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Deluque y Nemesio se oponen a las inversiones de Petro en La Guajira

La Guajira volvió a quedar atrapada en medio de las disputas políticas nacionales. Mientras el departamento continúa enfrentando graves problemas de pobreza, desnutrición, falta de agua potable, crisis hospitalaria y abandono estatal, la confrontación entre sus dirigentes y el Gobierno Nacional terminó convirtiéndose, según distintos sectores políticos y analistas consultados, en un freno para la llegada de inversiones y soluciones urgentes a la región.

Durante los últimos años, la relación entre el senador Alfredo Deluque Zuleta y el presidente Gustavo Petro Urrego pasó de las diferencias políticas normales a un enfrentamiento permanente que terminó escalando en redes sociales, debates públicos y declaraciones cada vez más agresivas.

Ahora, varias voces políticas consideran que el representante Nemesio Roys Garzón estaría repitiendo la misma fórmula de confrontación constante con el petrismo, lo que podría seguir debilitando la interlocución de La Guajira con el Gobierno Nacional justo en uno de los momentos más críticos para el departamento.

“Mientras otros departamentos gestionan obras y consiguen inversiones, aquí seguimos en peleas políticas interminables. Y el que termina pagando las consecuencias es el pueblo guajiro”, aseguró uno de los analistas consultados.

La situación llegó a tal punto que, según distintos sectores cercanos al Gobierno Nacional, el propio presidente Petro optó durante su mandato por asumir directamente muchas de las intervenciones institucionales en La Guajira, viajando personalmente al departamento para liderar anuncios, reuniones comunitarias y entrega de recursos, debido a la ruptura política existente con buena parte de la dirigencia regional.

Petro convirtió a La Guajira prácticamente en uno de los epicentros de su agenda social. El mandatario visitó varias veces el departamento para supervisar proyectos de agua potable, programas de alimentación infantil, infraestructura hospitalaria y soluciones energéticas en comunidades wayúu, argumentando que el abandono histórico de la región requería intervención directa de la Presidencia.

Sin embargo, analistas sostienen que muchas de esas ayudas terminaron viéndose limitadas o enredadas por la tensión política permanente entre sectores del Congreso guajiro y el Ejecutivo.

“La Guajira necesitaba congresistas gestionando en los ministerios, no dirigentes enfrentados diariamente con el presidente. Petro terminó viniendo él mismo porque no existía una interlocución política sana”, expresó un dirigente consultado por este medio.

Los choques entre Deluque y Petro marcaron la agenda política

Las confrontaciones entre Petro y Deluque comenzaron a subir de tono especialmente desde 2024. Uno de los primeros grandes choques ocurrió durante el debate de la reforma a la educación, cuando el senador acusó al Gobierno de incumplir acuerdos sobre las ponencias legislativas.

“Hoy la reforma estatutaria está ad-portas de hundirse porque el Gobierno volvió a incumplir su palabra”, escribió entonces Deluque en la red social X.

Petro respondió de manera directa, defendiendo el acceso universal a la educación y lanzando críticas sobre sectores políticos y económicos ligados históricamente al manejo de recursos públicos en regiones como La Guajira.

Pero el enfrentamiento no quedó allí.

En julio de 2025, Deluque volvió a protagonizar otra fuerte controversia con Petro luego de que el mandatario publicara un video relacionado con proyectos de agua en La Guajira. El senador aseguró que las imágenes realmente correspondían al monumento “Keeper of the Plains”, ubicado en Wichita, Kansas, y no a obras en territorio guajiro.

“Señor Presidente, sería un mal chiste si no fuese usted quien se burla de La Guajira”, escribió el congresista guajiro.

La publicación desató nuevamente una tormenta política y profundizó la confrontación entre ambos dirigentes, justo cuando el departamento seguía atravesando una severa crisis hídrica.

Paradójicamente, mientras se desarrollaban esas peleas públicas, el Gobierno Petro seguía llevando directamente ayudas y programas a las comunidades más vulnerables del departamento.

Uno de los temas más delicados ocurrió alrededor del escándalo del agua en La Guajira y la UNGRD. El caso de los carrotanques terminó convirtiéndose en uno de los mayores escándalos de corrupción del país y generó fuertes críticas contra el Gobierno Nacional.

En medio de esa crisis, Petro llegó a mencionar públicamente la existencia de “traficantes de agua” en La Guajira durante un Consejo de Ministros, haciendo referencia a estructuras políticas y económicas ligadas históricamente al negocio del abastecimiento en el departamento.

Aunque el presidente no mencionó directamente a Deluque, la utilización del apellido “Luque” generó interpretaciones inmediatas sobre una posible referencia al senador guajiro.

La respuesta del congresista fue inmediata.

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“NO soy ningún traficante de agua”, escribió Deluque en un extenso pronunciamiento en redes sociales donde también cuestionó duramente al mandatario.

Sin embargo, la reacción de muchos internautas guajiros fue aún más fuerte. En redes sociales recordaron los cuestionamientos históricos alrededor del manejo del agua en el departamento y las conexiones políticas con Esepgua y distintos contratos relacionados con abastecimiento hídrico.

Temen que Nemesio Roys siga el mismo camino político

Las confrontaciones siguieron aumentando cuando Petro pidió públicamente bloquear exportaciones de carbón hacia Israel debido al conflicto en Gaza. El mandatario incluso solicitó apoyo de comunidades Wayúu y trabajadores para impedir operaciones carboneras si continuaban los envíos.

La reacción de Deluque fue explosiva.

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“El presidente Petro nuevamente fuera de sus cabales y La Guajira otra vez víctima de su inestabilidad”, escribió el senador.

El congresista aseguró que una medida de ese tipo afectaría gravemente las regalías mineras y la economía del departamento. Sin embargo, el nuevo choque político volvió a aumentar la tensión entre la Casa de Nariño y sectores políticos guajiros.

Mientras tanto, Petro continuó visitando personalmente La Guajira y defendiendo que el abandono histórico del departamento era consecuencia de décadas de corrupción política y falta de gestión regional.

Incluso durante 2025 y 2026, el mandatario siguió priorizando proyectos energéticos, agua potable y programas alimentarios para comunidades Wayúu, insistiendo en que el Gobierno Nacional estaba llegando directamente a territorios históricamente olvidados.

No obstante, analistas consideran que las disputas permanentes entre dirigentes guajiros y el Ejecutivo terminaron debilitando la capacidad institucional del departamento para conseguir mayores recursos.

Preocupación política gira alrededor de Nemesio Roys.

Varios expertos consideran que el exgobernador y hoy congresista ha venido endureciendo cada vez más su discurso contra el Gobierno Petro, entrando en una lógica de confrontación similar a la que durante años protagonizó Alfredo Deluque.

“Lo que preocupa es que Nemesio parece seguir el mismo camino: oposición dura, enfrentamientos constantes y ruptura política con el Gobierno Nacional. Y si eso continúa, La Guajira puede volver a perder enormes oportunidades de inversión”, aseguró uno de los analistas consultados.

Los expertos coinciden en que el problema no es la oposición política, sino convertirla en una guerra permanente que termina afectando directamente la gestión institucional.

“La Guajira no necesita más peleas políticas. Necesita agua, hospitales, vías, educación y soluciones reales. Mientras los dirigentes sigan concentrados en enfrentarse con el Gobierno, el departamento seguirá esperando el desarrollo que nunca llega”, concluyó uno de los consultados.

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