Aunque las elecciones aún no están a la vuelta de la esquina, en Valledupar, Riohacha, Aguachica y Maicao la política ya entró en modo campaña. Lo que antes eran comentarios sueltos, hoy son movimientos calculados: reuniones discretas, alianzas en construcción y nombres que empiezan a repetirse con insistencia en calles, oficinas y corrillos políticos.
En Valledupar, el pulso no solo será por quién llega, sino por quién logra sostener o arrebatar el poder. Los grupos tradicionales afinan maquinaria, mientras nuevas figuras intentan abrirse espacio en medio de estructuras que no suelen ceder terreno fácilmente.
Riohacha, por su parte, se perfila como un campo de batalla político donde el desgaste de las administraciones pasadas podría pasar factura. Allí, más de uno ya se vende como “la renovación”, aunque detrás de varios discursos siguen moviéndose viejos respaldos.
En Aguachica, el ambiente está especialmente cargado. La reciente historia electoral dejó heridas abiertas y cuentas pendientes, lo que anticipa una contienda intensa, donde cada voto será disputado como si fuera el último.
Y en Maicao, el ajedrez político está más activo que nunca. Varios nombres ya se mueven entre el oficialismo, la oposición y los sectores alternativos, en una lucha que no solo será por votos, sino por quién logra conectar con un electorado cansado de promesas y urgido de resultados.
Lo cierto es que, aunque muchos aún no lo dicen públicamente, la campaña ya arrancó. Los recorridos “sociales”, las reuniones comunitarias y hasta las ayudas estratégicas empiezan a marcar territorio. En política, nada es casual… y mucho menos en tiempos preelectorales.
La pregunta ya no es si habrá candidatos, sino quién logrará sobrevivir a la guerra de alianzas, traiciones y egos que apenas comienza.

