publicidad

publicidad

Ya ni el pan se puede comer

Los problemas que ha tenido Colombia para importar trigo desde Estados Unidos y Canadá hacen tambalear el sector productivo de alimentos, como la industria panadera. Como efecto dominó no solo genera pérdidas a los empresarios, sino que también afecta el bolsillo del consumidor, quien es el último eslabón del modelo de distribución comercial.

“Hay un represamiento en los puertos de Estados Unidos, hay muchos problemas por el Covid y eso ha subido los aranceles”, explicó el empresario de la industria panadera en Valledupar, Juan Carlos Olarte.

Al subir los impuestos el precio del pan también, al punto de poner al borde de la ‘muerte’ al de $300. En la capital del Cesar, algunas panaderías ya no lo venden, como la del empresario Luis Ernesto Tamayo, quien no vio otra opción, teniendo en cuenta que los precios de los insumos se dispararon en más del 50% y ha modificado las proyecciones que se hizo para este año.

“Por lo menos, los precios del azúcar, la harina, las grasas y las levaduras lo hacen a uno cambiar la proyección. ¿Le mermamos el tamaño al pan, le aumentamos el precio o a la calidad del producto? Lo último no se puede hacer, porque si tú le bajas la calidad del pan los clientes se dan cuenta enseguida y las ventas se van al piso”, expresó Tamayo.

Por su parte, el Juan Carlos Olarte da un dato adicional que da más sentido a lo que ocurre con este producto. “Al haber un bajón en el peso el empaque y el embalaje es más lidioso y requiere mayores inversiones, entonces, los costos no se ajustan. Prácticamente, se trabaja a pérdida”, explicó.

Mientras en panaderías como la de Tamayo el pan más barato cuesta $500 y pesa unos cuantos gramos más que el de $300, la empresa panadera de Olarte sigue distribuyendo en las tiendas el de $300, pero cree que esto pronto cambiará.

“Toca uno tomar decisiones y sacrificarlo y si los precios no vuelven a su estado natural habrá que eliminarlo y desaparecer ese producto”, concluyó el empresario.

La situación de la industria panadera también ha afectado a los empleados. Al respecto, Luis Tamayo sostuvo que tuvo que despedir a dos personas, sin embargo, recurre a la creatividad como empresario para mantener a flote su proyecto y seguir generando empleo.

Le puede interesar  Un nuevo homicidio en La Cuarta alerta en Valledupar

publicidad

publicidad