Lunes , mayo 29 2017
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Violaciones en comunidades indígenas, una realidad que nadie quiere ver

Violaciones en comunidades indígenas, una realidad que nadie quiere ver

Fuertes denuncias han salido a la luz pública por parte de la comunidad indígena arhuaca asentada en el reguardo indígena de Nabusimake en estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, sobre casos de abuso sexual a menores de edad y mujeres de esa comunidad quienes hoy son víctimas de la ley especial indígena que las ha dejado sin protección y sin castigo para los abusadores.

 

El cuento es viejo y nadie le presta atención 

Según conoció el semanario La Calle, en la Sierra Nevada desde hace tiempo se vienen presentando casos de violencia sexuales de las cuales las autoridades indígenas tienen conocimiento, pero no le dan solución, permitiendo que la situación se intensifique y hoy haya más mujeres víctimas.

Otra de las situaciones que tiene a la población de brazos cruzados es que en vista que la justicia especial no les da solución, algunos mayores se han atrevido a denunciar ante la Fiscalía, pero las autoridades se encargan de solicitar las denuncias para hacerse cargo de la situación y al llegar a la Sierra, son castigados, enviados con el mamo y dejados en libertad.

Hace algunas semanas, con poco impacto se conoció el abuso sexual hacia una niña arhuaca de 9 años, quien habría sido víctima de violencia sexual por parte de su propio padre; la familia de la menor denunció la dilatación del proceso por la jurisdicción especial indígena en manos del entonces cabildo gobernador Rogelio Mejía, pues dijeron que no hubo investigación, juzgamiento o condena por lo que acudieron a la justicia ordinaria, es decir a la Fiscalía.

El sindicado del abuso sexual, Wilber Mestre Pérez, fue capturado el 13 de julio de 2016 y trasladado a la permanente de policía Valledupar, pero el 24 de febrero de 2017 ya se encontraba en la Sierra Nevada de Santa Marta, porque fue puesto en libertad, gracias a la autoridad indígena, quien solicitó el caso a la Fiscalía y lo puso en libertad.

Posterior a este caso se conocieron muchos otros, que fueron denunciados por las familias indígenas ante la justicia especial, pero que no fueron conocimiento de la justicia ordinaria.

 

¿Qué hubo detrás de esta impunidad?

Según líderes Arhuacos, la autoridad indígena había tenido negocios con el sindicado y por esos intereses, actuaron para sacarlo de la cárcel y ponerlo en libertad en la Sierra, porque presuntamente, Mestre Pérez, les tendría muchos guardados.

Posterior a este caso, en algunos medios de comunicación se le hizo eco al caso de una mujer arhuaca de 21 años, quien luego de sufrir la vergüenza de ser violentada sexualmente, se autoeliminó porque según manifestó un líder arhuaco, “la gente tradicional tiene otra forma de ver la vida, para ellas el cuerpo es sagrado y al forzarla se sintió sucia y no tuvo a quien consultarle y tomó la autodeterminación de quitarse la vida”.

Ante este caso la Confederación Indígena instauró una acción de tutela que fue pasada a algunos medios de comunicación, con el objetivo que se respetara la ley indígena y no se divulguen situaciones que atenten contra el buen nombre de la población.

 

La ley los ampara

El Semanario La Calle visitó la defensoría del Pueblo, donde una defensora de Derechos humanos manifestó que no se ha hecho denuncio oficial por parte de familias indígenas y que las autoridades indígenas solicitan los documentos.

Indicó que de manera informal se han conocido casos de abusos a menores de edad, pero no hay denuncias ante las autoridades competentes.

“Una de las quejas es que las autoridades indígenas no hacen nada ante los abusos sexuales pero cuando los denuncian ante la Fiscalía ahí si salen corriendo a llevarse el caso para la Sierra y al hacerse cargo del caso, se los llevan, los castigan conforme a sus costumbre y tradiciones porque las víctimas y los territorios donde ocurren los hechos son indígenas entonces se amparan en esos tres elementos que la misma ley les otorga, para que por sí mismos resuelvan  sus casos”, dijo la funcionaria.

Aclaró que como indígenas, primero ponen el denuncio ante las autoridades arhuacas, si no pasa nada, bajan a la Fiscalía a poner el denuncio, entonces la justicia indígena pide la competencia al juez que los está judicializando que es la justicia ordinaria; posteriormente si el juez lo niega, entonces se plantea el conflicto negativo de competencia y el Consejo Superior de la Judicatura dirime el conflicto y muchas veces se lo otorga a la jurisdicción especial indígena.

En algunas oportunidades no se les otorga la competencia porque las autoridades indígenas dicen no queremos buscar este caso y lo echan para la jurisdicción ordinaria, es decir, a la fiscalía o a un juez de conocimiento.

Según la defensora de derechos humanos, por solicitud de organismos internacionales, los indígenas no tienen pena privativa de la libertad, sino que implementan diferentes formas de represión como trabajo en el campo, latigazos, los meten con el cepo limitándolos de manos y pies y tienen que pagar una indemnización económica a la víctima que sufrió el perjuicio.

Pero lo que asegura un líder arhuaco, es que luego de ser sacados de la investigación de la Fiscalía, son llevados a la sierra, encerrados en los calabozos en condiciones infrahumanas porque es como una nevera donde se respira la contaminación de la poza aséptica y luego pasan a manos de la autoridad, quien determina el castigo o lo deja libre, como fue el caso de Wilber Mestre, quien se encuentra libre en la sierra y con un caso a cuestas, tras la presunta violación de su hija biológica.

En la defensoría aseguran que cada caso es diferente y para que las autoridades puedan actuar es necesario sacar a la luz cada una de las violaciones hacia niñas y mujeres arhuacas; teniendo en cuenta que a las menores las ampara la ley de infancia y adolescencia, aun siendo indígenas.

La esperanza para el pueblo indígena radica en que hace una semana cambiaron a algunos miembros de la autoridad; el pueblo arhuaco tiene nuevo comisario, con quien se espera que cambie la situación.

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