publicidad

publicidad

Voto estomacal

Por: Jesús Perpiñán.

“La gente vota con el estómago”, dice un adagio popular. Y, sin lugar a dudas, sobre todo cuando la elección es local, esta máxima tiene toda la absoluta razón. En una sociedad que se dispara en tasas de desempleo, donde no hay industria y en el que las personas dependen en demasía de lo que pueda ofrecer el sector público o de cualquier cosa en la que se pueda emprender, votar por opinión resulta ser una tarea imposible. Es por esta razón que, durante mucho tiempo, hemos visto como la indignación ciudadana se hace manifiesta en las calles, pero luego, cuando de votar se trata, se siguen eligiendo a las mismas estructuras políticas causantes de las más grandes desgracias en nuestro departamento. ¿Por qué? Porque los puestos son de ellos y ellos deciden a quien darle trabajo y a quien no. Esto evidencia que, a los Cesarences les toca votar por quien los emplea, aunque muchas veces su convicción divague por otras esferas políticas. Es por esta razón que, hay altas probabilidades de que las curules asignadas para el departamento se queden en manos de los actuales representantes, y si no pasa nada extraordinario, los senadores serán los mismos que hoy ocupan esa dignidad en el congreso. Nuevamente tendremos en el Cesar políticos aliados al poder ejecutivo y que tienen mucha injerencia en la empleabilidad de todos los municipios del departamento. Mientras no exista un verdadero desarrollo en nuestro territorio y mientras la administración pública sea el gran generador de oportunidades laborales, veremos a la mayoría de ciudadanos votando con el estómago y ejerciendo su derecho al sufragio atados a una estructura política que les ofrece puestos a cambio de votos.

Este panorama se aclara un poco en las elecciones a presidencia, la gente siente que, el presidente de la república maneja temas de otra envergadura y toma decisiones a gran escala que no lo afectan directamente, es por esta razón que Colombia está ad portas de sentir lo que es tener un gobierno alternativo durante 4 años, porque para esa elección el voto si suele ser eminentemente de opinión y por convicción. ¿Las reglas del juego pueden cambiar con un presidente alternativo? Esta respuesta se responde entendiendo que formas se usaron para llegar al poder. Si quien posa como alternativo llega a la presidencia con prácticas tradicionales, seguro se manejará otro discurso, pero todo seguirá igual, a contrario sensu, si quien ostenta el cargo de presidencia lo hizo alejado de las maquinarias, la corrupción y el clientelismo y no sacrifica las formas, muy probablemente desde presidencia se logre sembrar una semilla que termine dando buenos frutos en los territorios.

Esta dinámica electoral la veremos reflejada claramente este 13 de marzo cuando veamos a muchos Cesarenses votando por el congresista que les va a dar trabajo durante su mandato, pero a su vez votando a la consulta presidencial por el hombre que, según su opinión, va a transformar a Colombia en cuatro años; aunque las diferencias entre ambos políticos sean diametralmente distintas. Si, así de contradictorio, y por qué no, democrático, suele ser nuestro sistema político. En una esfera, atados, y en otras, libre.

publicidad

publicidad