Durante la gestión de la anterior contralora municipal, Angélica María Olarte, Aseo del Norte operó sin ningún seguimiento real. Los hallazgos de Superservicios jamás se tradujeron en sanciones, y las denuncias ciudadanas se acumularon durante años sin que la Contraloría abriera un solo expediente.
Falta de control hizo crecer irregularidades
Esta omisión no fue un simple retraso burocrático: permitió que las irregularidades financieras, operativas y legales de la empresa creciera sin control. Afectando directamente a los habitantes de Valledupar y destruyendo la credibilidad de los organismos de vigilancia.
Nuevo contralor construye plan de vigilancia para Aseo del Norte

El nuevo contralor municipal Juan Francisco Villazón, consultado por este semanario, reconoció que apenas ahora se está construyendo un plan de vigilancia y control fiscal que incluye una auditoría especial a Aseo del Norte. “Me han manifestado que están dentro de la investigación desde hace un tiempo, pero yo tampoco de pronto puedo entrar a responder lo que haya sucedido desde que asumí el cargo hacía atrás”, admitió el funcionario. Con transparencia, dejó en evidencia que la anterior administración no hizo nada para revisar a la empresa. Esa confesión expone un vacío institucional: “durante el periodo de la anterior contralora, la Contraloría Municipal de Valledupar no ejerció su función, lo que permitió que las denuncias ciudadanas se convirtieran en un archivo muerto y que la empresa operara como si estuviera por encima de la ley”. Indican los veedores públicos.
Inacción de Contraloría Municipal generó patrón de impunidad, según expertos
Para los expertos consultados por el Semanario La Calle, la falta de acción no sólo retrasó la posibilidad de sanciones, sino que también generó un patrón de impunidad. “Cada ciclo de seis meses en que las denuncias debían ser revisadas pasó sin resultados, acumulando frustración en la comunidad y debilitando la confianza en las instituciones. Hoy, la nueva administración enfrenta el reto de recuperar esa credibilidad, demostrando que las auditorías anunciadas no serán otra promesa incumplida, sino el inicio de un verdadero proceso de control”, expresó uno de los analistas que hablaron con este semanario.
La Calle lo advirtió primero
Este semanario investigó y denunció públicamente las irregularidades de Aseo del Norte mucho antes del informe de Superservicios. Durante años, La Calle documentó: Fallas en la operación, inconsistencias administrativas e irregularidades financieras afectaban a la comunidad. El informe de 2022 no fue una sorpresa: fue la confirmación oficial de lo que la prensa local y los ciudadanos venían señalando.
Los veedores lo resumen con contundencia, Erney Vocal: “Esto no es un descuido, es un patrón”. Para ellos, mientras Emdupar no ejerza su función real de interventoría y los organismos de control no activen investigaciones con consecuencias, Aseo del Norte seguirá operando como rueda suelta.
El problema se repite en Riohacha, donde el Personero Distrital Yeison Deluque Guerra tuvo que pedir al Concejo un debate de control político para exigir respuestas a Interaseo. De acuerdo con analistas guajiros, que las denuncias lleguen a instancias políticas porque los entes de control no actúan, dice mucho del estado de la supervisión institucional en la región.
El expediente sigue abierto. Lo que está en juego ahora no es solo la sanción a una empresa, sino la recuperación de la confianza ciudadana en que las instituciones cumplen su función.
¿Qué pasaba con la ex contralora?
En uno de los artículos publicados anteriormente por este periódico sobre el tema, la entonces contralora municipal le dijo a este semanario “Este ente de control, en atención a las investigaciones periodísticas realizadas por el Semanario La Calle, así como al debate de control político llevado a cabo por el Concejo municipal y algunas denuncias presentadas por algunos ciudadanos manifestando unos hechos que no han sido objeto de investigación, se ha determinado iniciar un ejercicio de control (desarrollo de denuncia) en el marco de nuestra competencia. Este ejercicio tiene como objetivo determinar si existe una indebida gestión fiscal por parte de algunos servidores públicos o de particulares que manejan recursos municipales”, sostuvo la contralora Angelica Olarte.
Sin embargo, pese a que la excontralora sostenía que durante su administración se adelantaban acciones y procesos de control, las denuncias ciudadanas y las críticas frente a la situación continúan, manteniendo la preocupación por las presuntas fallas y el desorden en la prestación del servicio.
No obstante, mientras la entidad resaltaba estos resultados, sectores ciudadanos insisten en que las denuncias persisten, por lo que se mantiene el debate sobre la efectividad de las medidas adoptadas en su momento y la necesidad de un seguimiento más riguroso.
Lo que dijo la contralora saliente a La Calle
Tras ser consultada por El Semanario La Calle sobre la problemática expuesta, la ex contralora municipal manifestó que ya no se encuentra en funciones, precisando que hizo entrega formal de su cargo en el mes de diciembre, la respuesta se dio luego de que este medio buscara conocer su posición frente a los hechos denunciados, en medio del interés ciudadano por la transparencia y el control fiscal.

