publicidad

publicidad

¿QUÉ NOS FALTA PARA CONVERTIRNOS EN VENEZUELA?

Decían las abuelas que no hay más azote para el cuerpo que la propia lengua, y hoy Colombia, o ‘Polombia’, como lo bautizó por error nuestro propio presidente, vive en carne propia ese adagio popular. Hace tres años, nos burlábamos de Nicolás Maduro, de su disque torpeza para gobernar su país, y hoy en Colombia estamos peor por una sencilla razón, elegimos mal. Por eso vale la pregunta, ¿qué nos falta para estar como Venezuela? Y dirán muchos, ¿qué tiene que ver el vecino país con lo que estamos viviendo?… ¡Mucho!, este Gobierno se hizo elegir diciéndole a los colombianos que nos convertiríamos en Venezuela si votábamos por los líderes de la izquierda, pero hoy el Gobierno de la derecha convirtió la situación de Colombia igual o quizás peor que la venezolana.

En Venezuela  hay una falsa democracia, en Colombia también; en Venezuela reprimen al pueblo, en Colombia también; en Venezuela  hay hambre, en Colombia también; en Venezuela el pueblo es asesinado por sus dirigentes, en Colombia también; en Venezuela hay censura, en Colombia también; en Venezuela la moneda (el Bolívar) está por debajo del suelo, en Colombia la moneda (el peso) está casi enterrada; en Venezuela la mayoría de los dirigentes del gobierno son corruptos, en Colombia también; en Venezuela existe una falsa división del poder, en Colombia con el gobierno de Iván Duque sus amigos tienen en sus manos las ramas del poder para usarlas a su conveniencia; en Venezuela las calles se convirtieron en campos de guerra, en Colombia también; en Venezuela se violan los derechos humanos, en Colombia también; en Venezuela censuran las redes sociales, en Colombia también; en Venezuela la prensa está arrodillada al poder, en Colombia también; en Venezuela hay desabastecimiento, en Colombia también; en Venezuela la inflación se traga el salario mínimo, en Colombia también; en Venezuela le regalan el petróleo a multinacionales de otros países y al venezolano se lo cobran al doble o triple, en Colombia también; el sistema de salud en Venezuela es precario, en Colombia también; en Venezuela el sistema de educación, aunque es gratuito es una vergüenza, en Colombia estamos a punto de llegar a ese extremo; en Venezuela las pensiones de los trabajadores son paupérrimas, en Colombia también, pero las del ciudadano de a pie; en Venezuela existe un narco-estado, en Colombia el titiritero es señalado de paramilitarismo y los funcionarios de altos cargos como el ex embajador de Iván Duque tenía una narco finca mientras ejercía como diplomático;  y así podría llenar esta página, dejándole a ustedes los lectores de este editorial, las similitudes que tenemos con nuestros hermanos venezolanos.

Si alguien pensaba que estábamos lejos de parecernos a Venezuela por la crisis que obligó a muchos ciudadanos a salir del país, por miedo y por hambre, lamento decirles que no estamos lejos, estamos iguales y aunque a muchos de los cómodos de Colombia les molesta la protesta, le incomoda que no puedan movilizarse para sus finca de descanso, como por  ejemplo el defensor del pueblo de nuestro país, que mientras masacraba a la ciudadanía en Bogotá y Cali, él se fue en sus tres camionetas blindadas de Bogotá para Anapoima.  A muchos de los manifestantes no tienen otra opción para decirle al Gobierno que basta de los abusos, que basta de la desigualdad social, que basta del olvido de algunas regiones como el Chocó, La Guajira y el Amazonas, que basta ya de favorecer a las grandes empresas financiadoras de sus campañas y de hundir al trabajador de a pie, y aunque rechazamos el vandalismo contra los comercios locales del colombiano de a pie apoyamos la protestas dicientes y en paz, pero paz de ambos bandos, no como nos las quieren mostrar los medios arrodillados de este país, que son casi la mayoría.

 

 

publicidad

publicidad