborden sus diferentes dimensiones. Algunas estrategias ampliamente utilizadas y exitosas en algunos contextos han sido, la reducción de los costos laborales, la simplificación de los regímenes de tributación para pequeñas empresas, la fiscalización a través del uso de tecnologías de información para mitigar el riesgo de incumplimiento de las obligaciones, intervenciones con pequeñas acciones disuasivas para modificar el comportamiento de los agentes económicos, y el rediseño de las políticas sociales con programas que incentiven  el trabajo formal. Habrá que esperar el paquete de reformas y puntos claves anunciados por este gobierno para la reducción de la informalidad como parte de la construcción del proyecto que deberá ser radicado en tres meses.

 

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