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Aguas del Cesar le sigue incumpliendo a los corregimientos

Lo que comenzó como un rebosamiento de alcantarillado terminó convirtiéndose en una emergencia sanitaria que mantiene en alerta a decenas de familias del corregimiento de Valencia de Jesús, jurisdicción de Valledupar. Desde hace casi un mes, las aguas residuales permanecen estancadas en un amplio sector ubicado detrás de la Institución Educativa de Bachillerato de Valencia, generando malos olores, proliferación de insectos y un ambiente que los habitantes consideran insostenible.

La situación, según denuncian los residentes, ya comenzó a cobrar consecuencias sobre la salud de la comunidad. Una adulta mayor tuvo que ser hospitalizada y otro menor presenta complicaciones respiratorias que, según los vecinos, estarían relacionadas con la contaminación que producen las aguas negras. Aunque durante los últimos días un carro vactor realizó algunas intervenciones, los habitantes aseguran que el problema continúa exactamente igual.

 

«Nos estamos enfermando»: el desesperado llamado de la comunidad.

El líder comunitario Yair Rivera asegura que la problemática completa cerca de un mes sin una solución definitiva. Según explicó, las aguas servidas permanecen rebosadas en varios puntos del barrio y el fuerte olor invade permanentemente las viviendas. «Ya son más de veinte días soportando esta situación. El carro vactor vino, hizo unos trabajos, pero eso no solucionó nada. Las aguas siguen saliendo y los malos olores son insoportables», manifestó.

 

La preocupación de los habitantes ya no es únicamente ambiental

Hoy hablan de una verdadera emergencia de salud pública. Una adulta mayor hospitalizada y un niño con complicaciones Miguel Alfonso Rivera Navas, uno de los residentes afectados, asegura que la situación ya pasó de ser una molestia a convertirse en una amenaza para la vida de las personas. «Estamos mal, bastante mal aquí. Ya se llevaron a mi suegra grave por esa alcantarilla. Hay un niño que también está casi hospitalizado. Ya tenemos casi un mes con eso y nadie nos resuelve.» Su testimonio refleja la impotencia que sienten quienes conviven diariamente con las aguas residuales frente a sus viviendas. Mientras tanto, los malos olores se intensifican con las altas temperaturas y las lluvias empeoran el panorama.

«No esperen que otro niño termine enfermo»

 

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Las voces de indignación también se multiplican entre los vecinos.

Rosiris Viloria hizo un llamado urgente a las autoridades para evitar que la situación siga empeorando. «Pónganse las pilas. Mi mamá, como dice Yair, está hospitalizada por el fuerte olor que producen esas aguas. No esperen que haya otra persona o un niño enfermo para actuar.» Los habitantes aseguran que el rebosamiento permanece muy cerca de las viviendas y de una institución educativa, aumentando el riesgo sanitario.

 

¿Quién responde por el alcantarillado?

Ante las denuncias ciudadanas, Semanario La Calle consultó al gerente de Aguas del Cesar, Leonardo Zuleta. El funcionario aclaró que la empresa no tiene competencia sobre el sistema de alcantarillado de Valencia de Jesús, ya que su participación se limitó a la ejecución de obras relacionadas con el acueducto. «Nosotros hicimos ejecuciones de obra respecto al acueducto de Valencia de Jesús. El alcantarillado está netamente a cargo del municipio y de la asociación de usuarios que actualmente opera el sistema.» Zuleta indicó además que cualquier explicación sobre la emergencia debe ser entregada por la Alcaldía de Valledupar y los responsables de la operación del alcantarillado.

 

 

 

No es un caso aislado: las fallas en los servicios públicos se repiten en el Cesar

La situación que hoy viven los habitantes de Valencia de Jesús no es un hecho aislado. En los últimos meses, Semanario La Calle ha documentado reiteradas denuncias relacionadas con la prestación de los servicios públicos en distintos municipios y corregimientos del departamento. En Valledupar, este medio ha publicado múltiples reportes sobre las constantes interrupciones en el suministro de agua, problemas con el alcantarillado y rebosamientos de aguas residuales tanto en sectores urbanos como rurales.

En corregimientos como Mariangola, Valencia de Jesús y Patillal, las comunidades han denunciado fallas en la continuidad del servicio de acueducto, baja presión y deficiencias en la operación de los sistemas sanitarios.

De igual manera, en municipios como Bosconia, El Copey, La Jagua de Ibirico y Aguachica, ciudadanos han manifestado inconformidad por problemas de abastecimiento de agua potable, redes deterioradas, daños en colectores y retrasos en las reparaciones, situaciones que terminan afectando la calidad de vida de miles de familias.

En varios de estos casos, las comunidades coinciden en un mismo reclamo: las respuestas institucionales llegan tarde y las soluciones suelen ser temporales, mientras las fallas continúan repitiéndose.

 

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La comunidad exige una solución definitiva

Para los habitantes de Valencia de Jesús, el paso ocasional del carro vactor ya no representa una solución. Aseguran que la emergencia solo podrá superarse cuando se intervenga de manera estructural el sistema de alcantarillado y se garantice un mantenimiento permanente de las redes.

Mientras tanto, las aguas negras siguen recorriendo las calles, los malos olores permanecen en las viviendas y aumenta la preocupación por nuevas afectaciones en la salud de niños, adultos mayores y demás habitantes del sector.

La comunidad insiste en que no quiere soluciones temporales ni promesas. Lo que exige es una intervención definitiva que ponga fin a una problemática que ya completa casi un mes y que, según advierten, pudo evitarse con un mantenimiento oportuno y una respuesta más rápida por parte de las autoridades competentes.

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