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A la salud en Colombia le hace falta un Quijote

Freddy Camilo Castro C.

Fue alrededor del siglo XVII, en el año 1605, cuando don Miguel de Cervantes Saavedra, un genio literario cuyas obras maestras aún se conservan en todo el mundo, creó en su máxima expresión literaria al ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, quien después de ilustrarse y divagar durante mucho tiempo en la lectura de libros de caballería, decidió armarse para ser caballero andante.

Durante este proceso, su objetivo estaba enfocado en ayudar al desvalido y deshacer agravios a las personas que eran sometidas por la injusticia, ya las cuales Don Quijote supo enfrentarse. Pero esta pequeña historia quizás solo es el contexto que representa a esta columna; y es que la salud en Colombia, hace más de 30 años, cuando en 1993 se establecieron normativas como la Ley 100, nos ha mantenido en una batalla constante, permanente y quizás interminable por la lucha de los derechos de la salud de todos los colombianos. Los cuales han sido vulnerados desde entonces por burócratas y mal llamados “dueños del sistema”, representados por Entidades Prestadoras de Servicios de Salud en su mayoría.

Y es que, quizás como en el año 1605, Colombia necesita un Don Quijote que tome la batuta en el sistema de salud y vele por las necesidades y los derechos de todos los colombianos, combatiendo con la verdad, la equidad y la igualdad para la prestación de los servicios.

Muchas han sido las intenciones de mejora en el sistema de salud, pero que, en definitiva, han quedado como paños de lágrimas en las campañas políticas de los pocos que se han atrevido a apostarle a la salud. Muestra de esto es lo que estamos viviendo con el gobierno actual, un gobierno que, en lo propuesto, quiso o ha querido apostarle a la Atención Primaria en Salud. Sin embargo, ni siquiera ha sido un proceso que se haya logrado armonizar con los entes territoriales y hospitales de primer nivel. Por ello, han pasado dos cortos o quizás largos años para un país que a gritos necesita un cambio.

Es irónico entender que, sin salud, no podríamos vivir, pero aun así a pesar de ser un derecho fundamental que solo hasta el año 2015, por medio de la Ley 1751, se demostró como derecho para todos los colombianos, el gobierno nacional aún no es garante del cumplimiento de dicha norma. Esto, entendiendo que la salud en nuestro país, a pesar de ser mixta y en gran proporción pública, se encuentra monopolizada por un pequeño grupo al cual los diferentes dirigentes y grupos políticos le hacen la venia. ¿Pero quién será ese Quijote que le hace falta a nuestro sistema de salud? ¿De qué depende que nuestro sistema merezca un cambio, cuando actualmente nos encontramos en el pico más alto de gastos dentro del sistema de salud y a pesar de ello, las fallas y dificultades siguen en ascenso?

Estas son las inquietudes que hoy quiero despertar en ti y en mí.

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