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TÓMESE UN TINTO Y LEA…

Dos de las tres salidas de los funcionarios de la alcaldía de Valledupar se dieron por la puerta de atrás, la primera fue la de Fonvisocial, Lilibeth Ramírez, quien demoró en el cargo más de un año cobrando sueldo, sin que se viera su gestión, la mujer quien era ficha de Ciro Pupo Castro, al parecer no era de los cercanos del alcalde Mello Castro. De las gestiones de Ramírez tristemente se le recordará por la venta fraudulenta de un predio ubicado en el barrio 450 Años que hacía parte del área de sesión del sector, donde hoy está construido un Justo y Bueno, el terreno se dice que se negoció por debajo de la mesa. Sin embargo, conocí de muy buena fuente que antes de su salida se presentó un rifirrafe después de un consejo de gobierno, lo que precipitó que la mujer pasara la carta de renuncia, es decir que se le adelantó al jefe, porque de igual forma estaba confirmado por esas mismas fuentes cercanas al alcalde que ya estaba literalmente echada.

Otro que salió por la vergonzosa puerta de atrás fue el gerente de la Terminal de Transporte de Valledupar, Luis Eduardo Calderón Fuentes, el hombre protagonizó más escándalos que aciertos en esa entidad a decir verdad duró mucho en el cargo, pues al parecer  el alcalde estaba que lo sacaba desde que apareció en un vídeo de él borracho en una parranda sin elementos de protección en pleno confinamiento el año pasado, justo cuando la alcaldía promovida los toques de queda, ley seca y hasta confinamiento total; no obstante, el mandatario por su compromiso con el padrino del exgerente, Chichi Quintero, lo mantuvo hasta hace una semana cuando les pidió la carta de renuncia. Y es que no era para menos, la inoperancia de Calderón llevó a que la terminal, que había sido en años pasados ejemplo e imagen de referencia en la costa Caribe, la declararán en riesgo financiero por falta de estrategia durante la pandemia, lo que permitió que la piratería haga de las suyas con el transporte ilegal, mientras el exgerente andaba de vida chévere.

Del que no se esperaba su salida era del gerente de Emdupar, Rafael Nicolás Maestre Ternera, pese al chasco sufrido cuando en la inauguración del llenado del súper tanque de almacenamiento de agua de la ciudad, registró filtraciones, las mismas filtraciones que se presentan con la información al interior del ente descentralizado, de donde se habría dicho las razones por la que el exgerente Maestre Ternera salió del cargo, al parecer por no tener manejo de nada en Emdupar, pues todo lo que estaba bajo su resorte era la secretaria de gerencia, lo demás se manejaba directamente desde la alcaldía a través de un personaje que le habla cercano al alcalde y que conoce la entidad al dedillo, pues durante administraciones anteriores se desempeñó como jurídico de la entidad, al hombre como que le pidieron la asesoría sobre ese tema y él dijo no corto ni perezoso ‘con mucho gusto’.

 El que esta que deja ‘el pelero’

El gerente del hospital Eduardo Arredondo Daza, Holmer Jiménez Ditta, está que deja ‘el pelero’ en la ESE, fuentes de alto crédito dan cuenta, que este es otro de los gerentes del gobierno del Mello Castro que lo que menos tiene es autonomía para tomar decisiones. Allí habría tres caciques y un solo indio que sería el gerente, pero ¿Quiénes son los caciques? El primero en la lista es el amigui del alcalde, Miguel José Soto Ruiz, quien se desempeña como subdirector científico, es el hombre que le lleva el control de lo que sucede en el hospital, no se mueve contrato que no pase por las manos del que se las tira de gerente.

En la misma línea está: Jaime Ramón Maestre Cuenca, subdirector administrativo, este junto a Soto Ruiz y Dalma Ospino, serían el trío que se mueve como si fueran gerente en el hospital, situación que tiene a Jiménez Ditta a punto de pasar la carta de renuncia, pues para él no hay participación de nada, solo el sueldo.

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