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Aguas del Cesar mantiene al colector norte en el hueco

Lo que comenzó como uno de los megaproyectos más ambiciosos para solucionar las inundaciones en Valledupar terminó convertido en un dolor de cabeza para decenas de familias del norte de la ciudad. El colector pluvial norte, que debía entregarse inicialmente en agosto de 2024 y que hoy completa casi dos años de retraso, volvió a quedar en el ojo del huracán tras nuevas denuncias de los vecinos de la calle 7B, quienes aseguran estar viviendo entre zancudos, aguas estancadas, polvo, malos olores y hasta murciélagos.

El Semanario La Calle regresó al sector luego de recibir múltiples quejas ciudadanas. En el recorrido, los periodistas encontraron agua represada debajo de uno de los canales abiertos de la obra, acumulación de suciedad y una proliferación evidente de mosquitos que tiene desesperados a los residentes. La situación ha elevado el temor por posibles enfermedades, especialmente en plena temporada de lluvias.

“La plaga no nos deja dormir”

Uno de los habitantes afectados es Alindo de Jesús Mejía Galindo, quien asegura que las condiciones actuales ya se volvieron insostenibles para quienes viven junto a la obra. “La plaga no nos deja dormir e inclusive me he asomado al pozo ese y hay hasta murciélagos dentro. Eso también es contagioso para las enfermedades”, le dijo al Semanario La Calle.

Según el vecino, las afectaciones ya no son solamente por el polvo, el ruido o la dificultad de movilidad, sino también por problemas de salud que empiezan a preocupar a la comunidad. “Yo tengo una nieta con dengue. Ella no vive aquí, pero viene permanentemente, jugamos cartas aquí de tarde y de pronto una picada de esas le produjo el dengue”, expresó.

El residente pidió la intervención urgente de las autoridades sanitarias y de la Gobernación del Cesar para que se atienda la problemática. “Que se pongan la mano en el pecho y se sientan ellos estando en la posición que estamos nosotros, para ver si así remueven la acción y nos solucionan el problema”, agregó, refiriéndose a los responsables de la obra.

Accidentes, inundaciones y temor constante

Alindo Mejía

Los vecinos también denunciaron accidentes provocados por las excavaciones y por las improvisadas tablas que utilizan como puentes peatonales para poder entrar o salir de sus viviendas. “Una señora que vive ahí al frente iba atravesando por una tabla y se cayó. Casi una varilla le saca el ojo”, contó Alindo Mejía.

Según relató, otro habitante del sector también cayó dentro de una zanja luego de un aguacero. La comunidad asegura que cada lluvia convierte el sector en un caos. El agua se acumula, las zanjas se llenan y caminar por la zona se vuelve un riesgo.

La obra de los retrasos

El proyecto de alcantarillado pluvial del norte fue anunciado en enero de 2021 por el entonces ministro de Vivienda, Jonathan Malagón, y el entonces alcalde de Valledupar, Mello Castro González, como una solución histórica para las inundaciones en la capital del Cesar. Inicialmente, el memorando de entendimiento fue presentado por más de 45 mil millones de pesos. Sin embargo, cuando arrancó la ejecución, en septiembre de 2022, el valor del proyecto ya ascendía a 54 mil millones.

La obra contempla, aproximadamente, dos kilómetros de intervención entre la avenida Simón Bolívar y las calles 7A y 7B, hasta desembocar en el río Guatapurí. El objetivo es recoger las aguas lluvias del norte de Valledupar para disminuir el riesgo de inundaciones en varios sectores de la ciudad, pero el cronograma original quedó completamente desbordado.

En septiembre de 2023, cuando debía ir al menos en un 50 %, apenas registraba cerca del 40 % de ejecución; luego, llegaron las prórrogas, las adiciones y las nuevas dificultades técnicas que terminaron extendiendo la entrega hasta 2026

Nueva dificultad: apareció una tubería de gas

Ante las nuevas denuncias ciudadanas, el Semanario La Calle consultó nuevamente al gerente de Aguas del Cesar, Leonardo Zuleta Guerra, quien aseguró que la entidad hará una intervención inmediata en el sector donde se reportaron aguas estancadas y proliferación de insectos. “Vamos a hacer una limpieza general y, obviamente, se le va a hacer seguimiento periódico; sobre todo, por el tema de las lluvias, para mitigar esas dificultades”, afirmó el gerente.

