publicidad

publicidad

Costumbres de Semana Santa que quedaron en el recuerdo de los guajiros 

En La Guajira, donde la cultura Wayúu predomina principalmente en el norte y centro de la península, la Semana Santa fue durante años un tiempo marcado por el silencio, el respeto y normas que muchas familias consideraban sagradas.

Hoy, varias de esas costumbres han cambiado o se han dejado de practicar, pero permanecen en la memoria de quienes las vivieron.

El semanario La Calle habló con la abogada y escritora Wayúu Estercilia Simanca y con la escritora Wayúu Vicenta Siosi, quienes relataron cómo se vivían estas tradiciones que marcaban la vida cotidiana en esos días.

Prácticas de fe y restricciones estrictas

Durante la Semana Santa, especialmente el Jueves y Viernes Santo, se practicaba la abstinencia de carne roja como una forma de no “comer el cuerpo de Cristo”, según explicó Simanca.

En las casas también se imponían prohibiciones que hoy pueden parecer estrictas, pero que en su momento eran profundamente respetadas, no se podía barrer, coser ni clavar clavos, porque se creía que estas acciones “lastimaban” a Jesús.

El comportamiento debía cambiar por completo; se evitaba regañar, hablar en exceso o usar palabras fuertes, y el lenguaje debía ser suave para no “llamar al diablo”. Eran días de oración, silencio y sacrificio.

La influencia de los internados indígenas

Le puede interesar  El pueblo que se detiene para rezar: así se vive la Semana Santa en Codazzi 

Estas prácticas, explicó Simanca, se fortalecieron con la llegada de los internados indígenas desde 1910, dirigidos por sacerdotes católicos españoles. En lugares como Uribia, Aremasain y Nazareth, los jóvenes wayuu recibían una formación católica estricta.

Al regresar a sus rancherías, llevaban esas enseñanzas a sus familias, estableciendo un diálogo entre la espiritualidad propia del pueblo Wayúu y las prácticas del catolicismo.

Advertencias que marcaban la vida familiar

En la memoria de Vicenta Siosi, estas tradiciones también estaban acompañadas de advertencias que marcaban el comportamiento de toda la familia.

Contó que su mamá, quien estudió en el internado indígena de Pancho, les decía que algo malo podía suceder si no obedecían durante el Viernes Santo. Por eso no podían salir de la casa, debían permanecer sentados sin moverse, no se encendía fuego, no iban al río a bañarse y no usaban cuchillos.

La comida se preparaba desde el día anterior y el radio no se prendía; incluso, las emisoras solo transmitían música instrumental, acompañando el ambiente de recogimiento.

Entre la tradición y el cambio

Le puede interesar  El destituido Nemesio en la sombra

De acuerdo con Simanca, dentro del pueblo Wayúu no existían sanciones formales para quien no cumpliera estas prácticas, pero sí un profundo respeto por las creencias de los demás.

En la actualidad, la Semana Santa en La Guajira se vive tanto con prácticas católicas como con expresiones propias del pueblo Wayúu. Se mantienen procesiones, misas y viacrucis en los pueblos cercanos, mientras que en las rancherías también se desarrollan experiencias que reflejan su cosmovisión sobre la vida, la muerte y la naturaleza.

Factores como el turismo y la llegada de nuevas creencias, como la evangélica, han influido en estos cambios. Además, la espiritualidad Wayúu se basa en la creencia en Maleiwa, un ser bueno que guía a su pueblo, con una visión distinta a la del catolicismo.

Hoy, muchas de las normas que marcaron la Semana Santa en La Guajira han cambiado o se han dejado atrás, pero en las voces de quienes las vivieron permanece el recuerdo de una época en la que el silencio, el respeto y la fe definían cada momento de esos días.

publicidad

publicidad