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RAFAEL NÚÑEZ: UN FILOSOFO DE PROFUNDA SENSIBILIDAD SOCIAL

Por: CÉSAR AUGUSTO CELEDÓN

Este soberbio estadista fue presidente de Colombia, en cinco oportunidades. Su gobierno se llamó el quinquenio. Su obra monumental es la reforma política tratado y ensayo político sobre administración y gobierno. Durante su administración se creó el conservatorio nacional. Restableció la enseñanza religiosa en todo el territorio nacional. Único presidente costeño registrado en la historiografía del país, autor de la letra del himno nacional. Históricamente, se distinguió por ser un profundo pensador político, pero ¿se dirá por qué es el mejor estadista? Simplemente porque dejó una obra clásica para demostrarlo: la Constitución de 1886; la única de las nueve que hemos tenido que rigió durante 105 años.

En Latinoamérica es la única constitución que ha durado más de un siglo. Para Núñez, el orden es la base fundamental de los valores sociales. Libertad y orden decía son elementos sinónimos y no antagónicos. Sin embargo, los ideólogos de los dos partidos tradicionales han sostenido que el liberalismo es el partido de la libertad, y el conservatismo, el partido del orden. Pero a esos ideólogos se les olvidó que libertad sin orden es anarquía y orden sin libertad, es dictadura. Núñez era un hombre escéptico, antidogmatico y libre pensador, en esa época ser conservador era sinónimo de ser católico. Núñez fue un liberal tipo ingles spenceriano, tolerante, respetuoso de otras ideologías. Del liberalismo sostuvo: “el mundo es del liberalismo esa es la corriente irresistible que se ha llevado de calle el tormento, la inquisición, la esclavitud, las manos muertas del patíbulo político” de Núñez dijo el notable profesor y sociólogo López de Mesa una de las más vigorosas mentalidades de la América española. Rafael Núñez escribió una serie de máxima filosófica, conocida con el nombre de “máximas a mi hijo”. Poeta, jurisconsulto, eximio filósofo de la vida cotidiana y de los intrincados caminos del espíritu. De su obra filosófica extractamos entre otras singularidades: no vuelvas mal por mal. No digas a nadie sus defectos. Es menos difícil adquirir que conservar. En las ofrendas del rico hay más de ostentación que de caridad. Haz todo el bien que puedas. La impaciencia es la verdadera causa de nuestras desgracias. Teme al manso en su cólera. Los celos tienen más de amor propio que de amor. El dinero es el demonio de la humanidad. La ciencia de la vida es la más necesaria y también la más difícil de todas las ciencias. Los desórdenes de la juventud son libranzas que se pagan con usura en la vejez. No prometas favores hazlos. No creo en la felicidad perfecta; pero el estado que más se aproxima es indudablemente el de la sólida virtud. La práctica de las obras de misericordia es el mejor de los cultos. No esperes frecuentemente encontrar en los demás aquellas virtudes que no encuentras en ti mismo. No te consideres libre de las murmuraciones. El medio menos costoso de obtener la reparación de una ofensa es olvidarla. Disimula la cólera.

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