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Valledupar, la ciudad costeña con la tasa más alta de desempleo y cuarta a nivel nacional

Valledupar es la ciudad de la región Caribe con la mayor tasa de desempleo, equivalente al 16,6%, esto según reveló la reciente encuesta publicada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (Dane). Una cifra que, según analistas económicos, es la más alta de los últimos 10 años en la capital cesarense.

De acuerdo con la entidad, Valledupar ocupa la cuarta posición con la mayor población desocupada en el país. Respecto al mes de enero del 2019, la tasa de desocupados aumentó un 0.7 %, siendo la ciudad con la mayor cantidad de desocupados en la costa. A la capital del Cesar sólo la superaron Quibdó con un 20 %, Ibagué con 18,6 % y Florencia con 17,6 %.

Sin embargo, los cordones de miseria podrían empeorar si se tuviese en cuenta a las personas que ejercen un oficio en la informalidad, según explicó una fuente del Dane, seccional Valledupar, es decir, que la entidad no incluye a vendedor ambulante o lustrabotas, quienes son incluidos en el ítem de ocupados que maneja el Dane.

“En el groso número del desempleo se encuentra la desocupación que son personas que no están en la formalidad ni en la informalidad, y mucho menos están realizando un tipo de actividad remunerada durante el periodo de referencia, es decir, durante el periodo que se realizó la encuesta”, dijo una fuente del Dane consultado por este medio quien pidió reserva de identidad.

Ante esta situación, el panorama de empleabilidad es decadente en el municipio de Valledupar. En las calles, se observan a decenas de personas en la mendicidad, otros lo hacen a través del rebusque y están aquellos vendedores estacionarios o ambulantes que se ganan el sustento de su hogar.

Es el caso del vendedor ambulante Miguel Rojano, de 42 años, quien ocupa un espacio en el centro de Valledupar, ofreciéndole a las personas frutos secos. Él, según la explicación del funcionario del Dane, pertenece a las personas con empleo en la ciudad; sin embargo, su calidad de vida, pese al esfuerzo que realiza diariamente, no mejora.

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Miguel Rojano, vendedor ambulante.

“Hoy en día no me arrepiento de este oficio porque me ha dado la forma para subsistir, pero lo bonito sería que en Valledupar hubiese empleo para las personas porque así la ciudad avanza y se disminuye la violencia porque vemos que los jóvenes ni estudian ni tienen empleo, se dejan llevar de las malas compañías encarrilándolas al hurto y el asesinato por la misma falta de empleabilidad”, dijo Rojano.

Dijo además que, “yo tengo cuatro hijos y hay dos que son mayores de edad, pero en cualquier momento que yo me descuide pueden agarrar malos caminos por la falta de empleo, por eso, me gustaría que tuviesen un empleo, un trabajo formal porque es bonito no llevar sol, agua y esas cosas que nos deterioran la salud”.

Óscar Ospino, plomero.

Contrasta con Rojano, la historia de vida del residente Oscar Ospino, de oficio plomero, quien desde hace más de un año se encuentra sin empleo, sin obtener un contrato como trabajador independiente, sin ganar un centavo para sostener a su familia.

Así las cosas, Ospino conforma el groso número de personas desempleadas que revela el Dane. “Yo soy plomero de profesión, pero llevo más de un año sin trabajar ni realizar ninguna maraña, como decimos coloquialmente, y es una situación dura no tener una sola moneda en el bolsillo. Afortunadamente, mis hijos aportan en el hogar, y se bandea la situación”, aseveró Ospino.

Señaló además que “yo quisiera trabajar, pero no hay oferta de empleo, buscamos, tocamos puertas en las empresas; sin embargo, aquí en la ciudad reina la rosca”.

Con relación a la información del Dane, el ciudadano manifestó que la cifra debería ser más alta. “Aquí hay muchas personas sin empleo así que esa encuetas del Dane no son muy creíbles, en Valledupar la cifra es más alta. Si tuviéramos un empleo así ganáramos el mínimo sería una ayuda, pero ni eso tenemos”, indicó.

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Profesionales sin empleo

Excel Alberto Rodríguez, es un abogado de 33 años, egresado de la Universidad Popular del Cesar, hace más de cuatro años no ha podido ejercer su profesión en Valledupar. Una carrera que realizó con el incesante esfuerzo de sus padres, y de él mismo, quien le tocó trabajar para pagar sus estudios en la nocturna.

“A mí, como a muchos profesionales que hoy viven en Valledupar, nos ha afectado la falta de oportunidades labores, ya que la más grande empresa se podría decir en este momento es la alcaldía de Valledupar, que tiene una cantidad de contratistas y, aquellos que hemos dependido de ellos para esta época nos han tenido en una gran espera para empezar a laborar”, sostuvo Rodríguez.

Aun así, el jurista se desempeña en otras actividades como el agro asimismo en la compra y venta de celulares para generar ingresos. “Yo he trabajado en lo que va corrido de mi vida, y como abogado llevo cuatro años sin ejercer, pero he trabajado de otros aspectos como el agro u otras actividades”, dijo.

“Es una situación bastante triste porque los que tenemos la oportunidad de vivir en la capital se supone que hay más oportunidades que otros municipios del Cesar, pero esta es una realidad que se viven en cualquier rincón del departamento, pero siendo la capital, Valledupar no ofrece unas garantizas labores ni siquiera mínimas”, agregó.

Finalmente, Rodríguez extendió un mensaje a los jóvenes que no cuentan con un trabajo formal en Valledupar. “El mensaje es que sean insistentes que nos desfallezcan, que busquen oportunidades y que no se queden quietos ni encerrados en sus casas perdiendo el tiempo, que salgan a la calle en busca de alguna oportunidad laboral”.

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