Zuleta también explicó que actualmente la obra enfrenta otro obstáculo técnico que ha frenado la culminación del colector principal. “Hemos tenido una dificultad porque en el trazado del proyecto se encontró una tubería de alta presión de gas y, en común acuerdo con Gases del Caribe, se van a hacer las obras para trasladar esa tubería y poder continuar”, señaló.

Según explicó, faltan aproximadamente entre 200 y 240 metros para terminar la estructura principal del colector. “Luego que se haga esa intervención conjunta entre Aguas del Cesar y Gases del Caribe, se puede terminar toda la obra gruesa y pasar a las adecuaciones de espacio público y pavimentación”, indicó.

“Siempre aparecen problemas debajo de la tierra”

Leonardo Zuleta defendió la ejecución del proyecto asegurando que este tipo de obras suelen enfrentarse a dificultades que no aparecen en los diseños iniciales. “Por más planeación que tengamos, siempre nos encontramos con el subsuelo y con situaciones que no se pueden determinar previamente”, sostuvo.

No es la primera vez que Aguas del Cesar argumenta problemas técnicos para justificar los retrasos. En entrevistas anteriores con La Calle, la entidad había explicado que durante la excavación encontraron redes de servicios públicos que no aparecían en los planos, inconsistencias catastrales, postes eléctricos demasiado cercanos a las zanjas e, incluso, incompatibilidades con obras del Sistema Integrado de Transporte sobre la avenida Simón Bolívar.

A eso se sumaron modificaciones solicitadas por recomendaciones ambientales de Corpocesar para evitar afectar árboles cercanos al río Guatapurí.

Diputado Suárez: “La obra pone en riesgo la salud”

Jesús Suárez Moscote

El diputado Jesús Suárez Moscote también visitó el lugar la semana pasada, luego de recibir denuncias de habitantes de la calle 7B. “Venimos a corroborar lo que ya los clamores ciudadanos indican: una obra que ha tenido mucho retraso y que hoy presenta condiciones que preocupan y ponen en riesgo la salud de las personas que viven en inmediaciones de esta obra”, declaró.

Suárez aseguró que encontró aguas estancadas, malos olores y presencia de larvas en el sector intervenido. “Vemos cómo el colector está lleno de aguas putrefactas, con una gran cantidad de larvas que ya, incluso, han condicionado casos de dengue en la zona”, sostuvo.

El diputado hizo un llamado directo a Aguas del Cesar para que acelere la terminación de los trabajos y reduzca las afectaciones que padecen los vecinos. “Conminamos a Aguas del Cesar a que agilice la ejecución de la obra para que todas estas externalidades se vean subsanadas”, agregó.

Un colector que ya arrastra desgaste político

La obra del colector norte ya no solamente arrastra retrasos técnicos: también empieza a acumular desgaste político y malestar ciudadano. Cada nueva explicación de Aguas del Cesar parece venir acompañada de un nuevo obstáculo: primero fueron los árboles, luego las redes de acueducto, después los postes eléctricos, más tarde las inconsistencias catastrales, posteriormente las incompatibilidades con obras del Siva y ahora una tubería de gas de alta presión.

Mientras tanto, los vecinos siguen conviviendo con zanjas abiertas, polvo, aguas estancadas y mosquitos. La pregunta que empieza a tomar fuerza entre los habitantes del sector ya no es por qué se atrasó la obra. La pregunta ahora es si alguien planeó realmente bien este proyecto antes de abrirle un hueco gigante a media ciudad.

Porque en Valledupar el colector norte ya parece menos una obra hidráulica y más un monumento permanente a la improvisación.

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