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Si Dios no existe, comamos y bebamos que mañana moriremos

Si Dios no existe «entre comillas», ¿Qué sentido tendría ser bueno, y por qué razón debería castigarse la maldad si esta solo es una percepción moral subjetiva? Si Dios no existe, entonces no tiene ningún sentido ser bueno, o Dios existe y es la razón por la cual la moral es objetiva.

Pese a lo anterior, no quiero llevarlos a una conclusión teísta sin antes conducirlos a un dilema: ¿Qué sentido tiene ser bueno si Dios no existe?, ¿Qué sentido tiene ser bueno si todos al morir vamos al mismo lugar: la nada?, ¿Qué sentido tiene hacer lo correcto, lo justo y honorable si al malvado le espera lo mismo que al benévolo; qué sentido tiene ser bueno si al final de la vida el malo recibe lo mismo que el bueno: nada? Si la muerte es el fin de la existencia, por consiguiente, ésta es injusta, al darle a todos, tanto a buenos y malos, el mismo destino a pesar de sus acciones en vida. La muerte es entonces el indulto para los malvados y la vida es el castigo para aquellos que hacen el bien. ¿Qué sentido tiene ser bueno si Dios no existe?

Sinceramente no habría sentido alguno en la bondad si Dios no existiera, y la muerte sería poco castigo para los individuos que la merecen, y la maldad no sería más que otro enfoque ético o moral diferente al nuestro, y no habría que juzgar si algo es bueno o malo. Por tanto, no habría justicia alguna en los castigos por nuestra conducta, porque cada quien está en lo correcto según su percepción individual de lo que le parece bueno y malo. –Subjetivismo moral.

Ahora, la razón por la cual considero que moralmente tiene mucho sentido deducir que Dios existe, es precisamente la naturaleza de nuestra moral. Y a pesar de las diferencias morales de cada cultura, éstas han percibido universalmente lo que es bueno y malo, a través del tiempo, como si fuera algo intrínseco a nuestro ser saber eso. Sin embargo, me surge una pregunta que es inevitable no hacerla: ¿Si la consciencia moral objetiva existe, entonces cuál sería su origen?

En efecto, si decimos que nuestra consciencia moral es producto de la organización de la materia y los procesos evolutivos, entonces sería aceptable suponer que otros seres vivos también tienen una consciencia moral, pero hasta el momento sabemos que no es así. Por consiguiente, los orígenes de nuestra moralidad tienen que ser trascendente a nuestra naturaleza biológica, ya que básicamente juzgamos como actos inmorales a todo tipo de conducta que obedezca a nuestros más primitivos instintos, como el de los animales. Por tal razón es algo incongruente explicar que la moral tiene orígenes en la evolución.

Entonces es mucho más lógico suponer que la moralidad tiene sus orígenes en una entidad superlativamente moral, cuya naturaleza sea inherentemente buena, y cuyos designios sean el punto de referencia al que DEBERÍAN apuntar todas las brújulas morales de las criaturas que poseen el libre albedrío. En pocas palabras hay mucha razón en deducir que Dios existe y que es el motivo por el cual ser bueno tiene sentido.

Sin embargo, no faltará quien apele al dilema de Eutifrón para llevarnos al punto del subjetivismo moral y así anular cualquier juicio a favor de la existencia de Dios. El dilema dice: “¿Algo es bueno porque Dios lo desea, o Dios desea algo porque eso es bueno?”. ─1) Si decimos que algo es bueno porque Dios lo desea, entonces la moral sigue siendo subjetiva (sujeta simplemente al deseo de un Sujeto). 2) Y si decimos que Dios desea algo porque eso es bueno, entonces estaríamos hablando de un absurdo, puesto que algo no representan maldad ni bondad hasta que está en las manos de un ser con libre albedrío. No obstante, hay una tercera respuesta al dilema de Eutifrón: Dios desea algo porque ÉL es inherentemente bueno.

Y es que tendría mucha lógica, pues Dios es la razón por la cual ser bueno tiene sentido, ya que Dios sería el punto de referencia al que DEBERÍA apuntar la brújula moral de todo individuo con libre albedrío, y hago énfasis en debería, pues a pesar de que lo bueno existe universalmente y aun así decidamos hacer lo malo, es una muestra de que tenemos libre albedrío para hacer y deshacer, y al final de la vida recibir verdadera justicia…

 

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