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Por cuatro razones

Por: Eduardo L. Gullozo

Hace tiempo escribí un libro que fue producto, a mi parecer, de una inspiración poco convencional, y no lo quise publicar porque consideré que eran de esas cosas que uno escribe y no comparte con nadie por la naturaleza misma de su inspiración, lo cierto es que el tema del libro es el pan de cada día de las personas, de todas las razas, estatus sociales, géneros y religiones. Y me he atrevido hoy a compartir algo ese tema porque de alguna manera me gusta ser versátil en lo que hago y también me gusta escribir de todo lo que me haga sentir inspirado.

El despecho amoroso es un tema que nunca pasa de moda, en todas las edades el cacho ha sido algo tan cotidiano y a pesar de ello a las personas les da vergüenza hablar de este tipo de experiencias, pues nadie que no sea tan realista habla de sus fracasos, por ello querido amigo si tú has sido víctima del desamor deseo explicarte algunas de las razones por las cuales es tan difícil superar el despecho amoroso:

  • Razón #1 Es imposible olvidar: en primer lugar, es importante considerar que la única manera de olvidar a alguien es sufriendo de alguna enfermedad mental que nos haga olvidar todos nuestros recuerdos. Por tanto, debemos aprender a vivir sin algunas cosas o personas. Sería muy sencillo sanar emocionalmente cuando nos lastiman si olvidamos de la noche a la mañana todo el daño que nos causaron, pero lamentablemente no sucede de esa manera por más que intentemos suprimir los recuerdos, ya que éstos siempre buscarán una manera de permanecer en nuestra mente haciendo más angustiante el proceso de sanación emocional. Por eso olvidar sólo si se sufre de demencia, no obstante, debemos aprender a lidiar con los pensamientos intrusivos hasta que sean “como aves que revolotean, pero no hacen nidos”.
  • Razón #2 Por el tiempo y el grado de importancia: el grado de importancia y la cantidad de tiempo que le dedicamos a una persona funcionan como un reforzador psicológico, lo cual hace que formemos una costumbre o habito con todo lo que esa persona nos hacía sentir. Y esto hace que de alguna manera nos condicionemos a la persona que nos causó el despecho. Eso quiere decir en palabras sencillas que, si le diste mucha importancia a una persona durante mucho tiempo, entonces terminaste haciendo de esa persona una costumbre. Esto suele pasar en el enamoramiento, todos nos acostumbramos al placer que nos dan y al afecto que recibimos de alguien, y es por ello que nos acostumbramos tanto a una persona que al intentar alejarnos parece que fuese imposible. Por eso es que, al terminar una relación, a la persona que más le duele es aquella que más importancia le dio a la relación, y es a ésta a la que más le cuesta superar el despecho amoroso.
  • Razón #3 Una parte de nosotros no quiere superar: suele ser normal que al terminar la relación se acepte a medias que ésta se terminó, y se guarda la más mínima y remota esperanza de volver con esa persona, a pesar que esa esperanza signifique renunciar a tu propia dignidad. Mientras guardes las esperanzas de volver con esa persona seguirás atado a los recuerdos y nunca podrás superar el despecho amoroso, ya que una parte de tí se rehúsa. Y si eso te hace sentir mal entonces esas esperanzas son toxicas, ya que te lastiman, y permitir ese dolor sin ningún tipo de provecho es como estar entre la conciencia y el corazón: la conciencia te dice que no debes guardar esperanzas, pero el corazón te dice que sí. Y sinceramente esto es una tortura psicológica.
  • Razón #4 Por no elaborar el duelo emocional: la muerte de un ser querido y el despecho amoroso tienen más cosas en común de lo que te imaginas. En ambas situaciones se llora, se sufre y hasta se hace imposible aceptar la realidad de que esa persona ya no está en tu vida. Pero hay algo que obviamente diferencia la muerte de un ser querido y el despecho amoroso, y es que cuando perdemos a un ser querido también se pierde las esperanzas de volverlo a ver en nuestras vidas, pero en el despecho amoroso esas esperanzar parecen no morir ya que esa persona sigue con vida y muy probablemente presente en nuestra realidad. Por eso es importante darnos el tiempo necesario para elaborar el duelo emocional y guardar el luto por esa persona, ya que el propósito de vivir ese duelo emocional es precisamente para ayudarnos a enterrar el despecho amoroso y las esperanzas de volver con esa persona, aunque lloremos como si se tratase de un funeral, y a lo mejor sea el funeral de ese despecho que te persigue como un fantasma de algo que ya murió y necesita que le guarden luto.

Esto no parece ayudar a superar el despecho, pero yo siempre he dicho que “Conocer nuestros problemas nos ofrece ventaja sobre ellos”, solo queda de tu parte provechar esa ventaja. Si deseas ampliar más información sobre el tema, sígueme en mis redes sociales.

 

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